"... yo antes no me drogaba y en la Berro me empezaron a convidar y ahí me empecé a enganchar"...

Informe ante Suprema Corte de Justicia denuncia violación de Derechos Humanos en Colonia Berro

Tres reconocidas organizaciones no gubernamentales enviaron un informe reservado a la Suprema Corte de Justicia en el que denuncian violaciones a los derechos humanos contra los menores internados en dependencias de la Colonia Berro, perteneciente al estatal Instituto Nacional del Menor (Iname).

El documento, fechado en marzo de 2004 y firmado por técnicos de las organizaciones «Oficina Internacional Católica de la Infancia» (BICE), «Infancia y Adolescencia Ciudadana» (IACI) y «Vida y Educación» (VYE), se elaboró a partir de diversos informes, entrevistas y expedientes de juzgados de menores.

«A partir de diversas denuncias y la información obtenida (…) se han detectado violaciones de derechos humanos» en el Departamento de Rehabilitación Juvenil (Interj) del Iname, y particularmente en el Centro SER-Berro, dice el informe que señala su alarma y temor por la vida de los jóvenes allí internados.

Según las ONG, se está violando el «Derecho a la vida y la salud por prácticas de torturas y por falta de atención médica oportuna» y el «Derecho a la integridad personal, por la práctica de torturas y por malos tratos físicos y psicológicos», indica el documento al que accedió LA REPUBLICA.

También se vulnera el «Derecho a la vida familiar, comunitaria, social y a la educación, por el grado de encierro que se les impone, sumando a la ausencia o ineficacia de programas que aborden las diversas áreas del desarrollo personal y por la falta de técnicos especializados», se agrega.

Amenazas veladas o explícitas

El documento indica que desde setiembre de 2003 se sucedió una cadena de denuncias por malos tratos que llevó al procesamiento de un funcionario, lo que sumado a las condiciones de hacinamiento, «colocan a los adolescentes allí internados en una situación extrema de vulnerabilidad de derechos».

«El motín en el SER-Berro llevó a la adopción de medidas inadmisibles: el traslados de algunos de los adolescentes a la Cárcel de Libertad durante siete días, la suspensión en el ejercicio de sus funciones del director de Ser-Berro (quien ha venido denunciando los malos tratos desde que ocupa el cargo en julio de 2003) y la permanencia en funciones –subrayan– del funcionario procesado», dice el informe.

«Queremos dejar asentadas –agrega el documento– las dificultades encontradas para avanzar en recabar esta información, así como en darla a conocer, debido al clima de tensión e incertidumbre reinante entre los funcionarios que no aprueban estas situaciones», se afirma.

«Las amenazas veladas o explícitas, hacen temer por la integridad física y psíquica de quienes se oponen a estas prácticas», destaca.

Paralelamente, explica que «los adolescentes que ingresan al sistema de privación de libertad son –principalmente– aquellos que han nacido y crecido con mayores desventajas: pobreza y falta de oportunidades de desarrollo humano».

Acoso de policías y funcionarios

«Asimismo, los adolescentes y jóvenes que han sido atendidos en Iname son muchas veces blanco de maltrato y persecución policial», lo que «genera un círculo de violencia que los devuelve al sistema de Iname y a la privación de libertad», sostiene.

«En algunos casos, los Programas de Libertad Asistida han comunicado a la sede judicial que los adolescentes, durante el cumplimiento de las medidas alternativas, son acosados por la Policía».

«Muchas denuncias de malos tratos en los centros de privación de libertad han derivado en investigaciones administrativas y sumarios en Iname, sin que posteriormente se apliquen sanciones proporcionales a la gravedad de los hechos que se corroboran», explican. En el año 2001, el Juzgado de Menores de 2º Turno (Ficha D/62/01) agregó a sus actuaciones denuncias por malos tratos en el Interj en las que desde 1996 venía participando un grupo de funcionarios que en su mayoría provenían del ex Centro Miguelete y La Tablada.

Durante los años 2003 y aun en los primeros meses de 2004, los Juzgados de Menores y el Juzgado Penal de Pando han recibido nuevas denuncias concretas de malos tratos, pero según el documento: «escasísimas situaciones han derivado en decisiones de la Justicia penal, muchos funcionarios fueron trasladados de establecimiento y algunos hasta ascendidos en el escalafón funcional».

Las torturas de la Colonia Berro

En uno de los capítulos, el documento de las organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncia la práctica habitual de torturas en la Colonia Berro desde 1996 y aporta testimonios obtenidos en expedientes radicados en juzgados y en la sede administrativa del Iname.

