Huidobro y Bayardi advirtieron sobre maniobra político electoral dirigida contra la izquierda

"Basta de usar a los militares como cuco y espantapájaros y ensuciar la campaña electoral"

Bayardi expresó que espera para este miércoles, 14 de abril, que los discursos que se anuncian desde el Centro Militar y el Círculo Militar no estén «anclados en el pasado». «Ningún discurso anclado en el pasado puede aportarle algo al país y a las Fuerzas Armadas», afirmó. En caso de ser gobierno, ambos legisladores manifestaron que el EP-FA dará respuesta a las preguntas pendientes sobre los detenidos desaparecidos, en el marco de la Constitución y la Ley. De lo que se trata, sostienen, es de ‘refundar’ al país y reorientar la misión de las FFAA en el marco de un país productivo. Para ello, la izquierda convocará a toda la sociedad a un debate nacional sobre qué defensa nacional se cree necesaria.

 

-Mucho se ha hablando acerca de cómo sería el relacionamiento con los militares y un eventual gobierno de izquierda. ¿Pero cómo es hoy la relación con las Fuerzas Armadas (FFAA)?

Huidobro (H): -A lo largo de los últimos años ha sido absolutamente normal. Mentiríamos si dijéramos que hemos sido perjudicados, agredidos, o ninguneados en materia de información, conocimiento de los problemas, participación en los debates referentes a este asunto, incluso cuando ha habido incluso grandes debates, como en el caso del desastre del Valiente, las denuncias vinculadas a la desaparición de armas del arsenal de la Armada, cuando se suicidó de un oficial de la reserva. No fue fácil. Y hubo debates presupuestales y de Rendición de Cuentas que también no fueron sencillitos. Y bueno, yo respondería que no conozco, también a nivel de la Comisión de Defensa del Frente Amplio, gente que viene trabajando que tenga una animadversión de principios o un relacionamiento espinudo con las FFAA.

 

-¿Esto obedecería a un cambio de enfoque de la izquierda, de los militares, o de ambos?

Bayardi (B): -En realidad, en términos del pasado, cada uno tiene su interpretación histórica, y esa interpretación entra en el campo de las relaciones personales. De lo que se trata para nosotros en relación a las FFAA no escapa a cual es nuestro posicionamiento frente a los problemas del país. Hay que ‘refundar’, o sea generar un nuevo proyecto estratégico de país, que hay que pensarlo globalmente, pensar cual va a ser el papel de cada sector de la sociedad, del capital, del trabajo, de la academia, de la cultura, de la educación, y también sobre el papel de las FFAA. Dentro de ese proyecto estratégico de país, las FFAA son el componente militar de la defensa, quiere decir que la defensa es algo mucho más global que simplemente el tema de las FFAA. Pretendemos, en este proceso de discusión, definir con claridad el tema de la defensa, que consiste en cómo un país como el nuestro enfrenta la salvaguarda de sus intereses estratégico; dentro de esto, las FFAA son el componente militar de la defensa de ese proyecto. La defensa no es un tema exclusivamente militar, es un tema de la sociedad. Lo que pretendemos es dar una discusión en el marco institucional, pero también de cara a la ciudadanía. Hay que tener presente que un pequeño país, debe necesariamente abordar esos temas, so pena de no existir de futuro.

H: -Hay burdas simplificaciones con relación a estos temas. Estas refieren, por ejemplo, a para qué vamos a gastar plata en defensa nacional, o para qué necesitamos FFAA, o la otra, que es que cuando se tratan estos temas sólo se refieren al tema de la violación a los derechos humanos hace una ponchada de años. Nosotros partimos de la base, y prácticamente todos los compañeros y compañeras que trabajamos en esto, de que Uruguay necesita defensa nacional; primer punto. Segundo punto: Uruguay necesita FFAA. Después tenemos que discutir qué FFAA queremos en función de qué defensa nacional creemos necesaria. Pero además, y por si eso no fuera poco, como dijo Bayardi, nosotros analizamos esto en el marco de la globalidad de un país que hay que refundar. Y no escapa el Ministerio de Defensa Nacional a ese análisis. Es un ministerio, como cualquier otro, que tiene que encajar en el proyecto que nosotros concebimos, y nosotros tenemos un proyecto de Uruguay productivo. Y entendemos que las FFAA son imprescindibles para el proyecto de Uruguay productivo, porque son imprescindibles ya no sólo cuando una amenaza se transforma en bélica, y ahí el componente militar de la defensa tiene que actuar, sino que hoy hay que custodiar el aire, el mar, la frontera terrestre, no sólo contra enemigos bélicos posibles armados, sino contra problemas medioambientales, contra tóxicos, residuos, etc. Hay en el mundo globalizado emergentes de riesgos nuevos que antes no estaban, y que se emparentan mucho con el Uruguay productivo. No podemos concebir cómo vamos a explotar las riquezas disponibles en el mar para poner de pie esa producción que Uruguay tiene ahí, sin una Armada y una Fuerza Aérea, y un Ejército también, capaces de controlar eso. Hoy mismo, esta noche, no el día que se declare una guerra.

