La columna de Sherlock
Nuestra embajada en Baires sirve para todo
-Los gastos para esta elección interna son muchos y grandes. Usted sabe que los candidatos han tratado de traer gente desde el exterior, realizando acuerdos puntuales con algunas empresas. Los gastos suman y suman.
-Sí claro, desde Buenos Aires han llegado cientos o miles de compatriotas con el deseo de votar en estas internas, mostrando que tienen necesidad de participar en la construcción del futuro del país.
-Y, lamentablemente, algunos mezquinos por razones de política partidaria, les niegan la posibilidad de votar por correo, como ocurre con los ciudadanos emigrantes de casi todos los países del mundo.
-Fíjese la contradicción. Por un lado votan en contra esa posibilidad que, obviamente, agrandaría al país y multiplicaría los lazos de afecto de la diáspora uruguaya y por otro ponen plata y más plata para traer a los compatriotas a votar.
-Esto está claro y le tengo un dato que me parece bueno. ¿Sabe usted que en el Consulado uruguayo en Buenos Aires hay un funcionario de iniciales SF, que fue nombrado por Batlle por gestión de Cuqui, que ha sido un nexo para el traslado de posibles votantes nacionalistas y con un precio de pasaje realmente «acomodado»?
-¿En el Consulado?
-Este señor no ha realizado propaganda masiva por pasajes, pero ha difundido que quienes quieran votar por Lacalle en las elecciones internas pagan por su viaje a Montevideo $20.00 argentinos más tasas que son aproximadamente $4.00 en Buenos Aires y U$S 2.50 en Uruguay. Pueden viajar en cualquier medio de BUQUEBUS (directo a Montevideo, Colonia, rápido, lento, etc).
-Y, ¿cómo era el trámite?
–Le decían a la gente que fuera al Consulado, que preguntara por él sin decir que era por tema pasajes. Una vez en su presencia (segundo piso, ascensor…) SF les hacía un pequeño interrogatorio para «asegurarse» de que los aspirantes eran de su sector y ahí les facilitaba un voucher con el pago previo de los $ 20.00. Con el voucher se presentaban en la empresa y oblando la tasa les entregaba el pasaje.
-¿Y qué dice la empresa?
–Su versión es que Cuqui se hace cargo desde Montevideo del pago de 100 pasajes y no hay más que esos 100.
-¿Este accionar del funcionario estará en conocimiento del embajador Volonté?
-Es difícil saberlo. Pero, che, que se utilicen dependencias del Consulado es fuerte. Este señor podría haber dado otra dirección para vender los pasajes.
-¿Y usted lo hizo?
-Claro.
-¿Entonces es un voto más por Cuqui?
-No, justamente, no.
-Ahhh.
Ya que hablamos de embajadores
–Todo lo que usted dice sobre las presiones, los cambios de interesados e inversores para el puerto granelero de Nueva Palmira, es cierto. Al parecer unos inversores le mejicanearon a otros el negocio y para ello usaron presiones «extra Uruguay». Incluso se habló de que intervino el embajador de EEUU, Martin Silverstein.
-Al respecto le debo decir que tengo mis informantes, pero en esto le erraron. El embajador ni siquiera conoce a los inversores. Así me aseguraron las mismas fuentes que antes me dieron la información sobre el tema.
-Pero, ¿se confirmaron las presiones?
-Hubo un cambio de interesados. Los datos que me proporcionaron eran precisos, con nombres y apellidos, empresas y montos. Incluso se me afirmó que los que obtuvieron la concesión son inversores vinculados al círculo de poder del presidente Bush.
-¿Y?
-Me quedo por ahí. Tendré más información para este boletín.
El Legislativo y la falla en la detección de armas
–Seguramente habrá leído LA REPUBLICA del viernes.
-Claro que sí, ¿usted lo dice por el tema de la detección de armas?
-Claro… Le digo que, lamentablemente, pese a los esfuerzos de la guardia policial que hace detección de armas, se falla en algunos casos y algunos personajes siguen ingresando con ellas, por lo menos, al edificio anexo.
-¿Qué está diciendo?
-Lo que escucha. Me aseguran que un personaje, vinculado a una agrupación del partido de gobierno liderada por un fogoso diputado que en sus ratos libres es hotelero… y también está vinculado a la pesca…
-¿Cuyo suplente es el director de la Dinara?
-…el que cumple funciones en la secretaría del ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, cuando visita al líder de su sector en el edificio anexo, invariablemente ingresa armado.
-¿Con una navaja o un estilete? Mire que las armas detectadas son de todo tipo.
-No, no, este señor entra con un arma de fuego.
-¿Y?
-Y bueno, quizás sea por la vinculación del legislador con sectores policiales u otras «influencias» a detectar. La verdad, me aseguran, que el personaje en cuestión se pasea por los pasillos del Legislativo bien «calzado»
-¡A la pucha! ¿Y los scanner?
-En este caso… ¡desactivados!
«Sed» de empleados manifiesta el Central
-Leí en LA REPUBLICA que el Banco Central realiza otro llamado para incorporar a 51 nuevos empleados.
-Los que se sumarán a los veintitantos «técnicos» que ya ingresaron con un sueldo promedio de bolsillo de 30 mil pesos.
-La burocracia viene creciendo, ¿verdad? Vio también lo del Correo. ¡Qué trabajo tendrá el nuevo gobierno para hacer medianamente rentables a algunas empresas del Estado que contratan personal sin tener límites ni razones operativas!
-Es la lógica de este sistema político. Como no hay plata para tirar desde los vagones de los trenes como hacía Eva Perón, porque en este país ni hay plata ni hay trenes, queda el camino del clientelismo.
-¿Por qué dice que la incorporación de funcionarios al Banco Central tiene ese perfil de «politiquería» barata?
-No tengo pruebas de nada. Pero soy desconfiado. En este país para observar una acción del Estado con visos de normalidad, imparcialidad y pluralismo hay que utilizar una lupa con mucho aumento. Y cuando se encuentra algo así, más vale sacar una fotografía para el recuerdo, porque el hecho no se repetirá muy pronto.
-Usted es un escéptico nato.
-Qué quiere, ¡soy uruguayo!
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