Entre los malos tratos, se incluye una práctica denominada los «cinco minutos» que un interno explica: «Consiste en darle cinco minutos para pelear con sus compañeros. Todo comienza con que algunos de estos funcionarios incitan a que los jóvenes internados se agredan mutuamente, ya sea de un nivel a otro, y que los funcionarios miran cómo se pelean los jóvenes, esto sería el divertimento nocturno».

Otra de las prácticas es conocida como «celda oscura» que, según el relato de un adolescente que en varias ocasiones fue víctima de esta agresión, implica que se le apague la luz de la celda para ser agredido por los propios funcionarios.

En ocasiones las golpizas son ordenadas por la guardia y los jóvenes se constituyen en una «patota» que es obligada a escarmentar a uno de los internos. El hostigamiento de los funcionarios del turno nocturno llevó a un joven a intentar autoeliminarse el 18 de agosto de 2003.

Otra de las violaciones a los derechos humanos constatadas por las ONG es la omisión de asistencia, que ha sido denunciada en diversos expedientes y este año ante el Juzgado Letrado de Menores de 1er. Turno (ficha 84/026/04) en un caso que fue luego derivado al Juzgado Letrado de Pando de 1er. Turno.

Tránsito y consumo de drogas

El informe presentado a la Suprema Corte de Justicia dedica uno de sus capítulos a la confirmación de que existe «consumo y tránsito de drogas entre los adolescentes y jóvenes internos con conocimiento y/o colaboración de algunos funcionarios».

La denuncia quedaría demostrada en actuaciones administrativas y judiciales que son de conocimiento de las autoridades, al punto de que uno de los adolescentes declaró que el funcionario Heber Bentancour negocia con los jóvenes adictos e «intercambia championes por droga», según denuncia ante el Juzgado Letrado de Menores de 2º Turno (ficha D/1/03).

En sede judicial, un adolescente declaró en el mismo juzgado, según el acta judicial de fecha 18 de marzo de 2004: «Yo antes no me drogaba y en la Berro me empezaron a convidar y ahí me empecé a enganchar en el SER, ahí me convidaron unos pibes, yo veía fumar y pedía…»

Las organizaciones no gubernamentales agregan un anexo íntegro (Expediente del Iname 687/99) para confirmar la existencia de «intimidación por parte de los funcionarios hacia los internos, para que éstos no denuncien los malos tratos recibidos, asegurándoles que si denuncian, las represalias serán mayores».

El documento señala las condiciones sanitarias deplorables en las que viven los internos, la existencia de una epidemia de sarna en el año 2002 y el hecho de que los adolescentes conviven con ratas, según relato de los jóvenes, confirmado por funcionarios y abogados defensores.

Incumple tratados internacionales

Los técnicos de las ONG firmantes dedican otro capítulo del informe a la responsabilidad que el Estado uruguayo tiene en la situación que se vive en la Colonia Berro y afirman que «sin duda hay omisiones e ineficiencias desde todos los ámbitos»

El informe subraya que «de existir programas educativos adecuados, la aplicación y eficacia
de los mismos se pone muy en duda frente al clima de relacionamiento que se viene detallando y con la práctica habitual de tortura que se denuncia, queda claro que las prácticas de control de la mayoría de los funcionarios constituyen un obstáculo insalvable para que los adolescentes y jóvenes internos puedan reelaborar un proyecto de vida con vistas a una reinserción social exitosa». La investigación, en la que participaron la asistente social Lourdes Díaz (VYE), la licenciada Alejandra Arena (BICE), el doctor Juan Pablo Monteverde (VYE y BICE), la doctora Diana González (IACI) y la doctora Susana Falca (IACI), destaca las obligaciones que del gobierno frente a las convenciones y tratados internacionales que el Estado uruguayo ha firmado. «Si bien Uruguay no ha adecuado su legislación para tipificar los delitos de tortura como están previstos en la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que fuera ratificada por Ley 15.798, no está eximido de actuar en casos de denuncias por torturas sufridas por las personas que están privadas de libertad, bajo custodia de sus agentes, especialmente tratándose de niños y adolescentes», sentencian. *

 

Menos los viernes

«Peleando, si me relajan a mi madre, con los pibes de otras piezas llamás al llavero y le decís que querés los cinco con tal pibe, pero los viernes no porque hay visita y la visita te pregunta ¿qué te pasó te peleaste con el llavero o con un pibe? Los viernes no se piden los cinco minutos».