 

-Ahora, esto requiere un reequipamiento, destinar millones de dólares del presupuesto. Se sostiene que en el Ministerio de Defensa se gasta mucho y se gasta mal. ¿Coinciden con esto?

B: -Sin entrar en detalle si se gasta poco o mucho, diría que hoy se gasta muy mal. ¿Por qué? Un ejemplo concreto: nosotros tenemos una riqueza que es desconocida en nuestro mar territorial. Probablemente, vayamos a extenderla de aquí a noviembre de este año, pasemos a tener 350 millas de la costa. Dentro de ese espacio, si tenemos una Armada que está siempre anclada y no está cumpliendo su misión, o no tiene potencialidad para hacerlo, cualquier dinero que se gaste está malgastado.

H: -¿Me permite una interrupción, diputado? El problema es que a lo mejor esa Armada, anclada en el muro del puerto, propicia para hacer desfile, es la misión que este gobierno cree que tiene que tener esa Armada. Y nosotros tenemos para ella una misión diferente porque la queremos insertar en el país productivo. Hay que ir a cuidar la riqueza ictícola y la del subsuelo marino también.

B: -La idea sería que el no cumplimiento de las misiones es mucho más caro que el cumplimiento de las mismas. En la medida que cumpla las misiones, yo puedo no sólo obtener riquezas, en el marco del proyecto productivo, sin ir más lejos, supongamos los licenciamientos de explotación de tales y cuales riquezas que hoy no las tenemos, porque hoy en realidad quitarnos la riqueza del mar a nosotros es relativamente fácil. Alcanza con ver cuántos buques permanecen amarrados en los puertos para dar la orden de venir a pescar en nuestra zona. Lo que es cierto es que el incumplimiento de cualquiera de las misiones por problemas presupuestales en realidad puede ser mucho más costoso para el país que los recursos que inviertan para cumplir esas misiones.

 

-Usted dice que se gasta mal, es decir, ¿podría gastarse lo mismo y obtener mejores resultados aún con lo que se tiene?

B: -Hoy se gasta mal con lo que se tiene. Ya lo hemos manifestado, incluso dentro del Parlamento, en realidad hoy, el Ministerio de Defensa, para nosotros, se lleva una parte de lo que se entiende como presupuesto, mucho mayor que, por ejemplo, lo que se lleva la Fuerza Aérea y casi igual que lo que termina gastando la Armada. Esto significa una organización del gasto que no va acorde con las misiones de defensa, y tenemos todo el derecho del mundo a pensar que eso hay que redimensionarlo para ajustar el nivel de gasto.

 

-El ministro de Defensa Yamandú Fau ha advertido que reducir la gravitación del Ministerio de Defensa podría debilitar la estructura del mando que el poder político y el poder civil deben tener sobre las FFAA.

H: -Ese es un debate entre civiles que tene
mos que dar con Fau, los civiles. Nosotros levantamos un proyecto distinto de país. Por eso pedimos el voto de la gente en esta campaña electoral. El Ministerio de Defensa no escapa a las generales de la ley de todos los demás ministerios y entes autónomos. El clientelismo político, el acomodo, el burocratismo ha hecho estragos. Nosotros discrepamos radicalmente con lo que dice el ministro de Defensa. Tenemos una concepción totalmente diferente. Entendemos que no se puede concebir que haya, nada más ni nada menos, que 1.900 empleados administrativos, más de la mitad de los efectivos de la Fuerza Aérea, en la oficina central del Ministerio de Defensa. Y que se gaste, además, haciendo cosas que no se saben bien en muchos casos, qué es lo que hacen. Son verdaderas entelequias administrativas; los servicios de inteligencia militar tendrían que averiguar qué es lo que hace esa gente, porque no se conoce qué hacen. Que tengamos un servicio de sanidad militar que tiene más efectivos militares que la Fuerza Aérea, arriba de 3.350, al mando de un general que atiende la friolera de 190 mil personas; es una parte de Salud Pública, cómo se va a decir que eso es sanidad militar, esto afecta a la propia sanidad militar. En Uruguay, estos gobiernos han escondido un defecto de Salud Pública y del mutualismo, que está tan colapsado como el resto del país, esto no escapa a las generales de la ley. Lo han escondido diciendo «imputemos este gasto a gastos militares» pero en realidad pertenecen a Salud Pública, con el agregado de que no es sólo dinero, sino que son efectivos, soldados, gente, que tendría que estar efectivamente cumpliendo las misiones a las que se refería Bayardi y que, por tanto, no se pueden cumplir.

