La columna de Sherlock
Larrañaga y su concepto sobre el ahorro estatal
* -Dicen que la candidatura de Larrañaga está en crisis y que Cuqui, quiérase o no, sigue firme y es posible que el Partido Nacional lo elija, en las internas del 27 de junio, para pelear por la Presidencia de la República.
-Pero, ¿quién lo dice? Esa afirmación parece contradecir la tendencia gatopardista que algunos analistas observan en los partidos tradicionales. Usted sabe, un plan de gobierno «potable», un discurso centrista tirando a la izquierda, mucho de «democracia», otro tanto de afirmaciones «nuevas», de «cambio». Los que dicen que saben y cobran por ello, aseguran que la única manera que tienen los partidos tradicionales para competir con Tabaré Vázquez es sacar del camino a Sanguinetti y a Lacalle, sin embargo…
-Las cosas no están muy claras en el Partido Nacional.
-Sanguinetti y en Partido Colorado ya dieron, uno el paso al costado y el Partido está tratando de afianzar un nuevo perfil ante la opinión pública. Ello dicho con todo el relativismo posible. Pero Lacalle continúa peleando la suya y de ese caballo no se baja aunque muchos están tratando que el mismo dé más juego que los que compiten en la Rural del Prado.
-¿Y el «gaucho» Larrañaga?
-Se abraza con sus correligionarios y recibe flores por un lado y andanadas de munición gruesa por el otro. ¿Usted leyó la última edición de El Bocón, que tiene de «punto» a algunos blancos que ya dieron el paso? Para El Bocón el mal paso…
-No últimamente.
-Le leo una frase de ese periódico: «Mientras Larrañaga dice en el discurso que el Estado no aguanta más, que hay que bajar el costo del mismo, nosotros recordamos claramente que el señor Enrique Sención, un oportunista que fue candidato de Larrañaga en Lavalleja, fue colocado por el propio Larrañaga como pro secretario en la Cámara Baja con un sueldo y viáticos que superan los 80 mil pesos por mes» Y le preguntan al «gaucho»: ¿Y el costo del Estado Dr. Larrañaga?
-¿Es que este funcionario no tiene condiciones para ese cargo?
-Yo qué sé, usted sabe que en esas ocasiones no se pregunta lo que se sabe. Se trata, solamente, de un «dedazo» político.
-¿Entonces tiene razón El Bocón?
-Yo, al respecto, no abro la boca.
Del dicho al hecho y la reculada de algunos
*-Parece que tiene chance de aprobarse el proyecto de defensa de la Salud Reproductiva que el martes se trata en el Senado. ¿Usted qué cree amigo periodista?
-Está invirtiendo los papeles, el que pregunta soy yo y le planteo la misma interrogante dijo Sherlock tratando de aclarar la situación.
-Mire, si yo tuviera que hablar le diría que estoy muy descreído de la llamada clase política.
-¿Qué clase política? Mejor hablemos de la distinta clase de políticos que existen. ¿No le parece?
-Como usted quiera… Pero la verdad es que el martes habrá maniobras de todo tipo y el tema se resolverá de la manera menos sencilla. Alguno de los que afirmaron que apoyarían el proyecto se enfermará o no entrará a sala en el momento preciso. ¿Recuerda lo ocurrido en algunas leyes de la época de Bensión, cuando una legisladora que se oponía a nuevos ajustes que caerían sobre la gente, se enfermó oportunamente cuando su voto era decisivo. Y hay mil anécdotas más sobre casos similares. No me cabe duda del voto de los senadores del Encuentro Progresista, pero ¿y los demás no jugarán a las escondidas?
-Pero, aunque usted esté desilusionado, existe gente con ética que mantiene lo que dice.
Estoy seguro que por lo menos Herrera y Singer mantendrán su voto a favor del proyecto. LA REPUBLICA sostuvo que faltaba la decisión de Atchugarry, pero él ideológicamente está a favor del proyecto. Recuerdo que cuando era diputado firmó uno similar.