 

Desnudos de noche

«Esa noche me sacaron los colchones y nos dejaron desnudos, ese día (…) se quiso ahorcar y (…) pateó las puertas y los demás empezaron a patear puertas para que lo atendieran al chiquilín que se estaba ahorcando… Vino el coordinador (Mazzeo) y abrieron la puerta y salieron los pibes y le sacaron las cosas para que no se ahorcara, fueron a mi pieza me pidieron la ropa, la frazada y quedé desnudo»…»Cuando se le pide algo al llavero y ellos se aburren y piensan que les están tomando el pelo por eso, te sacan la ropa».

 

«Patoteo» instigado

«Antes de entrar al nivel tres me tiraron una puñalada (un adolescente) y salí corriendo para afuera y llegué al portón, y me agarraron los funcionarios y me llevaron para adentro, me llevaron al Nivel 3 y esta él (mismo adolescente) suelto y me golpeó, en realidad no me llegó a golpear, me separaron los funcionarios… y me llevaron al Nivel 2, a la Pieza 2 del ala derecha entrando por el multiuso, entonces el funcionario me dijo: «Si no caminarás con los putos allá arriba, menos vas a caminar acá», y el funcionario de lentes le hizo una seña a los pibes para que me patotearan y dejó la puerta abierta y los gurises y el funcionaro me pegó de vuelta… y me dejaron hasta hoy ahí en la pieza»…

 

«Tenía olor a vino»

«El pibe (refiriéndose al adolescente lesionado) venía entrando por la puerta de entrada y después vimos que pasó corriendo para el portón, después venía todo ensangrentado, lo traía Osvaldo (de los Santos) y Cañete y el funcionario Siri estaba abriendo el portón, yo lo vi porque salí a llamar por teléfono, sentimos en mi pieza unos relajos y era el pibe que estaba subiendo al Nivel 3. El funcionario tenía olor a vino, y le decía a los pibes que le pegaran porque el pibe era violeta…»

 

«No puse nada…»

«… me han abierto la puerta para darme la comida y tenía los ojos peor de lo que los tengo ahora. (…) Quien me dió más palo fue el gordo (refiriéndose al funcionario Osvaldo de los Santos) creo que fue el que le dijo a los gurises». El funcionario Miguel Cañete, ante la pregunta de por qué no le prestaron asistencia responde: «No había médico allá arriba»…»No tenía el teléfono» (de la División Salud)…»No puse nada» (en el cuaderno de novedades).

 

Informe Médico

«El día 6 de enero del presente año sufre agresión dentro del hogar, lo cual no trasciende hasta el día de hoy (…) Presenta lesiones equimióticas de aspecto evolucionado en ambas regiones palperales superiores e inferiores. No hay disminución de la agudeza visual. Conjuntivitis hiperémicas. (…) No lesiones erosivas. No se constatan resaltos óseos ni signos fracturativos. En suma: Agresión. Lesión equimiótica. Conducta: debe ser valorado por perito forense a solicitud del juez actuante. Consulta con oftalmólogo. (…) Firma: doctora Raquel Costa. Médico general».

 

«No te la bancás»

«Yo había caído enfermo y no me atendían y tuve problemas y me intenté matar y en vez de llamar al médico, me bajaron para abajo arrastrando, me sacaron toda la ropa y me dijeron que no te bancás la cana y me pegaban, me encerraron en una pieza donde (es)tuve toda la noche. Después a las seis de la mañana me dieron la ropa y me subieron para arriba, me acosté a dormir y esperé al otro día, me cambié de pieza, tuve problemas con unos pibes, me sacron la ropa los chiquilines, esperé, no dije nada, hasta que vino la jueza y le comenté lo que pasó, digo la abogada defensora… Le dije si no me podía cambiar de Hogar para no lastimar a nadie y no me lastimaran a mí, y ahí le dije todo y me trajeron para acá al Piedras».

 

«Cagar a puntazos»

«…el Osvaldo (de los Santos) le pegó dentro de mi pieza en la cara y le dio una patada en la cara y mi tío lo vio también y después lo encerró en la pieza. Después vinieron los gurises y le mostraban puntas, le mostraban varillas y le decían que lo iban a cagar a puntazos, que no saliera para afuera. Después vinieron los funcionarios Cañete y Osvaldo y lo pasaron al Nivel 2. El pibe me contó ahora que en el Nivel 2 lo cagaron a palos el Osvaldo y Cañete, y no vi más hasta anoche que lo pasaron a mi pieza».

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