Piden que el ex soldado del Batallón 13 declare en la causa de Elena Quinteros
La Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT pidió al Juzgado Penal de 1er. Turno que se incorpore a la causa de Elena Quinteros el testimonio del ex soldado Humberto Bueno, quien denunció a LA REPUBLICA el hallazgo de ropas y cal en el Batallón de Infantería Nº 13.
El dirigente sindical Raúl Olivera presentó un escrito ante el juez Juan Carlos Fernández Lecchini en el que adjunta el artículo publicado en LA REPUBLICA el pasado 22 de agosto, que coincide con otros testimonios y estudios técnicos sobre la existencia de enterramientos en esa unidad militar.
En su condición de denunciante del caso contra el ex canciller Juan Carlos Blanco Estradé por un «delito de homicidio muy especialmente agravado», Olivera pide diligencias probatorias y medidas cautelares que corroboren los dichos del ex soldado.
Humberto Bueno declaró en una entrevista con LA REPUBLICA que en el año 2000 revestía en el Batallón de Infantería de la Avenida Instrucciones y se le ordenó cavar un pozo para instalar un pilar de hormigón para un portón de ingreso de tanques.
Cuando realizaba la excavación, con su pala golpeó un objeto extraño:
«Era una bolsa de arpillera, yo la corté por la mitad, adentro tenía alambres, unos cables, un pedazo de pantalón, y dentro del pantalón había como una cosa de cal viva… y un peine viejo», dijo Bueno.
El ex soldado agregó que el pantalón era de «tela de jean, pero de los antiguos. De otro color, con las costuras más gruesas», tipo de fajina «pero terminaba más ancho abajo (…) como en campana», dijo en referencia al corte tipo Oxford de moda en los años setenta.
Durante los años de la dictadura militar (1973-85) en el Batallón 13 funcionó un centro clandestino de detención conocido como «300 Carlos» en el que habrían sido asesinados una decena de presos políticos, entre los que se incluiría la maestra Elena Quinteros.
Testimonios e inspección
La descripción del soldado Humberto Bueno se vincula al de otros militares de esa unidad que declararon haber recibido órdenes para enterrar dentro del Batallón 13 a presos políticos muertos en tortura, a quienes se les colocó cal viva para evitar reconocimiento.
El ex soldado Bueno fue amenazado luego de su hallazgo, a tal extremo que estuvo a punto de desertar por la presión psicológica recibida. Se le dio de baja, pero volvió a ser intimidado este año por un grupo de ex militares de una empresa de seguridad en la que trabajaba.
«Empecé a tener problemas porque me acusaban de tener ideas raras y de ser frenteamplistas. Que sabían lo que me había pasado en el 13, que no servíamos para nada y que éramos unos pichis…», declaró Bueno a LA REPUBLICA al denunciar las nuevas presiones.
El escrito auspiciado por el abogado Pablo Chargoñia recuerda que ya se han agregado otras pruebas al expediente judicial, como el Informe Geoarqueológico de un grupo de técnicos de la Facultad de Humanidades que ratifican la existencia de enterramientos en el lugar.
Los denunciantes pidieron se oficie al Ministerio de Defensa Nacional para que remita los antecedentes sobre el hallazgo del ex soldado, que fue retirado por un sargento de apellido Martínez, bajo el mando del teniente coronel Ricardo Fernández, cuyo testimonio se solicita.
El reclamo de la comisión de la central de trabajadores recuerda que al ser conocida la noticia, el ministro de Defensa, Yamandú Fau, dijo que no dispondría ninguna investigación administrativa sobre el episodio, pero estaría a lo que resuelva la sede judicial.
La Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT subraya la importancia de determinar el origen de aquellas pertenencias y reitera la necesidad de disponer una inspección técnica del lugar en procura de avanzar en la localización de la maestra desaparecida. *
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