Acá por ejemplo, en épocas del ministro Bensión, o sea ayer, vino la orden del recorte, y esta se aplicó con la tijera esa que no tiene ojos, ni oídos ni nada. En la Fuerza Aérea, recortaron por decreto las horas extras de los controladores aéreos, olvidándose que Uruguay cobra, cuando le brinda el servicio de control a los que sobrevuelan nuestro territorio, excelentísimos proventos. Uruguay perdía plata con ese recorte, porque al no poderse hacer horas extras hubo que dejar de hacer el control aéreo por la noche, o a determinadas horas, entonces las compañías internacionales decidieron sobrevolar por otro territorio. Entonces, hasta cuando se ahorra se ahorra mal, en forma indiscriminada. Yo pienso, personalmente, para discutir en esta campaña electoral, que se puede gastar menos, que se pueden reducir efectivos, siempre y cuando no se genere crisis social, porque también las FFAA han sido utilizadas como un escondido seguro de paro por estos gobierno civiles, dando cumplimiento cabal a las misiones que una defensa nacional bien entendida y muy vinculada al Uruguay productivo le encomienda a las FFAA. Pero además, aumentando los salarios, es decir, no escapa a las generales de la ley, no de todos los funcionarios públicos, que las FFAA tienen oficiales hambreados que deberían ser profesionales cada vez más y ni qué hablar soldados o policías.

 

-Usted decía que este es un debate entre civiles, ¿los militares o policías no deberían participar?

B: -No tengo ninguna duda que deben intervenir. La sociedad ha invertido en su formación y tienen un papel de asesoramiento al poder político, civil legítimamente establecido. Pero no tengo ninguna duda, que las decisiones desde el punto de vista de los objetivos estragégicos y de las misiones asignadas en defensa de los objetivos entra en el campo de las decisiones civiles desde la política.

H: -Hay alguien que dijo que la guerra es tan importante que no puede dejarse en manos de un militar. Cualquier militar profesional puede observar y cualquier civil que se preocupe también, que a nivel de la gran estrategia lo civil y lo militar se diluye porque ambos empiezan a tener las mismas preocupaciones si lo encaran con seriedad. Tanto Bayardi como yo, casi todo lo que estamos diciendo lo hemos leído en textos académicos militares, manuales militares, no estamos inventando nada, esto está todo inventado. A su vez los militares, le aportan a los civiles algunas visualizaciones. Por ejemplo, en algunos países serios del mundo, garantizar la autonomía alimenticia es un tema de seguridad nacional, y nuestros militares lo han dicho. Acá hemos liquidado cantidad unidades productivas de comida, en la granja de Canelones pensemos por caso nomás, confiando que lo vamos a importar todo. Mañana hay una guerra, incluso ajena, y nos dejan de venir esos suministros, ¿y qué ponemos en la olla de los gurises y de los pobres? Hay problemas de alimentación que, en cierto nivel, es un tema de seguridad nacional. El tema energético, cuántas veces los militares dijeron en sus análisis estratégicos que este país va a llegar a un colapso energético en cualquier momento y va a generar un problema de seguridad nacional porque si falta energía para poner en marcha la industria, los camiones, los tractores, no digamos los hospitales, es un tema de seguridad nacional. Es por imprevisión, omisión, desidia, no tener una visión de país a futuro. Por ejemplo, acá se colocó un caño de gas que viene todo por el sur, yo pregunté en la Comisión de Industria si se había analizado a nivel de la seguridad nacional, pues no se hizo, porque acá se gobierna por parches, se atan las cosas con alambre fino, pedazos de bolsas de nailon, se improvisa, al vaivén de acontecimientos de bastante frivolidad, y el resultado es este cataclismo que el Uruguay ha vivido.

 

-Refundar un país no es una tarea de un día para el otro. También es cierto que los primeros meses de cualquier administración pueden resultar decisivos. ¿Cuales serían entonces los ejes que un gobierno de izquierda debería atender en relación a las FFAA?

B: -En primer lugar, el primer año es un año de definiciones en materia de gobierno. El primer año, la ley más importante es la ley de presupuesto que asigna recursos, que los sabemos escasos y muy comprometidos en función de la situación del país, eso lo sabemos, no lo soslayamos, pero también es un momento de oportunidades. En ese momento, la asignación de recursos debe estar dada en función de los objetivos estratégicos que el país tenga en materia de defensa. Dentro de los objetivos, el principal es el del desarrollo de un país productivo. Pensamos que, de ahí, de ese proyecto deben surgir y definirse los objetivos que vamos a tener en materia de defensa. No solo en términos militares, sino con aspectos económico productivos. La redistribución del presupuesto hay que hacerla en función de las misiones que surjan de cuales van a ser los objetivos que este país se plantee defender. El primer año es un año de muchas definiciones y pretendemos que esto se debata en estos términos y no simplemente analizándolo desde un punto de vista económico contable. Por haberlo hecho sólo desde este punto de vista, el país terminó impactado de la manera negativa que terminó.

H: -Y no sea cosa que le echemos la carga de la lucha contra la aftosa al Ejército, como pasó cuando llegó el momento de crisis y ante el fracaso por liquidación organizada de las entidades civiles por recortes, muchos años antes, como el instituto Rubino, por ejemplo, entonces cuando vino la crisis, terminó siendo el Ejército gastando su material y sus recursos que no le han sido repuestos y ahora está peleando contra el dengue. Otro ejemplo, primer año de gobierno, presupuesto nacional, ¿vamos a salvar el dique nacional, sí o no? ¿O vamos a seguir haciendo lo que han venido haciendo que es liquidándolo sin decirlo simplemente no dándole recursos? Porque si vamos a desarrollar la industria pesquera, va
mos a apoyar la pesca artesanal o la de altura, vamos a tratar de fabricar los barcos acá. Para eso precisamos diques, privados y públicos. La Armada va a tener que potenciar su labor de patrullaje pero también de todo el sistema de búsqueda y rescate para ayudar a todos los pescadores que vamos a invitar a salir a pescar. Vamos a precisar más barcos de pequeño o mediano porte, eso se puede construir acá, si se asignan los recursos correspondientes al dique nacional que, tanto sindicatos de trabajadores afiliados al PIT-CNT como la propia Armada, vienen reclamando desde varios presupuestos anteriores, y ven como estos gobiernos los liquidan con el argumento de que «no, cuando precisemos arreglar un barco lo mandamos a otro país y ya está».

-¿Se está pensando, por ejemplo, en una redistribución del despliegue territorial del Ejército?

B: -Sí. El despliegue territorial está caduco, respondió en el desarrollo histórico del Uruguay a lo que era, el tratar de controlar cierto orejanismo en ese momento del Partido Nacional. Ese despliegue pensamos que hay que adaptarlo a las nuevas realidades, pero sin soslayar que de repente uno quita una unidad militar de las cercanías de un pueblo y quizás uno condiciona la eventual desaparición de ese pueblo. O sea en el marco de un proyecto productivo, que de alternativas de empleo y riqueza en determinadas zonas, hay que cambiar el despliegue territorial y muy probablemente haya que avanzar en tecnificar al Ejército y a plantearnos una reducción en términos de efectivos, pero esta discusión hay que darla globalmente y no sin rumbo como hasta ahora.

H: -Yo creo que una de las propuestas esenciales para el primer año del Frente Amplio va a ser, es increíble, invitar a la sociedad a participar en un gran debate nacional sobre defensa. Como tarea, porque hay temas que son de Estado, no son para un gobierno, son para tres gobiernos. Definir el despliegue territorial, el sistema de armas que vamos a utilizar, nosotros lo podríamos hacer con mayorías parlamentarias si las tuviéramos, pero nos parece que no sería correcto hacerlo así, porque mañana cambia el gobierno y estas cosas no se pueden andar cambiando como de camiseta. El Uruguay merece un gran debate sobre este tema, que como estamos viendo es más civil que militar. ¿No vamos a dragar los canales del río Uruguay para llegar hasta Paysandú?, ahí hay un problema de soberanía nacional, de destino productivo nacional, ¿no tienen nada que ver la Armada el Ejército en estas cosas? Tienen mucho que ver. Pero también tienen que ver la Administración de Puertos, la Dirección de Hidrogafía, tiene que ver una concepción de país. ¿Vamos a seguir privilegiando lo carretero contra lo ferroviario y lo fluvial, pagando una formidable factura de hidrocarburos que cada vez crece más? ¿Vamos a seguir trayendo los hidrocarburos contratando fletes o vamos a volver a tener barcos que los traigan, tanto civiles o militares, como hubo en el pasado…

B: -O con empresas mixtas.

