La izquierda quiere certezas sobre el resultado de la votación del domingo
No obstante, las empresas encuestadoras tratarán de dar un posible resultado de acuerdo con el trabajo a boca de urna que estarán realizando en el correr de toda la jornada.
A las nueve de la noche, hora y media después de cerradas las mesas receptoras de votos, las consultadoras empezarán a dar sus primeros datos. Sin embargo, si uno de los partidos se ubica en el entorno del 50%, con una diferencia de un punto porcentual, los responsables de estas empresas no arriesgarán y esperarán a los datos finales que brinde la Corte Electoral cercano a las 4 de la madrugada. Incluso, los uruguayos no sabrán si Tabaré Vázquez será el nuevo presidente o habrá segunda vuelta, si los resultados oficiales tienen un margen mínimo, con lo cual habrá que esperar al escrutinio departamental, que está previsto su inicio a partir del 2 de noviembre.
Cabe recordar que para ganar en primera vuelta, es necesario tener el 50% más un voto de la totalidad de votantes que sufraguen el próximo domingo. Por tal motivo, los votos de todos los partidos políticos, sumados los votos en blanco y anulados afecta a la fuerza política que pretenda superar el 50% de los votos emitidos, ya que se requiere de un mayor número de sufragios para ganar en primera vuelta. Este planteo, echa por tierra la declaración del presidente de la Corte Electoral, Carlos Urruty que afirma que el voto en blanco no favorece a ningún partido político y que sólo tiene incidencia para determinar el número de votantes.
Según se pudo saber, en la interna del Encuentro Progresista se tiene el temor de que ocurra lo mismo que en 1994, cuando una empresa consultora dio como ganador a las fuerzas de izquierda y finalmente, quien llegó a la presidencia, por escaso margen fue el Partido Colorado.
En tal sentido, el ministro político del Frente Amplio en la Corte Electoral, Wilfredo Penco, planteó hace varios días que la información que el organismo dispondrá en su página web sobre la evolución del escrutinio primario, no incluya el porcentaje de los votos, sino el número de hojas escrutadas en ese momento para cada fuerza política. De esa forma, se evitarían confusiones respecto al posible ganador de las elecciones.
«La resolución de no informar sobre el porcentaje correspondiente a cada partido se resolvió hace tiempo. La fundamentación para este hecho es que constantemente se estará procesando información que no será representativa del resultado final del sufragio. Este procedimiento también se utilizó en 1999″, dijo el jerarca.
Penco explicó que como se podría informar sobre porcentajes de votación, incluyendo en el universo de votantes a los votos observados –estimados en un 3%–, como si fueran en blanco o anulados.
Lo subjetivo que puede llegar a ser, la interpretación o traducción de los datos proporcionados por la Corte en la noche de la elección, como definitivos, es lo que ocurrió con las elecciones internas, donde el número de votantes que tenía el Partido Nacional y la Nueva Mayoría y las distancias entre unos y otros, variaba con el correr de las horas.
Incluso, en determinado momento se llegó a informar que hubo un empate técnico entre ambas fuerzas partidarias, pero el resultado del escrutinio departamental volvió a incrementar las diferencias entre encuentristas y blancos, a favor de los primeros. *
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