-Usted puede tener razón, pero el tiempo pasa… y hay compromisos políticos y personales. La ética debe mandar en estos casos.
-¿Usted realmente cree eso? ¿Usted cree que Singer y Atchugarry votarán en contra de lo que piensa Batlle?
-Claro que sí, porque creo en el ser humano.
-Muy bien, el martes tendremos la respuesta. ¿No le parece?
-Claro.
Una fiesta fastuosa que todavía trae recuerdos
*-Hay todavía gente que se asombra por la fastuosa fiesta que ofreció Ancap para inaugurar oficialmente la «nueva» refinería. ¿Usted sabe cuánto se gastó en la misma?
-Ni idea.
-Y, ¿conoce si el abundante whisky que se sirvió era de las destilerías de ese mismo organismo o de una procedencia más escocesa? Hay gente que no reconoció al viejo Mac Pay en los vasos que abundaron.
-Yo no lo sé, porque fui a la contrafiesta de inauguración que realizó la Federación Ancap en las afueras de la planta.
-Por otro lado me dicen que a cada invitado se le regaló una lapicera Parker, de las buenas, no las copiadas en China, que tienen un valor nada despreciable.
-¿Y?
-Que el costo de todo fue de 100 mil dólares.
-Cuando me vea con Jorge Sanguinetti se lo voy a preguntar directamente. Pero, ¿vio lo que se desmintió?
-¿Qué?
-Que la fastuosa fiesta también tenía el sentido de despedir al presidente de Ancap, porque se afirmaba que renunciaba ese día.
-¿Y?
-Que no renunció.
-Entonces, habrá que esperar algunas semanas más.
-¿Usted lo asegura?
-Algunos me han jurado que es así.
-Ya veremos.
Ancap y los barriles sin fondo que no son de petróleo
* -Le puedo asegurar que la situación de Ancap es difícil…
-Claro, el crecimiento del precio del crudo la está «matando», justo cuando inauguró oficialmente su nueva refinería con la cual puede multiplicar su producción.
-Y mejorar el medioambiente con nafta sin plomo. Lo malo que hay gente que piensa que se viene la privatización de la distribución de los combustibles que hoy cumple Ducsa, empresa que fue reestatizada luego de una situación insostenible con los anteriores concesionarios.
-Mire, al respecto hay un desmentido del propio Jorge Sanguinetti. El problema de Ancap es hoy de gestión, especialmente de las empresas que funcionan en la órbita privada pero en la que Ancap mantiene una distinta proporción accionaria.
-Eso no lo puedo negar… pero hay más cosas. Una de ellas es la caída del consumo de los combustibles que, pese al crecimiento del PBI, todavía no se ha revertido, determinando que Ancap no logre un standard de producción medianamente aceptable. Pero lo más complejo, estoy en acuerdo con usted, son las pérdidas de las empresas de Ancap en Argentina.
-Siguen perdiendo dinero, ¿verdad? ¿Hasta cuándo?
-Por supuesto. En el presente año, y estamos a principios de abril, ya Ancap debió girar dinero a dos de sus empresas. Concretamente 2.758.333 dólares para tapar agujeros en Petrouruguay, una especie de monstruo insaciable. Hubo otra partida de 2 millones de dólares que fueron adjudicados a Ansol SAFI, con el fin de asistir a la petrolera del Cono Sur (ex Solpetroleo) que en el último ejercicio perdió más de diez millones de dólares.
-Pero, eso usted ya lo escribió.
-Claro y lo repito. Me parece que la gente tiene que saber este tema.
-Bueno, son compromisos creados.
-Vio, ahí está otra de las diferencias que existen entre lo público y lo privado. Las primeras empresas, pese a que sea un desastre su gestión, se mantienen porque se socializan sus pérdidas. En las segundas ello no ocurre, claro, si no está un Lucio Cáceres que las subsidia, com
o ocurre con la Megaconcesión.
– Son un barril, en este caso de petróleo, sin fondo.
-Claro. ¡Usted lo ha dicho!
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