Llamadas al Director

Que Tabaré no se deje envolver por la prensa grande

Señor Director:

Le pido por favor al doctor Tabaré Vázquez, que es un hombre inteligente, que no se deje envolver con la prensa grande, que la prensa grande, la prensa cómplice, está buscando que se equivoque en una palabra para hacer un chorizo largo. Hay que darle poca pelota a la prensa grande, por favor, don Tabaré. Estamos en los últimos metros para ganar esta carrera. No importa la opinión de los asesinos de los Charrúas del Partido Colorado, no importa la opinión de esta gente del Partido Nacional, cómplice del asesinato de Villanueva Saravia, porque son unos caraduras y unos cara de piedra. No importa esa gente porque esa gente ya no tiene más crédito en el país. En Montevideo ya no tienen más crédito, hay que cuidarse de lo que se habla, y por favor, don Tabaré, mire que Marenales no habló nunca nada de lucha armada. El habló de que el país no puede seguir gobernado por dos minorías.

Habló Julio, del Cilindro.

Teléfono: 2169…

El Director: Habría que emplear en esta circunstancia la consabida frase que nunca dijo Don Quijote, y que sin embargo se le adjudica a Cervantes poniéndola en boca del Ingenioso Hidalgo de La Mancha «Ladran Sancho, señal de que cabalgamos…» . Como ve usted, es una vieja costumbre de poner en boca de otros lo que nunca dijeron o quisieron decir. Como gobernantes, son malos; pero como tergiversadores y manipuladores, son unos ases. Discrepo sin embargo con usted, amigo lector, en la calificaicón de prensa grande. De grande no tiene nada porque la grandeza hay que ganársela actuando con dignidad y altivez frente al poder y no con genuflexiones mendicantes desde decenios y decenios.

 

Larga espera en TCC para que cambien al chef que quiere ser periodista

Señor Director:

Quería comunicarle una inquietud nuestra. Nosotros somos socios de TCC, el canal de cable, porque como es sabido hay pocas opciones para los canales de cable, y llamamos para solicitar que cambiaran un programa a determinada hora, un pretendido programa periodístico que es conducido por un muy buen Chef y una excelente periodista, pero lo único es que están invertidas las funciones: el Chef en realidad hace de periodista y la excelente periodista que es Ana Nahum, la ponen de Chef. Llamé a TCC y estuve desde las 9 y 10 hasta las 9 y 21 en «atención al cliente» en línea y no recibí respuesta en trece minutos, algo así creo que está a un peso y algo el cómputo, o sea que si me hubiera tomado un ómnibus y hubiera ido hasta TCC hubiera sido lo mismo ¿no? Yo creo que no deben de tener tanto trabajo como demorar trece minutos además en atender al cliente al que le cobran 600 pesos por mes, es decir algo más de 20 dólares la cuota mensual, lo cual es un disparate y más cuando no hay realmente tanta libertad de expresión como se pregona por ahí. Cuando los canales de cable son dos o tres nada más.

Teléfono: 6223…

El Director: Me limito a transcribir su denuncia, estimado lector, pero estimo que su disconformidad deberá necesariamente plantearla ante las autoridades de la empresa a la que está abonado o en todo caso, si lo desea, puede recurrir al organismo regulador (Ursec) para hallar una solución.

 

Dejan por gusto la basura tirada en la calle

Señor Director:

Tenemos funcionarios que levantan la basura que son unos miserables, porque están cobrando un sueldo mejor que nadie que se los está pagando el pueblo y dejan de gusto la basura tirada por la calle, porque lo hemos visto. Tengo las matrículas anotadas de los camiones. Lamentablemente esa gente merecería que la despidieran. Y el señor Arana tiene que preocuparse de esto, dejar un poco esa gran prensa podrida que hay, que lo único que hace es hacerlo trastabillar, y preocuparse de esta gente que no levanta la basura. Hablo del Cerrito de la Victoria, y discúlpeme pero estoy tan indignado de ver tanta podredumbre de estos fanáticos, que lamentablemente uno ya no sabe qué pensar. Porque lo hacen para ensuciar, para ensuciar al Frente y para ensuciar al próximo gobierno de izquierda que vamos a tener. Gracias, Fasano, y discúlpeme.

Teléfono : 2163…

El Director: Quienes incurren en ese tipo de acciones que usted denuncia, no solamente están atentando contra la credibilidad de un partido político determinado que circunstancialmente está a cargo de una administración municipal o puede estarlo de un gobierno nacional. Están atentando contra la comunidad toda que es la que les paga sus haberes –nada despreciables, por otra parte, como usted lo señala– para que cumplan una función correcta y no para que saboteen los derechos de los vecinos a vivir en una ciudad limpia. Afortunadamente no lo son todos, aunque como sucede en tantos casos, muchas veces, ante la opinión de la comunidad «pagan justos por pecadores». Y lo más triste es que generalmente los verdaderos «pecadores» «tiran la piedra y esconden la mano». Pero no se preocupe que no van a ir muy lejos.

 

Me preocupa el asunto de los compromisos del país a largo plazo

Señor Director:

Me preocupa algo de lo que se habla muy poco en esta campaña electoral, y es el asunto de los compromisos del país a largo plazo, no solamente con la banca internacional sino con todos aquellos a los que se les programó la devolución integral de sus depósitos para años venideros. Y me preocupa porque si asume un gobierno progresista y popular como espero que suceda, creo que llegado el momento va a ser imprescindible pagar esas cuentas y quizás el país no pueda generar los recursos necesarios para ello y se deba interrumpir el proceso prometido y soñado por todos de la recuperación de la dignidad social del pueblo a través de una justa redistribución de la riqueza. Yo por la edad que tengo difícilmente pueda llegar a ver una cosa o la otra, pero tengo hijos y nietos a los que legué esta esperanza de un país mejor y no quisiera que ellos sufrieran lo que sufrí yo y todos los de mi generación por alcanzar este sueño que está a punto de cumplirse. Un abrazo, Fasano, y le digo que leo sus diarios, todos ellos, desde el primer día, siempre.

Teléfono: 5110…

El Director: Reconozco que no se trata de una instancia fácil, pero puede usted estar seguro que los hombres más capaces estarán al frente de los destinos del país, y con la participación de todos y el sacrificio en aras de un futuro más cercano que nunca, en que los más infelices serán los más privilegiados, lograremos que nuestros hijos y nietos que a mí me preocupan tanto como a usted, puedan gozar de esa patria más justa y equitativa que usted, yo y miles como nosotros hemos soñado.

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