ENTREVISTA

Óscar Botinelli: “Lo más preocupante en el FA es que deje sin análisis la derrota”

En diálogo con LARED21, Bottinelli analizó la transición, los primeros pasos del gobierno electo, el anteproyecto de ley con declaratoria de urgente consideración y la derrota del FA

La periodista Ana María Mizrahi conversa con Oscar Botinelli, politólogo y presidente de la empresa de opinión pública FACTUM. Nos cuenta sobre el actual escenario político, la transición entre gobiernos y más.

Publiée par Lared21 sur Lundi 24 février 2020

¿Cómo evalúa la transición?

 

En general puede considerarse como fluida. En algunos casos, el gobierno entrante ha tenido muy poca colaboración, es el caso de lo que sucedió con el Ministerio de Trabajo. En otros faltan designaciones completas por parte del gobierno entrante. Esto ha impedido que en el nivel dos, pudieran hacerse los empalmes. Son muy pocas las direcciones designadas y son muy importantes porque va a las cosas concretas. Las transiciones tienen rispideces hasta dentro del mismo partido. Hubo rispideces en la transición entre (Julio María) Sanguinetti y Jorge Batlle, incluso dentro de las dos transiciones del FA, pero no creo que haya habido mayores problemas. Incluso comparativamente con el resto del mundo y América Latina, se trata de una transición excepcionalmente buena.

¿Identifica el Ministerio de Trabajo como un lugar donde hubo “ruidos”?

Hubo declaraciones “incendiarias”.

(LUC) es abarcativo del programa del Partido Nacional, no es un programa basado en el acuerdo “Compromiso por el País”, incluso incluye puntos expresamente eliminados por los socios y que ahora reaparecen.

Una primera mirada sobre la ley de urgente consideración (LUC)

Se trata de un anteproyecto. En cuanto al contenido, es abarcativo del programa del Partido Nacional, no es un programa basado en el acuerdo “Compromiso por el País”, incluso incluye puntos expresamente eliminados por los “socios” y que ahora reaparecen. La califiqué “Ley Ferrocarril”, es mucho más que una ley “ómnibus”, tiene 10 secciones, es materia para no menos de 50 o 60 leyes distintas. Una discusión sobre una ley de estas características, es como cuando se “acoplan parlantes”, no se escucha nada. En un mismo momento se discuten garantías individuales, autonomía de la enseñanza, desmonopolización de los hidrocarburos y la fabricación de chorizos. No es posible. Todos a quienes consulté tienen la percepción de que no hay ningún tema urgente. Son temas importantes pero no urgentes, como en el pasado fue el ajuste fiscal en el gobierno de Luis Alberto Lacalle o como fue la ley que luego se le quitó la urgencia y que envió (Oscar) Gestido (1º marzo de 1967 – 6 de diciembre 1967). En este caso no se ve nada urgente, sino cuestiones de fondo, que pueden discutirse con tiempo y tranquilidad. El mecanismo de ley de urgencia viene de los viejos mecanismos de “delegación legislativa” que existe en las Constituciones de Alemania y Austria de 1919 y la italiana de 1948 que se delega al gobierno el dictar decretos – leyes por un periodo determinado que luego tiene que ser convalidado por el parlamento para que tomen medidas de urgencia. Es similar a lo que ocurre con la Constitución Francesa de 1958. En Uruguay hubiera “rechinado” una delegación de funciones y se prefirió al revés, un mecanismo que obligara al tratamiento y que ante el silencio del Parlamento se da por aprobado. Hasta ahora el silencio parlamentario en el caso del Presupuesto funciona como rechazo. Es correcto desde el punto de vista de la técnica constitucional. La ley de urgencia como las “delegaciones” existe cuando hay un gobierno que no tiene una mayoría con suficiente solidez para legislar con rapidez por sí sola, y es lo contradictorio con el “Compromiso por el País” que dice que son 17 senadores, en realidad 18 (Beatriz Argimón) y 56 diputados. Están los votos suficientes para aprobar una ley sin declaratoria de urgencia en los mismos tiempos, incluso en menos tiempo. Se marcó en aquella semana “trágica” de 2002 en que el proyecto se presenta un sábado de mañana y el domingo de noche está promulgada la ley por el Ejecutivo, luego de tratarse en las dos Cámaras. Cuando hay verdadera urgencia se aprueba una ley de un sábado para el domingo, lo que está marcando cuando hay urgencias y cuando no las hay.

La periodista Ana María Mizrahi conversa con Oscar Botinelli, politólogo y presidente de la empresa de opinión pública FACTUM. Nos cuenta sobre el actual escenario político, la transición entre gobiernos y más.

Publiée par Lared21 sur Lundi 24 février 2020

Lacalle Pou le da la impronta al gobierno de no ser una coalición, sino un acuerdo bilateral del Presidente y el Partido Nacional con un conjunto de socios, dos de ellos relevantes el Partido Colorado y Cabildo Abierto.

¿Responderá a la debilidad de los acuerdos políticos?

