En Venezuela están catalogados como impulsores del frustrado golpe contra Chávez

Grupo Claxon del multimillonario Cisneros desembarcó en Uruguay y ya es propietario de tres emisoras: Sarandí, Futura y Sport

Cuando la advertencia se formuló ante la Comisión especial de la Cámara de Senadores sobre medios de comunicación preocupó a los asistentes, pero la vorágine de otros temas ocupó el espacio y nada ocurrió.

Fue en setiembre del año pasado cuando, según las actas legislativas, se alertó sobre «la participación de inversores extranjeros en medios de comunicación. Una de las emisoras AM más importante (Radio Sarandí) fue adquirida por el Grupo Claxon (empresa chilena que responde al Grupo Cisneros de Venezuela)».

La comisión senaturial había recibido al gremio de los periodistas, para evaluar la crisis económica que enfrentaban los medios, en la búsqueda de eventuales soluciones. La comisión especial, había sido constituida a instancias del nacionalista Jorge Larrañaga. Consultado por LA REPUBLICA, el ahora precandidato presidencial ratificó su atención sobre el tema, «dónde debe de cumplirse exactamente lo que dice la ley. La comisión recibió en ese momento a algunos de los actores principales en referencia a la situación de las empresas. En cuanto a este punto en particular, mantengo mi posición en cuanto al cumplimiento estricto de las normas establecidas».

El tema renovó actualidad en las últimas horas, al conocerse qué, el megagrupo venezolano encabezado por Gustavo Cisneros, el tercer millonario del continente, busca expandir su imperio en Uruguay. A la fecha contaban con CX 8 Radio Sarandí, y con CX 18 Radio Sarandí-Sport. La última versión circulante añade a 91.1 Radio Futura, en el conjunto expansivo dentro de las fronteras de nuestro país.

Cabe recordar que a nivel de la comisión parlamentaria antes citada, se apuntó, en lo referente a las propiedades de las radios, que «la ley establece que ningún extranjero puede ser propietario, pero también se sabe que hay mecanismos a través de los cuales un extranjero se puede hacer de un medio de comunicación poniendo como permisario a un testaferro que le hace de director o de empresario en Montevideo». En ese marco se entendió que «se debe analizar el proceso de extranjerización de los medios de comunicación como un tema de soberanía nacional y ver si puede ingresar cualquiera, si lo habilitamos hasta un 30% o 40%, o si mantenemos el proceso tal cual lo establece la ley actualmente, es decir que ningún extranjero puede ser propietario de un medio de comunicación».

Desembarco en Uruguay

Con 4,6 millardos de dólares anuales de ingreso, Gustavo Cisneros Rendiles se ha convertido en el tercer magnate en importancia del continente americano. Así lo avala la revista Forbes, en su lista anual de las mayores fortunas del planeta, agregando que el «grupo Cisneros» se encuentra en el puesto 38 de las corporaciones más importantes del planeta.

Con más de setenta empresas alrededor del mundo, el «grupo Cisneros», nacido en Venezuela al amparo de la protección gubernamental de otrora, enfrenta actualmente a las posiciones revolucionarias del presidente Hugo Chávez.

Apuntando el enfoque de la mayoría de sus negocios al entretenimiento de la familia media latinoamericana, desde las empresas de telecomunicaciones, a la principal cervecera del Caribe, de las cadenas de alimentación a las financieras, el entramado cubre a prácticamente toda América Latina.

Compañías como Venevisión, la principal televisora venezolana con ramificaciones en todo el norte de nuestro continente, alcanzan éxito rotundo en materia de rating, que se traduce en facturaciones astronómicas. El grupo aumentó su participación accionaria en Univisión, apostando al aumento de la colectividad hispana en Estados Unidos, asociándose finalmente con DirecTV, y concretando acuerdos con AOL Time Warner.

Sus incomensurables recursos en áreas como la alimentación, le han permitido utopías universales: el grupo convirtió a la embotelladora de Pepsi Cola en Venezuela, en una de las más grandes a escala mundial, para luego cambiar de firma y reconvertir la planta en la embotelladora más grande de Coca Cola, fuera de los Estados Unidos.

Los economistas asumen al grupo como un pionero en globalización, actuando sobre mercados unificados y excluyendo las divisiones fronterizas a todos los efectos, incluso los mercantiles. Después de todo en 1970, el término globalización carecía del sentido actual, cuando se fundó la Organización Diego Cisneros, creando Venevisión Internacional, una subsidiaria en Miami, del canal televisivo venezolano. Esta anticipada visión globalista se consolidó en el grupo de empresas productoras de contenidos de televisión, y de radio, más grande de Latinoamérica.

Algunas de estas empresas casi sin fronteras son AOL Latinoamérica, presente en Puerto Rico, Argentina, Brasil, y México, cuenta con casi un millón de suscriptores, lo que representa al 75 por ciento de las personas que emplean Internet en la región. La compañía mantiene convenios publicitarios con empresas de la talla de Sony, Volkswagen, Gillete, Ford, Peugeot y Siemens.

DirecTV Latinoamérica, está en competencia por la cúspide de la televisión satelital del continente, con el objetivo de alcanzar 100 millones de hogares.

En tercer lugar del esquema mediático, el grupo cuenta con el mayor paquete accionista (19 por ciento) de Univisión, la cadena de televisión hispana líder y con mayor proyección expansiva en Estados Unidos. Sus perspectivas, llevaron a la revista Fortune, a colocar a Univisión en su «portafolio estrella», para la presente década.

En cuanto a la empresa primigenia, más allá de su liderazgo en la televisión venezolana, ahora gracias a sus megadistribuidores internacionales (Venevisión Internacional y Venevisión Continental), alcanza ya una audiencia cercana a los 1.000 millones de personas en 62 países.

Crisis y nueva imagen

El mundo empresarial de Gustavo Cisneros tuvo sin embargo un reciente borde del abismo. Desde su caraqueña VenmeVisión «condujo», y para más de uno lideró, el intento de golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez. También la posterior huelga patronal petrolera, que colocó a Venezuela en una doble crisis económica e institucional, castigando como nunca casi en décadas al propio pueblo venezolano.

Con la imagen aún fresca en el mundo informativo, de lo ocurrido en Italia, cuando Silvio Berlusconi, un magnate de los medios se convirtió en primer ministro, para beneficio de pocos y corrupción de muchos, los asesores de imagen recomendaron a Cisneros, cambiar de foco.

Ahora, Cisneros recorre América Latina, presentando la imagen de un opositor demócrata retornado a la vía pacífica, apuntando al referéndum revocatorio contra la revolución bolivariana encabezada por Chávez, a quien tilda de «dictador», pero sin mencionar las dos veces que ha sido elegido por las urnas.

Cisneros tiene por excusa la presentación de «su» biografía («Gustavo Cisneros. Un empresario global». Editorial Planeta). Su última presentación ha sido en Santiago de Chile, donde recibió el elogio, de la prensa en «ChileVisión» y ocho cadenas de emisoras, manejadas todas por el holding Ibero-American Radio Chile, controlado por el grupo Claxon, perteneciente por supuesto, al grupo Cisneros. El grupo Claxon es el mismo inversor que opera en Uruguay. *

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