Rossi: "Los grupos Peirano, Moon y Rhöm están en pie y reconstruidos"
–Hay versiones contradictorias sobre el estado de salud del sistema financiero. ¿Cuál es su versión al respecto?
–Uruguay no superó las consecuencias de la crisis financiera y de la quiebra de bancos vivida en 2002 en forma de terremoto. Hoy se mantienen viejos vicios, vacilaciones e incertidumbres que se siguen sembrando por parte de las autoridades. Tengo la impresión de que para el Banco Central no ha pasado nada y por eso quiere mantener las reglas de juego de un sistema que ha fracasado y quebrado.
–Entonces, para usted, no hay sectores satisfechos con la marcha de las cosas.
–No, no, los que están muy satisfechos son los banqueros que robaron y defraudaron el país, mientras que el resto de la sociedad ahorristas, deudores, trabajadores bancarios– no encuentra respuestas a sus problemas. Si usted mira el Grupo Rhöm, después de utilizar casi 100 millones ajenos durante más de diez años terminó pagando la deuda con quitas, porque pagó con títulos que compró en el momento de mayor depresión del mercado, al 60% de su valor. El Grupo Peirano, sin tomar en cuenta los bienes comprometidos por la quiebra del Banco Montevideo, salvó sus empresas, mediante transferencias. Se puede decir que ese grupo está prácticamente en pie y está intocado. Mientras que lo de Juan Peirano ya es una risa: está requerido por Interpol y cada tanto aparece aquí y allá, hay actas firmadas por Peirano donde aparece declarando ante tribunales de EEUU. La verdad que apresar a Juan Peirano se ha vuelto más difícil que capturar al Chacal, quien es un poroto al lado de Peirano. De los Rhöm nadie sabe nada y se han borrado como si no se hubieran llevado 700 millones de dólares. El Grupo Moon saneó todas sus empresas, porque pagó sus deudas al 60% de su valor.
–Usted presentó un pedido de informes sobre la transferencia de un millón de dólares que estaban depositados en el Banco de Montevideo hacia otra cuenta.
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–¿Va a ir a la Justicia?
–Desde luego que voy a ir a la Justicia, pero prefiero ir con la información confirmada. Ahora resulta un poco insólito que la autoridad del Banco Central, que es la que tiene que controlar el funcionamiento de los bancos, nos confiese que los bancos quebrados no tienen la contabilidad al día. En estas condiciones ¿cómo se puede hablar de que el sistema financiero ha cicatrizado sus heridas cuando nos encontramos con este tipo de sorpresas? Pero tampoco se puede hablar de que va todo bien, cuando aparece el aumento de la pobreza no sólo en Artigas, sino en todo el país donde en los últimos cuatro años se duplicó el número de ciudadanos que están por debajo de la línea de pobreza. Estas cifras indignantes, las tenemos a pocos minutos del centro de Montevideo. ¿Esto no lo vemos cuando las muchachitas se venden en las esquinas de Montevideo o los niños pidiendo dinero en los semáforos? Creo que de la misma manera que en Montevideo se rescata de las calles a la gente que no tiene dónde pasar la noche, deberíamos ahora, ya, declarar la emergencia para asegurar que cada niño reciba un plato de comida, un litro de leche, un pan, zapatos, que pueda ir a la escuela. Si no hacemos esto, no sólo seremos insensibles ante el drama de los uruguayos, sino que estaremos comprometiendo el futuro del país, porque dentro de diez o quince años serán estos niños los que van a integrar la ciudadanía de este país.
–Una de las pocas cosas que distingue a la propuesta del EP-FA de la que esgrime el senador Jorge Larrañaga es que ustedes ponen mucho énfasis en la negociación colectiva de los trabajadores con el sector empresarial. ¿Qué papel va a jugar el Estado en esas negociaciones?
–Somos partidarios de la negociación colectiva, pero eso no es suficiente. También tenemos que garantizar la representación de los trabajadores y de los empresarios a través de sus organizaciones. Ahora, hoy en Uruguay tenemos el 50% del trabajo en negro, informal, con una importante destrucción de la organización sindical porque hay represión y desconocimiento del fuero sindical. Lo primero que hay que hacer es garantizar el ejercicio de la libertad sindical y del derecho de los trabajadores a organizarse. También tenemos que saber que la negociación no siempre es igual. Una cosa son aquellos que tienen capacidad de presión y los que no la tienen. Para ayudar al proceso de reconstrucción de la sociedad uruguaya, es necesario que el Estado participe de esas negociaciones. En este sentido está la experiencia de los Consejos de Salarios, que tendrá que ser un elemento de referencia para habilitar un proceso de negociación laboral colectiva.
–Uno tiene la impresión de que cuando el doctor Tabaré Vázquez se mira al espejo, ve al senador Larrañaga, dado que los dos están manejando propuestas de gobierno similares. ¿Es así?
–No creo que Vázquez vea en el espejo a Larrañaga, creo que ve al doctor Vázquez y a todo un equipo de encuentristas que no son sólo los dirigentes que en este momento lo acompañamos. Ve a un contingente que viene de mucho tiempo atrás construyendo una alternativa de cambio para el Uruguay. Ahora, yo no veo enfrente mío a Larrañaga cuando lo escucho hablar, sino que cuando lo oigo lo siento con muchas inquietudes, con muchas preocupaciones, con muchas iniciativas que están en el mismo sentido de mis sentimientos. El problema es que Larrañaga, para ser Presidente, tendrá que apoyarse en Lacalle, en Stirling, en Sanguinetti, en Batlle, en la coalición que fue responsable de que el país se hundiera. No olvidemos que Larrañaga acompañó, generalmente, las decisiones del Directorio del Partido Nacional que fueron de apoyo a la política del doctor Batlle. Larrañaga hoy no es una opción de cambio, porque quienes lo respaldan son los que empujaron al país a esta situación de verdadera catástrofe. En Canelones ¿Yamandú Castro no está llamando a votar a Larrañaga? *
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