H: -Son políticas que tenemos que discutir los civiles, no los militares. Los militares acatan orden, pero si los civiles no discuten qué país quieren, ni los militares saben para donde tienen que agarrar. Lo que decía Bayardi, con el despliegue territorial, es un tema típico de Estado que merece ser debatido, pero además es obvio que hoy la enormísima mayoría de los militares de este país están totalmente de acuerdo. Pueden discrepar en cómo hacerlo, pero esto es absurdo, con un alto costo.

 

-¿Qué nivel de resistencia o de aceptación se espera encontrar dentro de las FFAA respecto a todas estas propuestas?

B: -Estos temas los hemos discutido en múltiples oportunidades con militares, tanto en actividad como en retiro. Si quedan claro cuáles son los objetivos estratégicos, si tenemos la capacidad de abrir este proceso de discusión y hacerlo integrador con la sociedad, no sólo con las FFAA, no esperaría ningún nivel de resistencia. Todo lo contrario. En la medida que avancemos al reconocimiento profesional, a definir con claridad los objetivos de la defensa desde lo político, que esos objetivos sean racionales, se pueden alcanzar elevados niveles de acuerdo, y por primera vez en este país habría la posibilidad de integrar a las FFAA a un proyecto de país, en términos de objetivos globales. Siempre he pensado que en el pasado las FFAA han sido subordinadas a intereses de partidos que de intereses de la sociedad.

 

-Cuando se le pregunta por ejemplo a Lacalle qué FFAA plantea, él habla que hay que reestructurarlas en base a las hipótesis de conflicto. ¿Está bien razonar así estos temas?

B: -Yo creo que el escenario se construye con hipótesis de eventuales situaciones conflictivas. Tengo algunas discrepancias, porque por ejemplo, termina siendo muy restrictivo y las termina subordinando exclusivamente a elementos represivos. Creo que acá hay hipótesis de conflicto en el campo de lo militar, en la lucha contra el terrorismo, pero quedarse en lo estrictamente represivo es una simplificación que no valora bien el papel de las FFAA. Hoy hay hipótesis de conflicto en el campo de las tecnologías, o en el caso de los recursos como el agua, en el caso de Uruguay, o en el manejo de los transgénicos.

H: -Uno de los más grandes negocios hoy es el tráfico de armas, o el de drogas, y otros el de residuos tóxicos. Hay todo un negocio que consiste en encontrar lugares a donde llevar contenedores con residuos altamente tóxicos. Entonces, acá nos encontramos con una Dirección de Aduanas en crisis terminal, con una proliferación de depósitos fiscales, zonas francas, una falta de vigilancia asombrosa en eso, y un día se puede ver afectada la seguridad de la población por esto. Todos los países del mundo se están protegiendo contra eso, porque saben que es peligroso, que da pingües ganancias con poca inversión, prácticamente ninguna, algunas coimas nada más para conseguir adónde llevar esas cosas. Hoy eso no lo vigila nadie en este país y no está dentro de las misiones de las FFAA.

Por ejemplo, no nos estamos dando cuenta que los líos que tuvo el «Maya V» y el «Viarsa I», es porque se usa nuestro pabellón para usufructuar los alimentos disponibles en el sur del Atlántico, no solo pescarnos ahí y robarnos, sino también aprovechar y meter un manotazo comprometiendo la seguridad.

 

-¿Ahora, se puede hacer todo sin descolgar algún cuadro?, aludiendo a lo que ha hecho el presidente de Argentina, Kirchner, con las imágenes de los últimos presidentes de facto que tuvo ese país. Quiero decir, ¿qué hacer con ese pasado que en algún caso puede estar muy presente?

