El director de Servicios Ganaderos, Recaredo Ugarte, intentará tranquilizar hoy a productores y exportadores

Siembran pánico por aftosa y mal de la vaca loca cuando la UE realiza auditoría sanitaria

Oscuro juego de presiones de un lobby de productores, empresarios y laboratorios. Críticas a un eventual ingreso de carne brasileña luego que los carniceros lograron abatecer el mercado local con carne argentina. Sospechas sobre la adjudicación de una licitación del MGAP a un laboratorio paraguayo proveedor de vacunas antiaftosa. Denuncian que no inmunizaría contra virus "C" aparecido en Amazonia y que podría trasmitir la temida Encefalopatía Espongiforme Bovina.

Escrito por: ROGER RODRIGUEZ

Miércoles 29 de septiembre de 2004 | 2:30
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 Intranquilidad en los establecimientos ganaderos uruguayos
ante versiones.

El sector ganadero uruguayo se ve sometido a un oscuro juego de presiones por parte de lobbys de productores, empresarios y laboratorios, que defienden sus intereses económicos ante el eventual ingreso de carne en pie desde Brasil y la sospechada adjudicación de una licitación de vacunas a un laboratorio paraguayo.

En distintos medios de prensa, durante las últimas semanas, diferentes voceros agropecuarios han alertado sobre su temor de que Uruguay pueda perder su actual estatus de país libre de aftosa con vacunación y hasta se ha manejado el pánico de un supuesto riesgo a que en el país ingrese la enfermedad de la “vaca loca”.

La ola de versiones se inició luego que el presidente de la Federación de Agricultura de Rio Grande Do Sul y vicepresidente de la Confederación Nacional de Agricultura de Brasil, Carlos Rivaci Sperotto, dijera en la Expo Prado 2004 que la carne brasileña estaba pronta a ingresar al mercado uruguayo a un precio competitivo.

La situación se genera en el mismo momento en que una auditoría sanitaria de la Unión Europea se encuentra en Uruguay y recorre las instalaciones de una veintena de frigoríficos para definir cuál será el estatus sanitario que el mercado europeo dará al país, que en la decisión se juega buena parte de sus exportaciones de carne.

El propio director General de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Recaredo Ugarte, realizará hoy una conferencia de prensa para rebatir los rumores sobre los riesgos de la aftosa y la “vaca loca” e intentará dar un mensaje tranquilizador de un gobierno que se ha visto jaqueado.

El “miedo” a la fiebre aftosa

La afirmación de Rivaci Sperotto implicó la aparición de un nuevo proveedor para los carniceros uruguayos quienes, luego de un año de lucha contra trámites burocráticos y falta de voluntad política del gobierno, lograron importar este fin de semana los primeros cortes de carne bovina argentina para proveer al mercado local.

Los vendedores de carne sufrieron el cierre de unas 300 carnicerías luego de la decisión de los frigoríficos locales que, ante la apertura de mercados internacionales, particularmente Estados Unidos, privilegiaron las exportaciones y determinaron que se elevaran los precios en el mercado interno y bajaran significativamente las ventas.

Pocas horas después de las declaraciones Rivaci Sperotto, cobró singular trascendencia mediática la aparición de un foco de fiebre aftosa que se había registrado en un municipio al este del Estado de Amazonas, próximo a la ciudad de Manaos: cuatro bovinos sin vacunación tenía el virus “C” de la fiebre aftosa.

De nada sirvieron las palabras tranquilizadoras del subsecretario del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Edgardo Cardozo, quien explicó que el foco había aparecido en una zona muy lejana a Uruguay y no había elementos para generar semejante alarma pública. El “nuevo” brote de aftosa redimensionaba una información que en junio no había tenido mayor trascendencia en Uruguay, cuando en la propia Amazonia un foco de la fiebre llevó a que Argentina y Rusia tomaran la decisión “profiláctica” de interrumpir temporalmente sus importaciones de carne brasileña. A los empresarios argentinos y rusos no les importó que el registro de aftosa fuera en una región alejada del Mato Grosso, la zona productora y exportadora de carne vacuna de Brasil que, con un rebaño de 186 millones de cabezas, es el primer exportador de carne bovina del mundo y, por lo tanto, el mayor competidor del sector. El temor a un brote de aftosa tuvo inmediatas repercusiones en voceros de empresas exportadoras de carnes y hasta la Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos (AUPC) reclamó al ministro Martín Aguirrezabala el cierre de fronteras para los suinos brasileños que podrían llegar al mercado justo durante las ventas de fin de año.

