
Por su parte, el senador quincista y ex ministro de EconomÃa, Alejandro Atchugarry, enfatizó que la iniciativa impulsada por los promotores del plebiscito no se aplica en ninguna parte del mundo, “ni siquiera en Cuba, donde allà hay concesiones”.
El legislador oficialista sostuvo que en este tema no hay posiciones ideológicas, “ni de derecha ni de izquierda”, y aclaró que lo que existen son “concesiones mal hechas o concesiones bien hechas.”
Consideró inoportuno que el paÃs se niegue cualquier oportunidad y enfatizó que “en esas cosas se debe ser flexible”. Acotó que el elemento de la concesión se utiliza en cualquier parte del mundo.
Por su parte, el ministro de Turismo, Pedro Bordaberry, advirtió que se deberÃa modificar la redacción de las normas que se van a plebiscitar por el agua porque afectarÃan el turismo termal.
De aprobarse el plebiscito, toda la inversión hecha en pozos termales pasarÃa mediante una expropiación a manos del Estado por el valor de la inversión.
“Si la inversión la va a hacer solamente el Estado y no la hace, nos vamos a ir quedando con imposibilidad de crecimiento en la parte termal. A eso hay que sumarle que si alguien ha hecho una inversión y no se le paga realmente su valor, nunca más nadie va a invertir creo que no sólo en el sector del turismo termal, tampoco en Uruguay.
Tuvo inmediatas repercusiones el anuncio dado por el ministro de la Corte Electoral, Edgardo MartÃnez Zimarioff de que se habÃan alcanzado las firmas para habilitar una consulta popular para dirimir la tenencia de agua en nuestro paÃs. El plebiscito refiere a la intención de modificar la Constitución para determinar que el servicio de agua potable y el saneamiento quede en manos del Estado.
La información se dio a conocer coincidentemente en las vÃsperas de celebrarse el DÃa del Medio Ambiente, y cuando nuestro paÃs, pasa por una crisis energética motivado por la falta de agua en las represas debido a la escasez de lluvia.
La Oficina Nacional Electoral del organismo comunicó que se llegó a las 247.141 firmas, que son las necesarias para que tenga lugar una consulta popular en la que se propone reformar los artÃculos 47, 188 y letra Z de la Constitución de la República.
El llamado “Plebiscito por el Agua y por la Vida” tendrá lugar simultáneamente con las elecciones del 31 de octubre, y sólo habrá papeleta por el SÃ.
Carlos Sosa, secretario general de Ffose dijo que el texto refiere expresamente al saneamiento y al agua potable. Con respecto a los otros recursos hÃdricos, se establece que el control para asegurar su explotación sustentable debe estar en manos del Estado.
Aclaró que quedarÃan abarcados por esta reforma los servicios de saneamiento y abastecimiento humano y otros recursos hÃdricos. Advirtió que hay tres ejes esenciales: declarar el agua como un derecho humano fundamental, declararla de dominio público y un servicio público que tiene que ser brindado y controlado por el propio Estado.
Los promotores cuentan con el apoyo del Encuentro Progresista y, del precandidato nacionalista, Jorge Larrañaga y del dirigente Alem GarcÃa. Dentro del Partido Colorado, -dijo Sosa- tuvieron contacto con los precandidatos colorados Jorge Ruiz y Manuel Flores Silva. No obstante, el sindicalista aclaró que, más allá de los representantes de cada partido, entienden que la ciudadanÃa, en general, cuando se expresa sobre una iniciativa de esta naturaleza ha tenido la independencia como para decidir.
Sosa recordó que el gobierno firmó en DublÃn, en la Agenda 21, la posibilidad de instaurar Autoridades Autónomas de Cuencas para hacer un control de los recursos hÃdricos del paÃs junto con la ciudadanÃa.
Enfatizó que el paÃs está exportando agua envasada, por lo cual, sostuvo que una vez que se apruebe el plebiscito, se deberá legislar no solamente con respecto al agua y el saneamiento sino también al agua envasada, al agua para la recreación y la energÃa, con polÃticas que lleven adelante el cuidado de las cuencas acuÃferas del paÃs. Alertó que muchos paÃses tienen escasez de este recurso precisamente por no haber hecho polÃticas que defendieran las cuencas para que el agua se mantuviera potable para el uso de la ciudadanÃa, no solamente en las cuestiones humanas sino también en el agro y la industria. *
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