Los que mataron a Elena y a María Claudia "no tienen coraje para enfrentar a la sociedad"

Militar retirado exhorta a sus pares a que digan dónde están los cuerpos de los desaparecidos de la dictadura

En una entrevista exclusiva concedida a LA REPUBLICA en su casa de Colonia, Olivera Padrón reclamó a sus ex compañeros de milicia que cuenten lo que vieron o saben para que «se produzca un reencuentro» entre la sociedad civil y los militares «como había antes», dijo.

Sobre su paso por la milicia, su pasado de productor rural, su militancia en el Partido Colorado de Colonia, los chanchullos que denunció y por qué milita hoy en el Encuentro Progresista, hablamos en esta nota que duró casi dos horas pero que extractamos para los lectores de LA REPUBLICA.

 

¿Como era la relación en ese momento de los militares con la sociedad?

-La relación era excelente, había una gran amistad y confraternidad entre los civiles y los militares.

Se hacían campeonatos de fútbol, reuniones familiares. A cualquier lado que fuera un soldado era muy bien recibido.

 

¿Por qué cree que se rompió esa relación entre la sociead y los militares?

-Según mi opinión, luego de la presidencia de Luis Batlle Berres el país quedó rico. Había un país inmensamente rico con oro y libras esterlinas. Había mucho trabajo, fábricas y curtiembres en Montevideo y el Interior. Sin la tecnología de hoy el país vivía bien. Pero con el correr de los años eso se fue dilapidando, ese capital no se cuidó.

El obrero hacía su casa con el crédito del barraquero, sin tener que recurrir a ese maldito Banco Hipotecario que ha sumido en la pobreza a muchos y ha enriquecido a unos pocos que todos conocemos. En el año 59, cuando ganó el Partido Nacional, el país se convirtió en un carnaval total de reparto de cargos y sueldos abusivos. Entonces empezaron los reclamos sociales lógicos y el poder se encargó de enfrentar los «farrapos», es decir  usando un término de la frontera de donde soy oriundo, para hablar de los pobres-, los farrapos pobres del pueblo con los farrapos pobres del bando militar. Enfrenamiento que fue fomentado desde los gobiernos que siguieron a Luis Batlle.

 

-¿Cómo ve el país hoy?

-No le puede caber más miseria a este pueblo. Los gobiernos blancos y colorados tienen una responsabilidad inmensa en el hambre que tiene hoy la gente en este país, miseria que ha sido fomentada por los últimos gobiernos. Pienso que Batlle se defendió como pudo, con su estilo, porque fue abandonado por el Foro Batllista y el Partido Nacional, que saltó por la ventana para especular con el rédito político. El principal propulsor de esa huida fue Larrañaga, quien hizo más presión para que los blancos se fueran del gobierno.

 

-¿Usted mantuvo vínculos con personal militar durante estos años?

-Sí, pero mantuve un vínculo con aquellos que no participaron en torturas y todas esas aberraciones que ocurrieron durante la dictadura. Mis vínculos eran con la tropa.

Los que están hoy eran niños en aquella época, éstos se están comiendo un garrón. Hoy sufren el desprecio de la sociedad por algo en lo que no participaron. Incluso muchos oficiales que en aquella época eran estudiantes, no sabían qué era lo que pasaba.

 

-¿No le parece que los militares que mataron o participaron, o conocen a quienes participaron en la muerte de otros uruguayos deberían hablar?

-Esa gente está toda retirada. Quienes se retiraron están bajo reglamento y por cuatro años no pueden hablar, después pueden hablar tranquilos.

Yo creo que esa gente debería darle una mano a los familiares de aquellos que fueron asesinados y deberían hablar, decirles dónde están los huesos de sus seres queridos para poder reencontrarse con ellos. Sería un primer paso para que exista un verdadero reencuentro entre la sociedad civil y los militares.

El razonamiento que hago es que un individuo que actuó en la desaparición de Elena Quinteros o la nieta de Gelman, y que las mató a sangre fría, no creo que ahora hable. No creo que tengan el coraje de enfrentarse a la sociedad. No tienen testículos para hacer eso.

