La columna de Sherlock

Rodríguez Altez, de elocuente declarante a otro «missing»

¿Qué me dice? El lío por la banca que dejó libre Alejo Fernández Chaves, quien asumiera como subsecretario del Ministerio del Interior, es de órdago.

-Ese es un término en desuso. ¿Por qué de órdago?

-Porque el suplente de Fernández Chaves es el actual vicepresidente de Pluna, Ernesto Rodríguez Altez, que para ocupar la banca debería renunciar al cargo. Lo que todavía no ha hecho.

-Bueno, pero ese es un asunto menor.

-¿Le parece? No es menor porque tiene repercusiones políticas y algunas de alto nivel en la interna del Foro Batllista de Maldonado, dado que en el asunto ingresa otro nombre, Germán Cardozo, actual edil de Maldonado, que es el tercero en el lugar que dejó vacante Fernández Chaves.

-¿Cardozo?

-Claro. Quien le reclama al actual subsecretario del Ministerio del Interior «la bolada» para ocupar la banca. Fernández Chaves, que es muy rápido para algunas cosas, como famosas cachadas, ha sido remiso en contestarle a Cardozo. Y lo es porque el directivo de Pluna no da señales de vida, está «missing»

-¿Y?

-Que Fernández Chaves está algo preocupado, porque si no hay una rápida definición por la banca arriesga el apoyo político de Cardozo para octubre.

-¿Usted cree que Rodríguez Altez renunciará a Pluna para ingresar al Parlamento?

-Hummm.

 

Confirmada la acción de los «nostálgicos»

* -¿Fue verdad la advertencia que circulaba sobre un acto de los «nostálgicos», conmemorando el 14 de abril?

-Sí, claro. Recordaron el pasado y buscaron «solidaridades» para el futuro. La mayoría de estos «nostálgicos» estuvo en «la pesada» de la dictadura y muchos de ellos, si no existiera la Ley de Caducidad, estarían pálidos de estar a la sombra.

-Pero siempre vuelven a lo mismo. Manejan viejos fantasmas, hablan de los «compañeros» que son agredidos y ahora se tiran contra la Comisión para la Paz, afirmando que no puso el punto final que pretendía Batlle. El ambiente que vi allí era más que pesado. De lo peor, me preocupó lo que me pareció una actitud totalmente antedemocrática. Además están creando mal ambiente.

-Claro, algunos soplan en el fuego cada vez que pueden para azuzarlo y lograr solidaridades de los militares en actividad. Pero le digo que ya se están pasando de rosca y su prédica aburre y preocupa.

-Bueno, hablaron de nuevo del 14 de abril.

-El 14 de abril de 1972 fue el día de la sangre. Los atentados fueron de un lado y del otro, en una espiral de violencia que alguien implementó. Fue cuando ocurrió lo de la calle Almería, donde asesinaron al periodista Luis Martirena, a su mujer y a militantes del MLN. También cuando se estableció el estado de guerra interno que era la institucionalización de los métodos del Escuadrón de la Muerte.

-De ahí en adelante la tortura fue sistemática. La única herramienta utilizada, supuestamente, para obtener información. Más bien fue una agresión masiva, para que no hubiera dudas de que el terror no era selectivo, el 17 de abril los militares allanaron el local del Partido Comunista en el Paso Molino y mataron fríamente a ocho militantes».

-Claro, pero hubo más. Algunos protagonistas hablaron de aquello como una jugada de los militares, en la que el MLN «ingresó». Samuel Blixen, por ejemplo dice: «Ni los tupamaros que «sirvieron en bandeja» el pretexto para que las Fuerzas Armadas desencadenaran la represión, ni los parlamentarios que votaron sin chistar el estado de guerra interno tuvieron conciencia de que se instalaba el terrorismo de Estado».

– Qué feo fue todo aquello.

-¡Horrendo! Y Blixen agrega: «Pues bien: el 14 de abril de 1972 el MLN cayó en una emboscada que le tendieron el gobierno y las Fuerzas Armadas, y el golpe fue tan devastador que en siete meses la estructura militar de los tupamaros quedó desarticulada. Por cierto, el Ejército y los cuerpos represivos de la Policía hicieron bien su trabajo, pero nunca hubieran obtenido el resultado que recogieron si no hubiera sido por las profundas contradicciones, y las frivolidades que como un cáncer venían comiendo el cuerpo de la guerrilla, úlceras que quedaron expuestas al primer golpe. Una derrota siempre es, antes que nada, consecuencia de los errores propios más que de los aciertos del enemigo».

-Una definición bastante clara.

-Fue cuando el MLN concretó una serie de atentados contra supuestos integrantes del llamado Escuadrón de la Muerte. Blixen lo cuenta así: «A primeras horas de la mañana del 14 de abril el capitán Ernesto Motto fue abatido cuando salía de su domicilio en la ciudad de Las Piedras. Casi simultáneamente en Montevideo era ametrallado el automóvil en que se desplazaba el subcomisario Oscar Delega, quien murió junto con su chofer, Carlos Leites; y cerca de las 11 de la mañana fue abatido, cuando salía de su domicilio, el ex subsecretario del Interior Armando Acosta y Lara. Fracasó una acción prevista contra el paramilitar Miguel Sofía».

-Cuánto horror…

-Después ocurrió todo lo demás. Se puso en marcha a un nivel mayor el terrorismo de Estado, avalado por la declaración de «estado de guerra interno», la tortura sistemática y la represión menos selectiva y más tiránica que se conoció en el continente. Unos pocos días después los militares asesinaban a ocho comunistas en el Paso Molino, en una progresión represiva que ahora se quiere tergiversar.

-Y que los «nostálgicos» utilizan para reavivar el fuego. Creen que así lograrán solidaridad. ¡Están algo desubicados! Es que para muchos de ellos la impunidad y, seguramente, la conciencia, los han convertido en trasnochados. ¿Leyó lo que dijo Mermot?

-No tengo tiempo para perder.

-Tiene razón, pero hay que tener cuidado. Porque esos señores son manejados, obviamente, por otros que quieren mantener sus privilegios. Recuerde que estamos en año electoral.

-Cuánto juego sucio…

-¿Vio?

 

Conferencia de Larrañaga que mandó suspender Lacalle

* -Es jocoso lo que me contaron…

-¿Qué le contaron?

-Lo de la conferencia de prensa convocada por Jorge Larrañaga para anunciar el ingreso de Ricardo Reilly Salaverry, que mandó a suspender Cuqui.

-Su versión es bastante tergiversada. Resulta que el senador Larrañaga, luego de varias entrevistas con Reilly Salaverry, concretó un acuerdo político al estilo tradicional.

-¿Por cargos?

-Eso lo dijo usted y yo le sigo con el cuento. Luego de esas reuniones parece que se comenzó a ver «humo blanco» y Larrañaga, hinchado de satisfacción, resolvió anunciar públicamente el acuerdo, para lo cual citó a varios medios de prensa.

-¿Fue cuando Cuqui comenzó a actuar?

-Claro, llamó al ex ministro de Trabajo, lo «apretó» convenientemente, y el acuerdo con «el gaucho» quedó trunco.

-¿Y la conferencia de prensa?

-Suspendida.

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