El principal testigo en la investigación judicial en Argentina permaneció un día al menos en Uruguay

Diego Palleros y Myra Tebot: ¿la conexión argentino uruguaya del tráfico de armas?

Palleros arribó «absolutamente solo» al aeropuerto internacional de Carrasco, donde lo esperaba «un abogado», según pudo saber LA REPUBLICA de calificadas fuentes policiales. La orden internacional de captura liberada en su contra había sido dejada sin efecto tiempo atrás. En Argentina había sido eximido de una condena de prisión.

Al parecer, el testigo habría sido librado de todos los cargos que pesaban en su contra, como condición para que el individuo se aviniera a prestar declaración tras permanecer ocho años en Sudáfrica, país que denegó un pedido de extradición sobre él.

Distinto fue el recibimiento que Palleros tuvo en el aeropuerto internacional de Buenos Aires, según comentaron los informantes consultados. Apenas ingresó al hall de la terminal portuaria, varios funcionarios judiciales pusieron en sus manos una citación que lo obligó a prestar testimonio ante el magistrado que instruye la causa.

En Uruguay permaneció «sin custodia ni protección» de Interpol.

Habría sido en el territorio de nuestro país donde, según una versión sin confirmar, habría concedido una entrevista de prensa en la que se afirmó que negó tener toda vinculación con un «contrabando», ya que las armas salieron de Argentina «en conocimiento del Estado», y por disposición expresa del entonces presidente argentino Carlos Menem.

Investigaciones de la Justicia argentina permitieron establecer que la triangulación ilegal de armas se realizó a través del pago de «coimas» que fueron «blanqueadas» mediante unas cinco sociedades anónimas radicadas en Montevideo: Hayton Trade, Elthan Trading, Debrol, Delbote y, particularmente, Daforel, vinculadas a Palleros y a la vez a los contadores Ricardo Blankleder y Juan Antonio Echeverrito.

Ya el miércoles 14 de noviembre de 2001, la revista Latitud 30/35 había publicado un facsímil del saldo de cuenta de Hayton Trade, entre cuyos titulares figuraba Palleros, donde constan movimientos de dinero que se habían realizado entre enero y junio de 1995. (Ver facsímil). Por las mismas fechas, Tebot gerenciaba Intefema SA.

Los últimos 39 contenedores del tráfico de armas argentinas a Croacia «pasaron» el 2 de febrero de 1995 por las instalaciones de Intefema S.A., firma concesionaria de la Terminal 6, sobre la Dársena F del Puerto de Buenos Aires, cuya gerencia general ocupaba entonces la técnica en Administración Myra Tebot, actual gerente general del Banco de Previsión Social. Nunca fue citada a declarar.

Documentación oficial argentina y uruguaya, confirmada en su autenticidad por calificados informantes de las Fuerzas Armadas de Uruguay, indican que la firma Intefema SA aparece vinculada en diversas indagaciones judiciales por la investigación del cargamento ilegal que fuera transportado por el buque croata Rijeka Express.

La sociedad anónima estaba integrada por Inversiones Portuarias, Tenanco SA, Ferry Líneas SA y Marítima Buenos Aires SRL, según comprobó en su momento el juez argentino Rodolfo Canicoba Corral.

La indagatoria se entrecruzó en cierta instancia con el asunto de la voladura de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), un caso que investigaba el juez federal Juan José Galeano. Se sospechaba que los explosivos del atentado ingresaron por la misma terminal.

Canicoba Corral investigaba delitos como «defraudación» y «estafa» que habrían sido cometidas por las firmas accionistas de Intefema SA. El magistrado investigó a su vez a la empresa Platestiba, también sospechosa de integrar una red de contrabando de armas ilegales.

El primer embarque de armas había sido perpetrado en 1991 por Marítima Buenos Aires, desde el quinto espigón, cuando el puerto aún no estaba privatizado. La firma pasaría luego a ser una de las empresas accionistas de la sociedad anónima Intefema que luego gerenciaría la cuestionada jerarca previsional uruguaya Myra Tebot.

Según se pudo comprobar, el buque Rijeka Express, propiedad de la empresa Croatia Lines, realizó tan sólo el último de los seis embarques investigados por la Justicia argentina tras haber sido autores del transporte del cargamento ilegal de armas argentinas.

La terminal fue desmantelada por completo en enero de 1996.

De acuerdo con las investigaciones judiciales llevadas a cabo en Argentina, un total de siete buques croatas habían amarrado en la terminal portuaria concesionada a Intefema entre 1991 y 1995. Cargaron seis mil 500 toneladas de armas argentinas de todo calibre.

Casualmente, cada vez que partía uno de los buques «se caía» todo el sistema informático de la aduana argentina. Los embarques fueron siempre de noche. Los trabajadores recibían vestimentas especiales para la ocasión y recibían orden expresa de no fumar cerca de los contenedores. Las operaciones fueron supervisadas por bomberos. *

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