B: -Ese pasado admite interpretaciones diversas históricas. De hecho, en la sociedad uruguaya hay interpretaciones diversas que seguiremos discutiendo, y eso entra en el campo desde lo individual. Desde la época de la Guerra Grande. En realidad, no hay interpretaciones históricas institucionales, no hay interpretaciones históricas de las fuerzas, por más que alguien quiera invocar que habla en nombre de tal o cual fuerza.No entramos en juicios de valor. El país enfrentó una situación hace treinta años, se plantearon alternativas de soluciones, hay temas que todavía quedan pendientes, uno de los cuales, las respuestas sobre la desaparición de los compatriotas detenidos desaparecidos. La solución, en nuestra opinión, se planteó dentro de la Ley de Caducidad, que hizo caer la pretensión de castigar penalmente con prisión a los responsables, pero esa propia ley tenía los mecanismos para cerrar esa página de la historia. Hay respuestas pendientes que hay que dar, en el marco de la Constitución y la ley, independientemente de cua
l sea la interpretación histórica de los hechos acontecidos hace treinta años. La verdad, no sé qué cuadros hay en las unidades militares. Yo creo que a ningún uruguayo le va a escapar que una cosa es haber sido presidente en el marco de la Constitución y otra es haber sido nominado a dedo. Ahora, si hay cuadros o no, lo desconozco.

H: -Yo creo que a la salida de la dictadura, veinte años van a cumplirse cuando cambie el gobierno, había agoreros, pajarones de mal agüero, que en este país dijeron, que en aquel tránsito tan complicado iban a pasar cosas espantosas. Fue pasando el tiempo y no pasó nada. Yo me acuerdo cuando se hablaba de los hospitales de campaña que, decían, que tenían los tupamaros en Las Piedras, los atentados que se preparaban, y también las cosas que iban a hacer los militares, que iban a volver a salir con sus blindados rumbo al Palacio Legislativo. Lo cierto es que han pasado veinte años, y los pajarones de mal agüero quedaron como pajarones y sin el agüero. En segundo lugar, cada vez que hubo campaña electoral, en aquel entonces, algunos sectores civiles, muy civiles, y que dicen ser muy civilizados, agitaron en cada campaña electoral el fantasma del oso ruso de Moscú del comunismo internacional, de los niños que iban a llevar a Moscú, de los muros que se iban a construir en Montevideo, etc. Yo reconozco que, en aquel entonces, tal vez eso podía dar algún resultado. Hubo gente que se asustó y se lo creyó. Yo me acuerdo lo que se dijo cuando el Frente Amplio ganó por primera vez en Montevideo, que íbamos a sacar los coche, los apartamentos. En realidad, ha sido la política económica la que terminó enviando a los muchados a lejanos confines del planeta, no a Moscú, se fueron a Washington, a Madrid, Barcelona, los apartamentos, las chacras, las cuentas bancarias, no fue la izquierda la que se los sacó a la gente, y ha dejado de servir ese espantapájaros, ya es poco creíble, la gente es inteligente. Pero ahora han empezado a utilizar el otro: de un tiempo a esta parte, hemos venido observando que utilizan como espantapájaros a las Fuerzas Armadas. Si usted vota tal cosa se enojan los militares. Usan -fuerzas muy civiles- a los militares para ensuciar campañas electorales, para asustar a la gente, y para esgrimir como cuco ante la gente. Acabamos de decir que no hemos tenido con los militares discrepancias, problemas graves. Sin embargo, se agita ese cuco. Y a veces hay militares cómplices que, uno piensa, ¿será que están todavía peleando una guerra que terminó hace treinta años? Puede ser, y alguno muy veterano puede ser que haya quedado anclado allí y no sale de aquel pozo y ni se da cuenta de las guerras que hay hoy, para en todo caso pelear esas. Y puede ser también que sea militante activo de esos partidos políticos que intentan usar a los militares para asustar a la gente enchastrando campañas electorales. O sea que no se dejen usar, sino que sean protagonistas de la maniobra. Yo creo que hay que alertar a la opinión pública. Basta de usar a los militares como cuco y susto para que la gente vote o no vote, haga o no haga determinadas cosas, porque la enorme mayoría de los militares tienen otros problemas, con relación al presente y al futuro. ¿Qué puede pasar por la cabeza de un joven militar que tiene toda la vida militar por delante ante esos discursos vetustos? Acá hay problemas gravísimos de presente y de futuro, esos son los desafíos que los uruguayos tenemos que encarar con seriedad y sin maniobras de baja estofa de carácter político electoral.

B: -Yo agrego, ahora cuando para este martes 14 de abril se anuncian los discursos en el Centro Militar, que espero que sea un discurso de cara al futuro y no un discurso anclado en el pasado. Ningún discurso anclado en el pasado puede aportarle algo al país y a las fuerzas Armadas. *

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