Se trata del coronel (r) Elbio Posse, camarada de armas y amigo del fundador del Frente Amplio

Militar pidió formación de Tribunal de Honor para desagraviar a Seregni

«Respecto al conocimiento del querido compañero que desgraciadamente se fue, tengo sí, un conocimiento profundo, porque lo conocí como persona, como superior, como padre de una familia y últimamente lo conocía como político», rememora Posse.

La relación del entrevistado con Seregni y con otros militares superiores «comenzó como parte de cursos de perfeccionamiento a partir del grado de mayor a teniente coronel. En dos oportunidades yo hice un curso de perfeccionamiento en el Instituto Militar de Estudios Superiores donde el director era precisamente Seregni». Por entonces el general tendría unos 30 años. Ambos fueron «prácticamente contemporáneos, porque cuando yo ingresé en la Escuela Militar en el año 36 él ya había salido hacía dos años. Lo que nos dividió en la vida fue que yo seguí mis estudios militares en el arma de infantería y él era oficial de artillería. Consecuencia en la vida militar de este país, eso nos separa completamente, salvo en los momentos en que hacemos cursos y nos vemos».

En 1964 Líber Seregni fue designado jefe de la Región Militar Nº 2 (hoy llamada División). «Tuve la satisfacción de que él me ofreciera el cargo de jefe de Estado Mayor de la región y por supuesto era muy importante para mí y lo acepté. Trabajamos así mucho juntos y yo creo haber aprendido del compañero Seregni, que era un militar muy estudioso y muy inteligente». Las cualidades reunidas en el general del pueblo uruguayo «no son comunes. Encontrar en una sola persona a un hombre inteligente, casi intelectual, porque a él le gustaban esas cosas y desde el punto de vista militar sobresaliente». Un aspecto desea recalcar Posse, «porque eso no se dice cuando alguien quiere hablar mal de Seregni». El es el único oficial del Ejército que ascendió todos los grados por concurso. «Eso es muy difícil. Yo en mi historia militar de 60 años para aquí no conozco a nadie».

 

«El arte de mandar»

Hay un libro de un capitán chileno que así se llama. «Yo cada vez que veo algunos desastres de los que se hacen dentro de nuestra profesión veo que esa persona no ha leído ese libro. Seregni no mandaba con el grado, mandaba con el convencimiento. Era exigente. En la Región Militar en realidad hay muy poco personal de tropa para mandar, es casi todo la parte oficinesca de la profesión; en consecuencia, hay un Estado Mayor que tiene que resolver todos los problemas de la vida cotidiana, de la conducción de las FFAA, de su mantenimiento, de la disciplina, estar en todos los órdenes. Desde la comida hasta la vida familiar y ahí está el problema, el porqué unos son mejores que otros», reflexiona Posse. «Sí -dice orgulloso y nostálgico-, fuimos amigos».

«En la vida militar no se es de izquierda ni de derecha, porque cuando se habla de izquierda dentro de la vida militar se habla de comunismo y yo le puedo decir a usted que el general Seregni era batllista, él nunca fue comunista, nunca fue marxista». El reglamento, el código, «nos impone una moral y una ética sin lo cual no podemos seguir en la carrera (…) Nunca he acatado una orden por sumisión, ni de oficial subalterno, porque la gente cree que cuando uno llega a coronel o general está prácticamente terminando su carrera y entonces no importa nada y si yo voy a recordar mi vida como oficial la voy a recordar de la misma forma que cuando fui coronel». Seregni también, «estoy seguro», porque una de las cosas que él sabía y sabía cumplir, es que «en el mando el superior debe respetar al subalterno lo mismo que el subalterno debe respetar al superior y esa es la mejor forma de comandar personal militar».

Sobre el mando y la forma de mandar y obedecer, también Seregni enseñó a Posse, junto a otros hombres brillantes de la carrera, «que las insubordinaciones» no deben suceder. «En 42 años de servicio» no tuve ninguna. El Batallón de Infantería Nº 6 fue comandado por Posse durante dos años como jefe y dos como segundo jefe. «En el camino se aprende mucho (…) Cuando me tocó estar con Seregni yo ya venía con mucha experiencia de mando, de manera que me fue relativamente fácil comandar el Estado Mayor de región, por mi experiencia sí y por la guía de Seregni, por el líder que fue, que en la vida militar se llama superior, pero que orienta, ayuda a dar las órdenes correctas, ahí está el otro gran tema».

Sobre la iniciación del período dictatorial, «yo estaba a miles de kilómetros de aquí porque había sido designado representante de las FFAA en EEUU y cuando en febrero los militares sacaron las armas a la calle, los tanques, las ametralladoras, yo le expresé al jefe de la misión en Washington y está escrito porque lo he denunciado, que ahí se habían cometido cinco delitos militares establecidos en el código penal». Cuando el 27 de junio los militares y civiles desalojaron al Parlamento, «se cometió un acto que pudo haberse reparado porque la Constitución establece que el gobierno, por alguna causal, puede dejar de hacer funcionar las cámaras, pero tiene la obligación de llamar a elecciones en seis meses. Si no lo hace, eso se llama dictadura». Como Seregni y como militar, Posse no compartió aquel acto y como Seregni, y militar, sufrió las consecuencias. «Me separaron del cargo pero no tuve problema en decir mi verdad, se lo dije al general Grospi y está en el ministerio». Y no se trata de ser de izquierda o derecha, reitera, «desde el momento en que se deja de cumplir las formas que establecen los códigos y reglamentos que estudiamos, éstos se están violando, no hay vuelta».

Si bien Posse estaba en Estados Unidos cuando el golpe militar «imagino lo que pasó». «Cuando Seregni comandaba la Región Militar Nº 1 -y ya por ese mérito no se le puede catalogar mal-, sé que en un momento dado se volvió a repetir lo que habíamos vivido en San José, (aquí) vino la orden de movilizar a los bancarios y las órdenes en la vida militar se cumplen siempre que sean correctas. Era una orden correcta venida de un mando que tenía el derecho de darla como era entonces la Inspección General del Ejército y se debió cumplir, por supuesto, aunque no fuera de nuestro agrado». Luego, en Montevideo, se volvió a repetir «el problema de los bancarios y fue cuando él (Líber) pidió el retiro diciendo que él no había sido formado en la vida militar para hacer eso. Me consta que fue así porque me lo han transmitido sus mejores amigos». Respecto a los militares que han agraviado a Seregni en estos días, «yo no estoy de acuerdo con que dos militares de alta graduación agravien la memoria del general Seregni, considero que supuestamente el Ministerio de Defensa debe tomar cartas en el asunto», a través del Tribunal de Honor. «Es probable que los agravios que recibió el fallecido general Seregni, en vida los hubiera contestado de inmediato y hubiera pedido un tribunal de honor, pero los muertos no pueden pedir tribunales de honor y entonces eso le corresponde al Ministerio de Defensa». Y pese a que el ministro diga que los militares en situación de retiro «nos desvinculamos totalmente, yo le digo con todo respecto al señor ministro que no, nosotros dependemos de todos los servicios que tiene el ministerio y dependen de él. Yo cobro en el Servicio de Retiros y Pensiones Militares y atiendo mi salud en el Servicio de Sanidad Militar y cuando me muera me va a atender el Servicio de Tutela Militar». En consecuencia, es clara la dependencia militar. Además y con énfasis, «debo decir que no perdemos durante nuestra vida la posibilidad de ser sometidos a los tribunales de honor».

Ante la pregunta final, que se hace con el enorme hueco que deja la muerte del Líber Seregni, Posse reflexionó: «No queda hueco con la muerte de Seregni porque Seregni y otros -pero vamos a referirnos a él-,
han dejado un sedimento que será imposible de borrar», jamás, por la historia. *

 

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