Las candidatas al Parlamento: son pocas aunque con buen pronóstico
El cuadro adjunto, que recoge el número de candidatas al Parlamento y su posición en las listas que competirán el 31 de octubre por Montevideo, muestra que son excepcionales las que llevan a una mujer como primera titular: cinco para mayor precisión. En el Encuentro Progresista/Frente Amplio/Nueva Mayoría (EP/FA/NM) sólo dos: la 90 y la 609, con Daisy Tourné y Lucía Topolansky, respectivamente, a la cabeza para la CÃ mara de Representantes. En el Partido Nacional también dos, que lidera Luis Alberto Heber: la 35, con Graciela Guido en Diputados, y la 900, en la que las 4 primeras titulares a la misma cámara son mujeres. El Partido Colorado aporta la lista 37, con Ana María Ramírez Eula tanto al Senado como a Diputados. La 229 del Partido Intransigente de Víctor Lissidini, tiene a Mirtha Ducuing para la Cámara Baja.
En el interior del país también son escasas las listas con liderazgo femenino, destacando dentro del EP/FA/NM el Movimiento de Participación Popular con cinco, en los departamentos de Río Negro (Nora Gauthier), Rivera (Adriana Garicoits), Soriano (Jacqueline Gurruchaga), Treinta y Tres (María del Carmen Olascuaga) y San José (Mónica Travieso). Pero tampoco abundan las candidatas dentro de los l0 primeros lugares. En la izquierda hay una lista, la 1303 de Carlos Pita, que registra una sola: Julia Moller, cuarta a Diputados. En la 609, encabezada por José Mujica, hay sólo tres: Lucía Topolansky, séptima al Senado y primera a Diputados, y Nora Castro, segunda a esta última cámara.
La lista 738, liderada por el vicepresidenciable Rodolfo Nin Novoa, incluye apenas dos: Lágrima Ríos, quinta al Senado, y Bethel Seregni, décima a Diputados. En similar situación, pero con posiciones aún menos expectables, aparecen Ana Cabrera y Gabriela Pittaluga en los lugares 9 y 10 a la Cámara Baja en la lista 5205 de Lucas Pittaluga.
Rafael Michelini, líder de la lista 99.000, incluyó tres candidatas: Mariela Torello (quinta al Senado), Marcela Bidondo y Gabriela Fuentes (quinta y novena a Diputados).
En el Partido Nacional las cosas no están mejor. La lista 31, de Luis Alberto Heber, sólo considera a Perla Medici en el tercer lugar a Diputados, aunque en la 35 el mismo Heber ofreció los diez primeros lugares a esa cámara a otras tantas mujeres. La 33, de Francisco Gallinal, lleva a Beatriz Argimón como quinta al Senado y su primera suplente a Diputados, seguida de Madelón García en el séptimo lugar. El presidenciable Jorge Larrañaba, por su parte, en la lista 903 reserva a las mujeres tres lugares: el noveno al Senado para Matilde Rodríguez, y el tercero y quinto a Diputados para Ana María Santos y Cristina Reyes, respectivamente.
En el Partido Colorado, la representación femenina en la lista 15 de Jorge Balle se limita a Glenda Rondán en el cuarto lugar y Susana Rodríguez en el octavo a Diputados. Similar fue la opción de Ope Pasquet en la 365: Sonia Etcheverry octava al Senado y Ana María Illa cuarta a Diputados.
El panorama es mucho más desalentador cuando se analizan las probabilidades que tienen las candidatas de ocupar efectivamente una banca en la próxima legislatura.
En el marco del proyecto «Seguimiento electoral desde una perspectiva de género», que se desarrolla en convenio entre el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República y la Comisión Nacional de Seguimiento Mujeres por Democracia, Ciudadanía y Equidad, la investigadora Niki Johnson detecta una tendencia a la baja de la representación femenina en el próximo Parlamento. En tal sentido concluye que es posible que se mantenga la actual tasa en el Senado (3 representantes), pero podría disminuir el número de diputadas de las actuales doce a nueve o hasta siete.
Según Johnson, la opción de máxima sería de 12 y la mínima de 9 legisladoras. Para Diputados, por el EP/FA/NM las que tienen reales posibilidades de reelección son Daisy Tournée (PS), Margarita Percovich (VA), Lucía Topolansky y Nora Castro (MPP). Tiene chances la reelección de Silvana Charlone (PS) y de nueva incorporación Mónica Travieso (MPP) por San José.
En el Partido Nacional las expectativas apuntan a Beatriz Argimón, no por reelección sino por desplazamiento al Senado de Francisco Gallinal, de quien es primera suplente, y a Sandra Etcheverry, con posibilidades desde su segundo lugar en la lista de Jorge Larrañaga.
El Partido Colorado corre el riesgo de no tener ninguna mujer en el Parlamento, aunque todavía conserva mínimas posibilidades en Tacuarembó la diputada Martha Montaner, primera de su lista.
Al Senado sería reelecta Mónica Xavier, por el Partido Socialista y tiene posibilidades la ex senadora Susana Dalmás, tercera en la lista 2121, y Marina Arismendi, cabeza de la l001, por restos en la alianza con el PS.
Estos cálculos no consideran las posibles nuevas incorporaciones por desplazamientos hacia el Poder Ejecutivo de algunos titulares. Tal sería el caso de Daniela Paysée (AU), primera suplente de Carlos Baráibar, a su vez primer suplente de Danilo Astori, a quien sustituiría en el Senado si asume como ministro de Economía del EP/FA/NM.
Pero tampoco se esperan resultados muy significativos, a partir de observar que en los lugares más expectables la mayoría de los suplentes son hombres, aún cuando las titulares sean mujeres.
Voluntad política se busca
Para avanzar hacia la equidad en materia de participación política bastaría con empezar adoptando acciones afirmativas, como la cuotificación de cargos para mujeres en lugares de decisión; ya lo han hecho muchos países en el mundo y la mayoría de los del Mercosur. Ello sin descuidar el frente interno de los partidos políticos, a quienes cabe una gran responsabilidad en índices de representación que harían pensar a cualquier ser que aterrizara en estas tierras que la población femenina tiene apenas un peso testimonial, pese a que en realidad constituye el 52% del total.
En el Mercosur, el único país que no cuenta con ley de cuotas es Uruguay. Brasil y Paraguay reservan a las mujeres el 20 y el 30 por ciento, respectivamente, de las candidaturas a cargos electorales, y Argentina donde mejor está funcionando el mecanismo de discriminación positiva– es también del 30 por ciento, actualmente superado por la propia dinámica que generó la aplicación de una ley nacional con sucesivos ajustes reglamentarios.
En nuestro país, el proyecto de Ley de Participación Política, que establecía el 30 por ciento de las candidaturas a cargos electorales para la representación femenina, fue convertida en Diputados en una mera declaración de buenos propósitos, y en el Senado no alcanzó a discutirse.
Otro intento para avanzar en el camino de la equidad fue el de la nacionalista Cristina Maeso, única precandidata a la presidencia que compitió en las elecciones internas, quien comprometió por escrito y bajo firma a todos los precandidatos a colocar la mayor cantidad de mujeres en sus listas.
Por último, y conscientes de que para las elecciones del 31 de octubre se había perdido la batalla respecto del Parlamento, feministas y militantes de izquierda lanzaron la Iniciativa 50/50, que apunta al Poder Ejecutivo y no requiere ley alguna para su implementación: ni más ni menos– que voluntad política. En una compulsa preelectoral, a la que sólo respondieron los vicepresidenciables del Partido Nacional y del EP/FA/NM, Sergio Abreu no se atrevió a arriesgar un número posible de ministras si resulta triunfador; Rodolfo Nin Novoa comprometió su máximo empeño en lograr que sean al menos tres. El Partido Colorado mostró su desinterés en la propuesta no respondiendo siquiera a la convocatoria. Cualesq
uiera sean los resultados de las elecciones que definirán quienes guiarán los destinos del país durante los próximos cinco años, en marzo de 2005 será el momento de verificar si realmente la dirigencia política uruguaya está interesada en corregir el grave desbalance existente en materia de representatividad de género en lugares de poder. *
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