El “pánico” a la “vaca loca”

Si el temor a una nueva “epidemia aftósica” no había logrado generar miedo dentro de los productores uruguayos, una nueva información de prensa terminaría provocándoles pánico: el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca había comprado vacunas antiaftosa que podrían traer la enfermedad de la vaca loca.

La “contrainformación” procedía de “profesionales veterinarios de Brasil”, quienes señalaron su “preocupación” por la adjudicación a un laboratorio paraguayo de una licitación para la compra de vacunas contra la aftosa elaboradas a partir de un método que podría implicar riesgos para el estatus sanitario uruguayo y regional. Los expertos brasileños hablaron desde la Expointer 2004 de Esteio y explicaron que parte de las vacunas adquiridas por el MGAP al laboratorio Lauda de Paraguay se elaboraron con el método “Frankel” que para realizar los cultivos celulares utilizaban la lengua de bovinos, por lo cual podrían trasmitir la enfermedad de la “vaca loca”.

Los técnicos norteños advertían que ese método, aunque aceptado por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa, no era el “recomendado” por el órgano rector de sanidad animal mundial, la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) de Francia que prefiere el método BHK, elaborado con técnicas más “modernas”.

Curiosamente, el método BHK es el que utilizan otros laboratorios radicados en Colombia, Argentina y Brasil, que también son proveedores de vacunas a Uruguay y competencia del paraguayo Lauda cuyas vacunas ­aseveraron los técnicos brasileños­ podrían contaminarse con la temida Encefalopatía Espongiforme Bovina.

El 25 de mayo de 2004, Uruguay obtuvo el estandar de “provisoriamente libre” del “mal de la vaca loca”, otorgado por el Comité Internacional de la OIE, en cuya Asamblea General los 166 miembros votaron por unanimidad que el país pasara a la privilegiada categoría que solo compartían Argentina, Singapur e Islandia. Al 4 de setiembre de 2004, Uruguay había exportado carnes por 459 millones de dólares, pero si perdieran ese estatus, “será mejor bajar las cortinas y dedicarnos a otra cosa porque no le vamos a vender carne a nadie de otra región y eso será una tragedia para nuestros países”, advirtieron los veterinarios brasileños a la prensa.

Una licitación “sospechosa”

La licitación 26/004 del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca convocó en marzo de 2004 a proveer 22 millones de dosis de vacunas antiaftósicas para la inmunización en la campaña 2005, de las cuales un 20% deberán entregarse antes del 10 de octubre y el resto antes del 10 de diciembre. La comisión adjudicadora, integrada por el director de División de Sanidad Animal, Dr. Hipólito Tapié, la escribana Montero y el contador Joaquín Riani, decidió adquirir la mitad de las vacunas a la empresa Bayer, 8,7 millones de dosis al laboratorio Lauda de Paraguay y 2,3 millones al argentino Biogénesis. De los licitantes sólo el laboratorio Lauda elabora las vacunas con el método Frenkel, aceptado por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa), aunque se utiliza el epitelio superficial de la lengua de bovinos para los cultivos celulares en los que se aplica el virus, a diferencia del método BHK recomendado por la OIE. La adjudicación del 40% de la licitación a la firma paraguaya generó reacciones “anónimas” que deslizaron “sospechas”, las cuales voceros del MGAP se apuraron a responder. “Acá no hubo nada raro, estas críticas que perjudican la imagen del país esconden intereses económicos de empresas”, se dijo a LA REPUBLICA.

En medios de prensa, fuentes anónimas habían llegado a decir: “Parece mentira, por un lado prohíben el uso de raciones de origen animal para rumiantes, y nos parece una medida de prevención razonable, pero al mismo tiempo se autori
za el ingreso de vacunas antiaftosa elaboradas por un método no aconsejado por la OIE”.

Las críticas contra la adjudicación provocaron reacciones mediáticas de operadores que llegaron a afirmar: “Así sean gratis no aceptaría esas vacunas para inmunizar mi rodeo, con una sola vacuna que tenga el prión y que se aplique a un solo animal, donde sea, en cualquier rincón de Uruguay, bastará para iniciar un desastre”.

El tema fue analizado en una reunión que en el Balneario Solís mantuvieron los integrantes de la Federación Uruguaya de Grupos Crea (Fucrea), quienes manifestaron públicamente su temor a perder un estatus sanitario que les ha permitido iniciar un tiempo de bonanza como no se tenía desde hace décadas.

El propio presidente de Lauda Sociedad Anónima Paraguaya, Rolando Alarcón, se vio obligado a viajar a Montevideo para garantizar la eficacia y seguridad de la vacuna “Oleolauda” de su laboratorio, que había proporcionado 1,6 millones de las dosis que ya fueron utilizadas por el rodeo uruguayo en 2001 tras la crisis aftósica. *

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