La ley de urgencia está pensado para un Parlamento “moroso” si no hay mayoría, los tres quintos de una Cámara le pueden quitar el carácter de urgencia, lo cual pasa a ser un tratamiento ordinario, y ahí “murió” el proyecto de ley. Se requiere una “mayoría no negativa” para no sacarle el carácter de urgencia y no rechazarlo. Es decir, la solidez se necesita igual. La ley de urgencia se entronca con la negociación y la forma de designación del Consejo de Ministros, la forma de negociar los cargos en Entes Autónomos, Servicios Descentralizados, unidades reguladoras y servicios desconcentrados y la propia presentación de la ley de urgencia. Lacalle Pou le da la impronta al gobierno de no ser una coalición, sino un acuerdo bilateral del Presidente y el Partido Nacional con un conjunto de socios, dos de ellos relevantes como son el Partido Colorado y Cabildo Abierto. Si ellos fallan, no hay mayoría parlamentaria. Los demás, más allá de su importancia en votos, y su contribución al triunfo de Lacalle Pou, son “accesorios”, cualquiera de los dos que dejen de votar sigue habiendo mayorías en la Cámara de Diputados. Lacalle Pou se ha manejado en lo que defino como una “rueda de carro sin llantas”. Hay una “rueda con rayos” y cada uno va del centro al interlocutor, es un “bis a bis”. Es diferente a una coalición, que supone a sus integrantes sentados en torno a una mesa discutiendo. Esta impronta presidencialista que estaba muy débil el 25 de noviembre se va acentuando con las semanas y esto explica un poco la ley de urgencia. El sector “Todos hacia Adelante”  (PN) viene hablando de ley de urgencia hace mucho tiempo. Si recordamos, en  2018 “Todos hacia delante” tenía la idea de una competencia PN vs FA. “Alianza Nacional” (Jorge Larrañaga) tenía una tesis más coalicionista, desde el principio. Y es Sanguinetti quién reaparece en mayo de 2018, con la idea de una confrontación entre una coalición de blancos y colorados contra el FA. Y la ley de urgencia está concebida desde la óptica de un partido minoritario llegando a la Presidencia de la República, que buscará socios pero que gobierna por sí. De alguna manera, es contradictorio el concepto de ley de urgencia con el concepto de sólida coalición. Son dos estrategias concebidas en tiempos distintos.

¿Los contenidos de la ley?

Es un anteproyecto, no podemos hablar hasta tanto no esté el proyecto remitido al Parlamento ¿Qué pasará con la educación? Ya hay señales claras que habrá cambios sustantivos a lo que dice el “borrador”. Hay un rechazo a la desmonopolización de los hidrocarburos. Hay muchas disposiciones que “rechinan”  o en el Partido Colorado o en Cabildo Abierto.

Hay que esperar el proyecto de ley (de urgente consideración), por eso la actitud asumida por la gremial de Secundaria es prematura. Convocar a un paro general contra un “borrador” de un proyecto de ley, fue poner la carreta muy por delante de los bueyes.

En seguridad también hay críticas

Me refería a la parte política. Respecto a la parte técnica, hay gente especializada en seguridad, en derecho penal, derecho  procesal penal, que objetan desde un punto de vista técnico modificaciones del Código del Proceso Penal o a normas de carácter sustantivo. Hay que esperar al proyecto de ley (de urgente consideración), por eso la actitud asumida por la gremial de Secundaria es prematura. Convocar a un paro general contra un “borrador” de un proyecto de ley, fue poner la “carreta muy delante de los bueyes”.

¿Como vio la forma de dar a conocer el anteproyecto de ley? Hay quienes señalan que ha sido transparente ¿Cómo lo vio?

Para los procedimientos siempre hay calificativos buenos para cada lado. La idea del gobierno electo es la de transmitir que aquí hay un gobierno fuerte, con ejecutividad, que sabe lo que quiere hacer. No sé si evaluaron correctamente que casi no hay noticias sobre el gobierno que gobierna que es el saliente. Todas las noticias son de un gobierno que no gobierna, sobre lo que va a hacer. Hace dos meses que hay discusión pública antes de empezar, hay elementos mínimos de desgaste que es toda la discusión pública. Habrá sido transparente la discusión sobre los cargos pero desgasta. Sigo sin entender la estrategia de poner cosas (en la ley de urgente consideración) que se sabe que serán rechazadas. En una negociación privada es correcto, pero si lo manejo públicamente corro el riesgo que se diga “le cortaron la mitad de lo que propuso”. Hay un juego delicado entre la técnica de la negociación y técnica de comunicación. Me refiero al elenco político que mejor se ha desempeñado en materia de comunicación. Lacalle Pou como candidato y su elenco en materia de comunicación política ha sido lo mejor por lejos. Aún así, no es lo mismo la campaña electoral  que ser gobierno, y ahí se ha producido un juego de no haber manejado detenidamente elementos que hacen al gobierno en relación con una comunicación de imagen.

La periodista Ana María Mizrahi conversa con Oscar Botinelli, politólogo y presidente de la empresa de opinión pública FACTUM. Nos cuenta sobre el actual escenario político, la transición entre gobiernos y más.