Por eso yo hago una exhortación a aquellos que participaron en esos actos, que hicieron los pozos, porque seguro que los pozos no los hicieron oficiales, no los hizo ningún coronel, los pozos los hizo un soldado que seguramente vive en una villa marginal en Montevideo mientras que quienes dieron la orden deben vivir en un lujoso piso en Carrasco.

Creo que llegó la hora de saldar esa cuenta, hay que hablar y decir dónde están los restos de los desaparecidos. Creo que la creación de la Comisón para la Paz fue una gran cosa y habla del valor que le faltó a Sanguinetti y a Lacalle para tocar estos temas. Hay que reconocerle a Batlle eso, pero no alcanza, porque ahora hay que avanzar para saber dónde están los cuerpos.

 

-¿No cree que debería juzgarse a quienes cometieron esos crímenes?

-Yo creo que quienes cometieron los crueles delitos deben pagar, pero soy consciente también de que hay una ley que los protege. El pueblo laudó, dijo que SI y aprobó la Ley de Caducidad. Creo que la gente votó con miedo, la mayoría tuvo miedo a una represalia militar. En el medio de todo esto está más atrás el pacto del Club Naval, de donde surgieron cosas que aún quedan por aclararse, porque la dictadura estaba vencida y quien resulta vencido no puede poner condiciones. Cuando fui edil departamental se trató mucho ese tema sobre si las fuerzas armadas tienen o no tienen poder, pero creo que esa es una buena pregunta para hacerle al ex presidente Sanguinetti y a los que integraron el Pacto del Club Naval.

 

-¿Por qué se fue del Partido Colorado?

-Fui edil del 90 al 95. Me fui del Partido Colorado cuando vi que se me terminó el espacio, y tengo en preparación un libro con toda esa historia. El Partido Colorado ya no era ese partido que yo sentí desde los 14 años. El pasaje por la Junta Departamental me sirvió de mucho y más cuando ocurrió el episodio de fraude de un edil nacionalista que falsificó boletas de combustible. Yo insistí con mi partido para que se avanzara y llevar el tema a la Justicia, pero los propios colorados, una en especial, me dijo que si caía ese edil blanco también caía uno del Partido Colorado «que tenía muchas más boletas falsificadas». A raíz de ese episodio le dije a toda la bancada que no contaran con mi voto, que no me iba del partido porque no lo consideraba ético pasarme a otro partido habiendo sido elegido por los votantes del Partido Colorado, y desde entonces deambulaba por los pasillos.

El apoyo que encontré fue de los compañeros del Frente Amplio y vi que los que verdaderamente trabajaban eran ellos, sin medios, sin nada.

En especial por el amigo Luis Fernández (NR: ex edil del Partido Comunista) que fue un trabajador incansable. Después me sumé al grupo de Víctor Vaillant, en el que milito ahora porque creo que Víctor se llevó con él la reserva moral que le quedaba al Partido Colorado.

Muchos me critican porque estuve en varios grupos dentro del Partido Colorado, pero esa libertad de moverse la tienen aquellos que nunca han lucrado con la política. Esos quedan cautivos porque acomodaron a sus hijos o a su familia y es el modo que históricamente ha implementado el Partido Colorado para atar a sus dirigentes y a sus votantes.

 

-¿Usted comenzó el pedido que luego terminó con la caída de los directores de Curbelo?

-Sí. Durante el gobierno de Curbelo mi pedido de intervención del Tribunal de Cuentas terminó descubriendo toda un entramado de empresas truchas en la órbita del taller municipal, por la que terminaron procesados el ex contador municipal Serafín González y todo
su entorno, el ingeniero Guillermo Amonte, el jefe de Taller Alonso y las esposas de varios funcionarios que tenían empresas truchas creadas para facturar a la Intendencia.

 

-¿Conoció a Ramón Trabal?

-Lo conocí y me impresionó muy bien, era muy inteligente y excelente persona. Para mí lo sacaron del país porque él no estaba de acuerdo con lo que ocurría. Me resisto a creer que él apoyara las torturas y desapariciones que se produjeron en ese momento.

 

-¿Cree que es necesario para el país que gane el Encuentro?

-Es la única salida. Creo que en el fondo ni blancos ni colorados quieren ganar esta elección, están haciendo un simulacro de elección porque están acorralados. Han vaciado el país y ahora no saben cómo seguir adelante. *

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