Organo oficial de la Arquidiócesis de Montevideo deploró ataque e injurias
Bajo el título: «Las injurias a China Zorrilla y Sonia Breccia: No es asunto menor», la publicación católica definió de un «chabacano diálogo» el que afectó «gravemente» la moral de estas dos mujeres.
Aclaró que en el caso de que estas personas «no fueran de nuestra devoción, jamás una persona puede referirse en esos términos a un semejante profiriendo injurias en ese tono.»
«Entre Todos» señaló que se trata de una «miseria moral» que afecta negativamente a los más jóvenes, «que se van habituando a la falta de respeto al prójimo», y finalmente abogó para que la justicia tome cartas en el asunto.
El siguiente es el texto que publicó el quincenario de monseñor Nicolás Cotugno:
«Podría ser que alguno, repasando los grandes y graves problemas que nos afligen a los uruguayos y que golpean especialmente a los más humildes, pensara que este episodio aludido en la titulación de esta nota fuera «un asunto menor». Y se dijera: ¿en qué afecta o repercute sobre la situación de vida de nuestra gente?, o bien: ¿de qué manera repercute en el estancamiento o crecimiento de nuestra economía?, y tantas preguntas más que relativizaran este triste episodio.
Nosotros sostenemos que no es así: tiene su gravedad y nos afecta a todos, repercutiendo negativamente en nuestra vida en sociedad.
Pero antes, vamos a recordar de qué estamos hablando. Recientemente, en un programa radial emitido por Radio Sarandí, los periodistas Ignacio Alvarez y Gustavo Escanlar vertieron en un dialogado más que chabacano, opiniones que no sabemos catalogar (¿soeces?, ¿inmorales?, ¿inmundas?) que afectan gravemente la moral, tanto de China como de Sonia. Podremos admirar o no las cualidades actorales de China y lo mismo respecto a las dotes periodísticas de Sonia y nos podrán ser simpáticos o no sus rostros. Pero aún en el caso que ambas no merezcan nuestra devoción, jamás una persona puede referirse en esos términos a un semejante profiriendo injurias en ese tono. ¡Si consideramos que eso se realizó frente a un micrófono, en lo que está llamada ser una noble y educativa función (¡el periodismo!) donde por sobre todas las cosas deben primar los valores morales como el servicio a la verdad y el respeto sagrado a la persona, a todos y a cada persona en particular, el asunto adquiere una particular gravedad!
A las miserias de todo tipo que degradan la convivencia humana, le sumamos esta miseria moral con la consiguiente negativa repercusión que tiene en la deformación de los más jóvenes que se van habituando así a la chabacanería, a la falta de respeto al prójimo, a la inmoralidad de los actos y de los dichos. Por eso este asunto no es menor, para lo cual abogamos que la justicia tome cartas en el asunto.
Ah, y que esto no se circunscriba al periodismo solamente, sino que rija nuestro comportamiento frente a los demás. En esto, tal vez, nos podemos quedar con alguna piedrita en la mano.
Arquidiócesis de Montevideo»
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