Compatriotas en el exterior definen si hay o no segunda vuelta, afirmó en Buenos Aires

"Es ahora o nunca", advirtió Mujica a colectividad uruguaya en Argentina

«Estamos viviendo momentos dramáticos, como probablemente nunca nos sucedió. Es ahora o nunca, compañeros», lanzó el dirigente ante medio millar de personas, en la noche del viernes en Buenos Aires, en su última visita a Argentina previa a los comicios.

Se estima que 300.000 uruguayos viven en Argentina, y como no existe el voto consular –histórico reclamo de la izquierda– los exiliados deben regresar a su tierra para poder sufragar, por lo que el frente promueve que viaje la mayor cantidad de votantes.

«Los 40 o 50.000 votos (2% del padrón) que vayan de Argentina pueden ser los que definan que se gane en primera o en segunda vuelta. Porque ganar, ganamos», confió el dirigente, quien recordó que «al menos un 12 o 15%; de los tres millones de uruguayos» vive fuera de su país.

Mujica encabezó el acto de cierre de campaña en esta margen del Río de la Plata del Espacio 609 que lidera, el mejor posicionado dentro del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM) que postula a la presidencia al doctor Tabaré Vázquez.

La cita fue en el tercer piso del IMPA, una fábrica metalúrgica recuperada por los trabajadores organizados en cooperativa, en el barrio porteño de Almagro, que para la ocasión se llenó de banderas uruguayas.

A los uruguayos, se sumaron jóvenes de la agrupación MP20 de la izquierda argentina y también se vio entre el público a los diputados Francisco ‘Barba’ Gutiérrez (Polo Social, centro-izquierda) y José Roselli (izquierda).

«Vengo a sembrar tres o cuatro ideas, no para que estén de acuerdo sino para que se las lleven», comenzó Mujica en tono intimista, micrófono en mano, apoyado sobre un escritorio en medio del estrado.

Hombre de campo, humilde, campechano, con infaltables jeans, camisa y pullover, el canoso dirigente tupamaro, de 69 años, que podría ser ministro de Agricultura, está lejos de tener el perfil tradicional de un senador.

«Como país pequeño que somos, no podemos tener la pretensión de cambiar el mundo, pero sí de mejorarlo y de tener una conducta humana», dijo.

Mujica, quien estuvo más de 12 años preso en las duras cárceles de la dictadura uruguaya, aprovechó que vivaban su nombre para condenar los personalismos.

«La historia la cambian los colectivos. No hay grandes hombres que cambien el rumbo de la sociedad, sino que se cambian con gigantescas correntadas de pueblo que tengan fuerza para torcerlo. Necesitamos del conjunto, en soledad no somos nada», filosofó.

El veterano dirigente tupamaro (ex guerrilla urbana de los años 60), es capaz de concitar durante horas la atención, abordando una variada temática, desde la transformación genética de la papa, su visita a la casa de Mao Tse Tung en un viaje a China en 1962 y las raíces de las razas vacunas y porcinas hasta emocionarse hablando de su madre.

Admitió que si el frente de izquierda asume el gobierno el 1 de marzo, «quizás nos tengamos que tragar algún sapo», ya que «una herencia tan dura y una situación tan compleja» no puede abordarse desde un solo flanco.

«No se puede atacar todos los objetivos de una vez», afirmó.

Lo importante, consideró, es que «no podemos permitir que nos paralicen la economía», en alusión a una posible represalia de «la derecha uruguaya que es lúcida, profundamente ladina, inteligente y nunca debe subestimarse», advirtió ya entrado en calor al ritmo de sus palabras. «Esta lucha electoral no es cualquier cosa, se nos acaba el tiempo y la esperanza. El dilema fundamental es dar la batalla en la cancha de ellos y ganarles», agregó. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje