Un monopolio informativo en América Latina
Gustavo Cisneros Rendiles, 56 años, es el hombre más rico de América del Sur. Es un incipiente Silvio Berlusconi caribeño, con aspiraciones presidenciales en Venezuela –aunque sea vía golpe mediático-militar–, accionista mayor de Univisión, la principal cadena hispana de Estados Unidos. Desde 1998 está aliado con American On Line (AOL) en negocios Internet. Con esta combinación continental moldea e influye en las cabezas de unos 500 millones de latinoamericanos con productos como el chileno Don Francisco. Direct TV Latin –144 canales que llegan a 100 millones de hogares– y Play Boy TV Latin America –en español y portugués– sintonizan los canales regionales bajo control Cisneros (VeneVisión de Venezuela, ChileVisión, Caracol Televisión de Colombia, Caribean Communications Network). Venevisión participó en el golpe mediático-militar que instaló en el poder en Venezuela al empresario Pedro Carmona Estanga, llamado El Breve porque duró 28 horas. Hace años que quiere echarle mano a Citgo, filial estadounidense de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, el botín del golpe de Estado del 11 de abril de 2002. Citgo tiene una red de distribución de 15.075 estaciones de servicio en Estados Unidos y ocho refinerías. En 2001 obtuvo US$ 213 millones de utilidad neta, consideradas bajas por Aram Rubén Aharonian, corresponsal en Caracas de la revista Brecha de Uruguay. El periodista cree que la obscura administración que inspiró el golpe –sus ejecutivos habrían estado robando y coimeando demasiado– adelanta su privatización. «Teniendo en Europa nueve refinerías y dos en el Caribe, o sea, 19 fuera del país, tres veces más de las que tenemos acá, las utilidades netas no pasan de 500 o 600 millones de dólares», se quejó el periodista venezolano en la revista uruguaya (www.brecha.com.uy, 18 de abril, 2002).
Cisneros participa en IAMP, Ibero-American Media Partners, asociado con Hicks, Muse, Tate & Furst. IAMP, que arrancó en 1997 con una inversión de US$ 500 millones, se unió con El Sitio Punto Com para dar origen a Claxon Interactive Group, dedicado a programas y contenidos en castellano para televisión, radio e Internet.
La familia emergió en 1939, con la representación de la Pepsi Cola. Pero con los años, Gustavo se fue a la Coca Cola. A través de la embotelladora Panamco controla el mercado latinoamericano de bebidas. Además, posee o controla más de 70 compañías en 40 países y emplea a 37.000 personas. En Puerto Rico opera 44 tiendas Blockbuster y la cadena de supermercados Pueblo Xtra. Posee 7% de las acciones de Spalding, rubro deportivo con énfasis en pelotas de béisbol, y de Evenflo, productos para niños.
Sus biógrafos sólo escriben lisonjas, pero a veces se les pasa la mano con las frases cursis. Para el colombiano Gerardo Reyes, Premio Pulitzer 1999, tiene una «filantrópica obsesión por los graves problemas que sufre la educación en América Latina». El analfabetismo funcional también angustia al multimillonario venezolano: «… el 45% de los latinos que ingresan en la escuela primaria jamás llega a graduarse y de los pocos que terminan primaria, el 40% no entiende un ensayo de 500 palabras», cita Reyes.
En la prensa venezolana «una regla no escrita» obliga a los editores a examinar con lupa cualquier texto que aluda al intocable empresario, escribió Reyes en la revista Poder de Miami, no como una crítica sino como un elogio. Cisneros se presentó a una entrevista en The Wall Street Journal en 1994, escoltado por su amigo Vernon Jordan, abogado famoso y miembro de la junta del Journal.
A Gustavo le atraen el poder y la cultura. Su cónyuge Patricia Phelps colecciona arte latinoamericano. Ronald y Nancy Reagan los entronizaron en la lista de invitados ilustres de la Casa Blanca. La nobleza europea los convoca a sus galas importantes. Henry Kissinger y David Rockefeller los distinguen con su amistad. Tuvo vínculos con el socialista Felipe González mientras estuvo en el poder en España, aunque su adquisición de las Galerías Preciados de Madrid no fue un buen negocio. Tiene llegada con el presidente George W. Bush, pero mucho más con su papá, el ex presidente y ex director de la CIA, quien tiene ganar de anexar la empresa estatal Petróleos de Venezuela a sus negocios de Texas. Cisneros y Bush suelen pescar en la Florida y en los ríos de Venezuela, de abundantes peces de diversas especies. ¿De qué hablarán mientras pescan? Cisneros ha tenido acceso a todos los presidentes de Venezuela, sean ‘adecos’ (AD) o ‘copeyanos’ (Partido Social Cristiano Copei), amistad con Rafael Caldera (copeyano, 1969-1974 y 1994-1999) y con Jaime Lusinchi (AD, 1983-1988), quien gobernó a medias con su secretaria y amante doña Blanca Ibáñez, medio colombiana, medio venezolana. ‘Jaime’ le pidió ayuda para renegociar la deuda externa de Venezuela. Lusinchi e Ibáñez viven en Costa Rica bajo ‘asilo político’ porque en Venezuela los persiguen alegando que en 5 años se habrían apropiado de US$ 8.000 millones de dólares, cifra similar a la acumulada por la Organización Cisneros en más de medio siglo. (*) *
(*) (Resumen del artículo publicado en ARGENPRESS.info)
Compartí tu opinión con toda la comunidad