"Grupo descontrolado de personas" ingresó a Casa de la Armada uruguaya en Kinshasa
Las fuerzas rebeldes congoleñas que el miércoles tomaron Bukavu, la capital de la provincia de Sud-Kivu, al oeste de la República Democrática del Congo (RDC), donde se encuentra un importante contingente de cascos azules del ejército uruguayo, comenzó a retirarse ayer jueves de la ciudad, según voceros de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, aseguró ayer que los soldados uruguayos en la zona «no han quedado ni directa o indirectamente inmersos en este conflicto bélico. No hay ningún riesgo personal, los efectivos están custodiando la seguridad de la base de Naciones Unidas y no fueron protagonistas de este enfrentamiento», aseguró.
Un comunicado oficial de la Armada uruguaya, sin embargo, informó ayer que en horas de la mañana del jueves, sobre el mediodía del Congo, «un grupo descontrolado de personas ingresó a la Casa Administrativa» que la marina uruguaya tiene en la capital Kinshasa.
La información, firmada por el jefe de relaciones pública, capitán de navío Fernando Franzini, explica que «no se registraron heridos, sino exclusivamente algunos daños materiales como roturas de vidrios y robo de algunas pertenencias y mobiliario».
Se agrega que tomaron intervención las fuerzas policiales congoleñas, las que dieron custodia a la residencia donde en forma permanente «se alojan solamente 3 oficiales y 3 integrantes del personal subalterno», en lo que se calificó como «una situación aislada» que «no involucra» al grueso de fuerza naval uruguaya en el Congo.
«Mantenemos la neutralidad»
Una información de AFP señala que al menos tres personas murieron cuando «los guardias abrieron fuego contra personas que saqueaban un depósito de la ONU en medio de manifestaciones contra la organización internacional», pero no identifica el lugar ni la nacionalidad de quienes abrieron fuego.
Las manifestaciones anti-ONU se produjeron en Kinshasa, Lumumbashi (sur) y Kindu (este), ciudad ubicada a 1.700 kilómetros de la capital en las que la marina uruguaya tiene un contingente de 90 efectivos. Otros 170 marinos se encuentran en Mbandaka, a 700 kilómetros de la sede gubernamental.
El jefe militar del contingente uruguayo en la operación Monuc, coronel Luis Lavista, declaró ayer a la agencia EFE que en los combates de Bukavu «no involucraron a las fuerzas de las Naciones Unidas, que siguen manteniendo la neutralidad», pese a los saqueos que se produjeron tras el copamiento rebelde.
Por su parte, el jefe de la misión de paz de la ONU en el Congo, Jean-Marie Guehenno, consideró tras los violentos enfrentamientos que «es probable que necesitemos más tropas» y que ello dependerá de «qué mandato nos dé el Consejo de Seguridad para la próxima fase de la Monuc».
Desde julio de 2003, la fuerza de paz de la ONU en la República Democrática del Congo pasó de una misión de «mantenimiento de paz» sostenida en el Capítulo VI de la carta internacional, a una fase que le permite «recurrir a la fuerza en caso de legítima defensa y para proteger a civiles y personal humanitario», según lo establece el Capítulo VII del organismo mundial.
La toma de Bukavu provocó violentas manifestaciones civiles contra la ONU y los asentamientos de las fuerzas internacionales de paz en al menos cinco ciudades de la RDC, luego que el presidente Joseph Kabila decretara una «movilización general» y afirmara que la caída de la ciudad obedecía «claramente a una agresión de parte de las tropas ruandesas».
Acusan a ONU de «pasividad»
La denuncia realizada por Kabila en la noche del miércoles generó la cólera de la población, en particular contra los cascos azules, quienes fueron acusados de «pasividad» ante la toma de la ciudad en la que el enfrentamiento entre disidentes y el ejército regular dejó un saldo inicial de 61 muertos y 107 heridos.
La localidad que inicialmente había sido tomada por una columna rebelde al mando del coronel disidente Jules Mutebusi, fue abandonada por las fuerzas leales al gobierno del presidente Kabila y posteriormente ocupada por otro comandante sublevado, el general de brigada Laurent Nkunda, procedente de la ciudad de Gomma, 200 kilómetros al norte de Bukavu.
El gobierno de Ruanda rechazó ayer desde la capital Kigali, haber estado «implicado, ni mucho ni poco» en la toma de la fronteriza ciudad, y a últimas horas, el rebelde general Nkunda confirmó haber asumido un compromiso con ONU para retirar a sus tropas de la ocupada localidad.
El incidente de Bukavu, la acusación desde Kinshasa y el desmentido de Kigali, hicieran recordar el inicio de las rebeliones congoleñas que en 1996 y 1998 Ruanda apoyó activamente con la excusa de proteger a tutsis congoleños de origen ruandés («banyamulenges») víctimas del enfrentamiento étnico.
Los comandantes Mutebusi y Nkunda proceden de la antigua fuerza rebelde Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD) que fue fusionada al Ejército tras los acuerdos de paz que cerraron la guerra civil que entre 1998 y 2002 protagonizaron seis países vecinos y provocaron tres millones de muertes.
Los militares rebeldes -a quienes Kabila acusa de estar pertrechados por Ruanda- dijeron que la acción sobre Bukavu fue, precisamente, para proteger a la población local, en su mayoría «banyamulenges», quienes mantienen tensa relación con las demás tribus del área y «corren el riesgo de ser masacrados». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad