Colorados van a las urnas sin protagonizar actos conjuntos, pese a reivindicar unidad
«Asumiré toda la responsabilidad por el resultado». Guillermo Stirling, el candidato del Partido Colorado, dijo esta frase en más de un acto político y en más de una entrevista durante esta campaña, admitiendo las dificultades que tuvo la colectividad que hoy está en el gobierno para enfrentar las elecciones del domingo.
El Partido Colorado se jacta de su «unidad» para enfrentar las dificultades tanto electorales como las gubernamentales. Pero durante esta campaña electoral, no hubo un solo acto conjunto de todos los sectores que integran el Partido Colorado junto a la fórmula presidencial. La única demostración de unidad fue la que se registró en los primeros días de agosto durante la Convención Nacional que proclamó a Tabaré Viera como candidato a vicepresidente.
Esta situación interna quedó clara también en los mensajes que a través de los medios de comunicación brindaron el Foro Batllista, la Lista 15, la Unión Colorada y Batllista, y Batllismo Abierto.
El Foro apuntó a la confrontación con el Encuentro Progresista, en especial con el MPP de José Mujica; la Lista 15 se centró en destacar los «logros» del actual gobierno; la UCB buscó el entendimiento entre los partidos; y Batllismo Abierto tuvo una fuerte referencia a la interna partidaria.
En medio de toda esta campaña, estuvo Stirling, quien en los primeros avisos de estos sectores colorados ni siquiera figuró.
El discurso de Stirling durante esta campaña fue siempre el mismo, algo que él mismo se preocupó en destacar. «Nuestro discurso es el mismo aquí en Montevideo, en Rivera, en Buenos Aires o en Madrid», dijo el candidato tratando de atacar de esta manera a la izquierda.
El candidato colorado relató el rosario de dificultades que tuvo la actual administración para llevar adelante su trabajo, y destacó las medidas que se adoptaron para enfrentarlas.
Luego marcó su oposición a una serie de iniciativas como la referida al plebiscito del agua, y por último advirtió la falta de tolerancia desde sectores radicales de izquierda. «Cuidado, porque cuando en este país se perdió el respeto, la tolerancia, perdimos la libertad», advirtió el candidato acercándose de esta manera a la estrategia forista.
Fue precisamente el sector que lidera el ex presidente Julio María Sanguinetti quien se puso al frente de la campaña colorada con sus acusaciones a los tupamaros por su pasado guerrillero. Esta medida generó resistencia en los demás sectores colorados que mostraron su desacuerdo con traer este tema a colación en medio de una campaña electoral. No obstante, el ministro quincista José Villar, también se sumó a los ataques a Mujica y su grupo.
El domingo se sabrá si esta campaña colorada servirá para recuperar a una colectividad que en este momento promedia el 11% de la intención de voto, según las encuestas. Los dirigentes colorados aseguran que en los últimos días el partido comenzó a mejorar y que su votación será «tres o cuatro puntos» más que lo publicado por las encuestadoras. De todas formas, el resultado del domingo será histórico para los colorados que a los largo de su historia nunca tuvieron tan poco respaldo de la ciudadanía. *
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