Publiée par Lared21 sur Lundi 24 février 2020

Cuando se suman las pérdidas, en  15 años el FA perdió cerca de 400.000 votos. Vale decir, una vez y media Cabildo Abierto y una vez y un tercio el Partido Colorado. Esta pérdida requiere un análisis.

Desde el punto de vista del FA ¿Cuál debe ser su rol?

El Frente Amplio empieza una etapa nueva de su historia, porque no vuelve a ser oposición, pasa a ser oposición después de haber sido gobierno y mentalmente es completamente distinto. La etapa previa era de construcción, con mayor o menor eficiencia, el FA tenía un horizonte, prometía un imaginario y toda la discusión se centraba en lo que hacían los gobiernos versus el imaginario del FA y más allá de éxitos o fracasos, siempre era lograr la meta. Ahora ya gobernó, por lo tanto, la confrontación no es entre un proyecto imaginario sino entre un gobierno que hubo con sus aciertos y sus errores. Es verdad que siempre hay aciertos para una gente y errores para otra gente. Los errores no son absolutos. El sentimiento de pérdida de poder, no es el mismo que luchar por llegar al poder. Esta etapa es completamente distinta. El FA se enfrenta a una elección departamental, que no da respiro y llega sin hacer ninguna evaluación de lo que le pasó. El FA en 2014 tuvo el 48% de los votos y en esta elección el 39%. Pero si se analizan todas las pérdidas que tuvo, en términos absolutos pasó del 50.5% en 2005 a 39 % en 2019, elección tras elección fue perdiendo votos y en muchos casos perdió y compensó, la pérdida del voto de las capas medias las compensó con los sectores “sub proletarios”, es decir, aquellos que están más a la “intemperie”. No tuvo un electorado firme en los 15 años y ahora los pierde. Cuando se suman las pérdidas, en 15 años el FA perdió cerca de 400.000 votos. Vale decir, una vez y media Cabildo Abierto y una vez y un tercio el Partido Colorado. Esta pérdida requiere un análisis. El FA nace como una construcción, que es la misma, con variantes que surge la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) que tiene como hito el 16 Congreso del Partido Comunista en 1956 de alianza de clases, básicamente centrado en las capas medias. Expresamente en su declaración constitutiva, habla de profesionales, pequeños comerciantes, medianos productores rurales, docentes, intelectuales, artistas, y lo que se llamaba clase trabajadora, que era la estructura de gran concentración de trabajadores, sindicatos muy fuertes en torno a las fábricas, ese era el grueso del movimiento sindical. El FA incorpora a esas capas sociales que estaban ajenas, pero luego empieza a perder a los sectores medios y los 15 años se profundizó esa pérdida. El ejemplo que pongo en término de barrios, el Cerro y la Teja en 1984 tiene el mismo porcentaje de votos que Pocitos, Punta Carretas y Buceo. Luego pasa al 70% en el Cerro y la Teja y a bastante menos del 40% en Pocitos, Punta Carretas y Buceo. Es decir, el Cerro y la Teja duplican en participación a la costa y eso marca con claridad las clases sociales. Se analiza la campaña electoral, los slogans utilizados, acá hay temas de fondo. Cuando un partido pierde la elección, lo menos importante es la campaña electoral, lo más importante es el balance de la gestión del gobierno. La gente no se capta con slogans, se capta con resultados de gobierno. Acá hay 15 años de gestión de gobierno. Entre octubre y noviembre recibí muchas llamadas del exterior de periodistas y analistas políticos de muchas partes del mundo, de Europa, EEUU, México. En Uruguay, los ingresos, los salarios, las pasividades subieron más de un 50%, mejoró la educación principalmente la inicial, primaria y es un país destacado en la digitalización de la enseñanza, hay muchos logros. Entonces ¿Cómo perdió? La derrota de Mauricio Macri (Argentina) se explica en 30 segundos, sin embargo ¿cómo explica el FA su derrota? Esta derrota obliga a reflexionar y a muchos estudios, porque son muchos años los que hay que explorar. No hemos visto al FA analizar esto, contestarse a sí mismo esta pregunta ¿Cómo es que se perdió? La explicación de “no supimos comunicar los logros” es considerar que la población es “idiota”, recibe beneficios y no los ve. Si recibe beneficios, los ve y no vota, por algo es. Hay que respetar a la gente y considerar que la gente sabe lo que hace. Hay cuestiones que explican que gente que recibió beneficios, que vive mejor, sin embargo no votó al FA. Lo más preocupante en el FA, es que deje sin análisis la derrota y espere que la recuperación se produzca solo por errores del que está enfrente. En países donde hay partidos de derecha o de izquierda, donde esto sucedió, les va bien, vuelven a ganar pero ganan sin saber para qué y esto lleva a la desilusión de la sociedad. Si se gana y no se sabe para qué, no se le  responde a la sociedad. Lo primero es un análisis de lo que se hizo y porqué pasó lo que pasó, y no reducirlo a quién puede ganar una Intendencia.

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