Ayer estalló en festejo anticipado, una esperanza acunada durante 33 años

Jueves 28 de octubre de 2004 | 10:45
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Medio millón de militantes del Encuentro Progresista-Frente Amplio/Nueva Mayoría desbordó anoche las amplias calzadas de las trece cuadras que distaron del estrado montado en Avenida del Libertador, entre Colonia y Mercedes, y el emblemático Palacio Legislativo, cuyas escalinatas se vieron atiborradas de gente que siguió minuto a minuto el desarrollo del acto de cierre de campaña electoral más multitudinario que se recuerda haber realizado desde la reconquista de la Democracia y el Estado de Derecho.

Con “muchas manifestaciones encima” desde que cayera derrotada la dictadura militar y civil, un hombre de 50 años, de apellido Traverso, empleado del Casmu, asistió ayer, al igual que “siempre en las manifestaciones del Frente”, absolutamente solo, sin más compañía que la silla de ruedas que empuja desde que sufriera un accidente laboral hace quince años. “Yo siempre vengo”, dijo a LA REPUBLICA con voz firme sin titubeos mientras, esquivando personas, se abría paso para conseguir un lugar cercano a los oradores.

No hubo calle perpendicular a la imponente Avenida que no se viera colmada de gente de vereda a vereda. Lo mismo ocurrió en las arterias paralelas, desde Yaguarón hasta Julio Herrera y Obes. El perímetro registró un constante peregrinar de manifestantes que buscaban acercarse al estrado donde estaban los principales dirigentes de la coalición de izquierdas sin poder dar ni un sólo paso entre la abigarrada multitud.

Una modesta bicicleta sirvió para que Gustavo se trasladara desde al acto desde su casa en el barrio El Reducto, en las cercanías de Millán y Bulevar Artigas. El hombre, de confesados 52 años, dijo haber participado de todas las manifestaciones del Frente, “desde 1983, antes que terminara la dictadura”. Asistió “entre otras” multitudinarias manifestaciones a la apoteósica concentración que homenajeó al general Líber Seregni, en su domicilio, tras la injustificada prisión que padeció el fundador del Frente Amplio. “Yo pienso que ganamos en la primera vuelta, sin duda alguna”, afirmó tajante. “¿Convencido?”, preguntó LA REPUBLICA. “Totalmente”, respondió con mirada segura y una amplia sonrisa. Recordó luego haber visto manifestaciones “de similares características pero con esta cantidad de gente no; creo que esta vez superamos bastante las expectativas”.

Decenas de miles de encuentristas deambularon durante horas por Avenida 18 de Julio, e incluso por la paralela calle San José. También Paraguay, Rondeau, Cuareim y Yi, hacia un lado y hacia el otro, hasta Francisco Acuña de Figueroa a una cuadra del Palacio de las Leyes, fueron escenario de un continuo trajinar de militantes que lucieron sus banderas, balconeras y afiches partidarios. No menos de setenta cuadras fueron testigos del histórico acto a cuadro días de las elecciones nacionales.

Sobre la pequeña motoneta Vespa sobresalía el inmenso casco que aún calzaba la pequeña de cinco años de pie delante del asiento. Atrás, sus padres, de 31 y 30 años, acababan de llegar a la Avenida del Libertador y no habían dejado de mirar aún con asombro la indescriptible densidad de encuentristas que iban llegando, minutos antes que comenzara el acto. “No faltó nadie? Está toda la familia?”, quiso saber LA REPUBLICA. La respuesta no se hizo esperar: sólo había faltado el perro.

La rotonda que circunda el Palacio Legislativo, así como muchas calles adyacentes a la Avenida del Libertador, fueron utilizadas como apretado lugar de estacionamiento para una incalculable cantidad de ómnibus, camiones, autos y camionetas que trasladaron a los militantes desde los puntos más recónditos del país. Muchos vehículos debieron recorrer cuadras y más cuadras antes de encontrar un reducido espacio.

Con un bastón de sostén, María Esther de 86 años, participó ayer del acto de campaña como lo ha venido haciendo de manera interrumpida desde 1971. “¿Había visto una manifestación como esta alguna vez?”, preguntó LA REPUBLICA.

“No, no, no”, advirtió de inmediato. “Qué esperanza!”, agregó. “Como esta nada. Nunca”, insistió, “Y, ¿qué piensa para el domingo?”, repreguntó el cronista. “Y… que ganamos”, afirmó. *

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