La columna de Sherlock
El «garganomóvil», necesidad del PS
* -¿Es verdad que el senador Reinaldo Gargano tuvo un pequeño accidente en su casa?
-Es verdad… y como consecuencia del mismo tiene una dolorosa fractura en un pie. Es una lástima, porque el presidente del Partido Socialista estaba dispuesto a «dar el resto» en estas pocas semanas que quedan para la elección.
-¿Y?
-No crea que se quedará tranquilo en su casa. Por ahora sigue junto al teléfono dando entrevistas a la prensa. Pero hay otra cosa. Algunos compañeros de su partido están pensando en crear una especie de «garganomóvil» para que el senador continúe en campaña.
-¿Lo dice en serio?
-¡Claro! Conociendo a Gargano, sería impensable que el senador aceptara ver la campaña por televisión. ¿No le parece?
-Por supuesto.
¿Julio Luis a un cargo en el BID?: ¡desmentido!
* Sherlock estaba tratando de auscultar la interna del Partido Colorado, luego de que llegaran a su mesa de trabajo algunas informaciones sobre el futuro del actual diputado Julio Luis Sanguinetti. Se le dijo al periodista que el destino inmediato del actual diputado del Foro Batllista estaba en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por ello nuestro sabueso se dirigió, caminando lentamente por la calle San José, a la zona de la casa del Partido Colorado. Y dicho y hecho, cuando transitaba frente al instituto Anglo, observó que un dirigente de esa colectividad política miraba las carteleras teatrales del edificio.
-¿Cómo le va mi amigo? dijo nuestro sabueso.
El hombre miró a un costado, vio que era el periodista, e intentó alejarse.
-Ustedes, los de la prensa, ya no son nuestros amigos- afirmó el personaje con cara de pocos ídem, agregando y ahora se han pasado de castaño a oscuro, cuando han demostrado que han perjudicado al Partido Colorado. Nos han dado menos segundos que a Tabaré y Larrañaga.
-Pero, mi amigo, usted está hablando de la TV abierta, no de la prensa escrita.
Sherlock enfrentó al hombre, otrora buen informante, que ahora rehuía hablar y trataba de alejarse. En un momento le cerró el paso, apoyando el brazo en una pared, y dijo.
-Solo una pregunta.
-¡No!
-Es importante que me responda una cosa… ¡por el bien de su partido!
-¿Qué cosa?
-¿Es verdad que Julio Luis Sanguinetti ocupará el año próximo un cargo en el BID?
-¡Desmiéntalo! Es una falsedad.
-Le agradezco. Pero, tengo algo más…
-¿Qué?
-¿Es verdad que Eduardo Malaquina no quiere integrar la lista del Foro Batllista?
-¡Confírmelo!
El «populismo» no tiene buena recepción en Aladi
* -¿En qué quedó la gestión que el embajador de Perú ante la Aladi, Willian Belevan Mc Bride, realizaría ante el ministro Borrelli y el embajador de EEUU, Silverstein, para detectar a los informantes de Sherlock?
-Realmente, todavía nadie sabe si realizó la gestión y menos qué le dijeron. ¿Que le diría usted a este señor, si fuera ministro del Interior, y le pidiera que hiciera, por ejemplo, un seguimiento de los demás embajadores ante Aladi y del propio periodista? O ¿si le pidiera intervenciones telefónicas?
-Es para tanto…
-El embajador peruano está más que alterado. En el almuerzo que realizó en el restaurante Da Pentella para embarcar en su campaña a otros embajadores, fue tan delirante el planteo, que la representante de Colombia, debió traerlo a tierra. Cuando dijo lo de Silverstein, que le pediría ayuda… ¡Grave, muy grave! ¿Solicitaría la participación de la embajada, o de la CIA, para detectar quién informó a Sherlock?
-Pero, le repito: ¿es para tanto?
-Por supuesto que no. Obviamente que se trata de un hecho menor, pero alguien debiera exigir responsabilidades.
-Pero, es un asunto casi privado.
-Lo deja de ser si este señor se entrevistó con Borrelli. Esa sería la gota que colmaría el vaso.
-Pero, ¿por qué este protagonismo?
-Yo que sé… Le digo que este señor peruano ya había sorprendido a muchos, el día del golpe contra el presidente de Venezuela, cuando en conjunto con otros embajadores, entre los que se encontraba el presidente del Comité de Representantes, cuyo nombre no viene al caso, protagonizaron un festejo por la caída de ese gobierno democrático.
-¿Festejaron el golpe?
-¡Como lo escucha! Pero, a las pocas horas, se atragantaron.
-Claro.
-Y Chávez tan campante…
-Usted lo ha dicho.
Sin duda, los Borsari, «se hacen respetar»
* –Fue el sábado pasado por la tarde en la avenida Arocena. ¿Verdad?
-Usted lo ha dicho…
-Frente a una conocida heladería… Pero, ¿por qué la reyerta?
-Es que los militantes de la Lista 71 del Herrerismo estaban en tareas proselitistas en Carrasco. Se transportaban en varios vehículos que en un momento se estacionaron, en segunda fila, frente a la heladería.
-¿Con ganas de refrescarse los muchachos?
-No, para nada… Bajaron para realizar tareas proselitistas. Fue cuando dos guardacoches, que veían cuestionado el estacionamiento en el lugar, le reprocharon haber elegido ese lugar.
-¿Y?
-El asunto subió de tono y, según me dicen, cinco militantes se tomaron a golpes con los dos guardacoches que llevaron, por supuesto, la peor parte. Cuando llegó la Policía, algunos móviles de Radio Patrulla porque los de la Comisaría 14ª no aparecieron, la reyerta se detuvo y todos fueron detenidos.
-¿Qué pasó después?
-Los siete pendencieros pasaron a juez y allí se determinaron las identidades. Había dos militantes de apellido Borsari.
-¿Borsari?
-¡Claro! Y finalmente, como nadie presentó ninguna denuncia, el juez Luis Charles dejó en libertad a todos los contendientes. Pero, previamente, decidió un careo.
-¿Para qué?
-Es que los militantes de la Lista 71 habían declarado que los guardacoches los habían agredido con «unos fierros»
-¿»Fierros»?
-En el careo todo se diluyó, los «fierros» desaparecieron. ¿No hubieron elementos contundentes?
-Sólo que eran cinco contra dos.
-Eso sí.
Compartí tu opinión con toda la comunidad