El dirigente de AEBU calificó el proceso de "muy poco transparente"

Ramos vaticinó "un gran papelón" del BCU en la venta de carteras del Banco de Crédito

Los conceptos fueron formulados por Ramos el pasado lunes 29 de marzo en la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social, al concurrir junto con los dirigentes Laura Yáñez, Carlos Maresca, Armando Cuervo, Gustavo Bernini, Roberto Caballero y Eduardo García, quienes denunciaron la actitud «antisindical» del Banco Central del Uruguay por echar a 134 funcionarios del Banco de Crédito.

Ramos también expresó que no se está dando cumplimiento el convenio firmado entre AEBU y los Bancos Central, República y de Seguros del Estado el 4 de setiembre, por el que por cada tres funcionarios que se jubilaran de cada una de dichas instituciones, ingresaría por lo menos uno del Banco de Crédito.

«Al día de hoy, la liquidación está absolutamente cerrada con más de 6.000 juicios pendientes. En realidad, el Banco Central recabó en su información que hay más de 10.000 juicios pendientes con el Banco de Crédito, de los cuales aproximadamente 6.000 son efectivos», señaló Ramos.

El sindicalista indicó que «ahora se abre un largo proceso en donde, entre otras cosas, está lo relativo a la regulación de honorarios pendientes con los abogados que fueron despedidos, además de que se caen los plazos, las hipotecas y todo ese tipo de cuestiones jurídicas que ocurren en estas circunstancias».

Especificó que «el trabajo pendiente era mucho porque, además de los 6.000 juicios también estaba todo el proceso de reparto de más de U$S 45 millones que el Banco de Crédito tiene entre efectivo y Bonos del Estado guardados en sus cofres para ser repartidos entre los ahorristas y también quedaba todo el proceso de más de U$S 320 millones de gestión de carteras donde había formas de pago que se estaban o se iban a negociar a los efectos de recuperar activos».

El sindicalista sostuvo que el fundamento del BCU de despedir a los funcionarios con el objetivo de beneficiar a los 5.500 cuotapartistas del Banco de Crédito, es mentira.

«El considerando cuarto, que se basa en la defensa de los cuotapartistas, es mentira; hace 17 días que no se atienden los teléfonos y que no se sabe quién existe dentro del Banco de Crédito. La liquidación se murió», dijo.

Adicionalmente, agrega Ramos, «el Banco Central señala que esta es una decisión no sindical sino política, ya que AEBU quiere impedir la subasta de las carteras. Quiero recordar que de esta subasta no se sabe cuánto se subasta, qué base tiene y cuál es el monto que el Banco Central aceptaría para defender, justamente, los intereses de los cuotapartistas».

Puntualizó que «durante meses hubo una terminal en la vieja Casa Central del Banco de Crédito en la que los depositantes accedían a la información de cada una de las deudas y de cada deudor del Banco de Crédito en liquidación».

Por lo tanto, «lo único que puede hacer el Banco Central hoy es la subasta; el resto de la liquidación, no. La única información que tiene es la de carácter magnético que dice cuál es el deudor, el monto de la deuda y la fecha de vencimiento de cada una de las operaciones, así como la garantía. Del resto no sabe nada. No sabe acceder a los programas por los cuales se liquidan las cuotapartes de los cuotapartistas, no accede a los juicios, no sabe cuántos son ni cómo hacerlos».

Cuestionó los dichos del vicepresidente del BCU, Miguel Vieytes sobre que «se va a subastar una cartera casi totalmente castigada, de muy mala calidad y de un escaso valor. Si yo quiero vender mi auto, por más mal que esté voy a decir que Schumacher desearía subirse a él». Ramos estimó que «hay muchos deudores y depositantes que sufrirían las consecuencias de un proceso de liquidación que quede trunco exactamente a la mitad del camino».

«Empapelados»

En tanto, Laura Yáñez informó que «hay una cartera de U$S 320 millones, con garantías reales de U$S 108 millones, se llevan cobrados U$S 150 millones y el Banco de Crédito se cerró porque el Banco Central determinó a través de un informe realizado por una auditoría privada, que tenía de cartera buena U$S 12 millones».

«Nos parece que de U$S 12 millones a U$S 150 millones hay un abismo y que se ha hecho un daño terrible a mucha gente, entre los que se encuentran los ahorristas, que fueron empapelados a esta altura no sabemos por qué razón, aunque sospechamos que hay razones diferentes, incluso políticas, para el cierre del Banco de Crédito», dijo.

Moon y Peirano

«La pregunta que hoy me hago, como ciudadano uruguayo, es: ¿por qué cerró el Banco de Crédito con estos números? Nadie la sabe responder.

La respuesta que alude a que la secta Moon no podía tener un Banco no vale, porque su refutación es que Peirano tampoco podía tenerlo», dijo Ramos.

Entonces, «con esa línea de argumentación, me parece que la respuesta que se esconde detrás de todo esto es que como la secta Moon no podía tener un Banco, ‘lo cerré a pesar de que los números no indicaban, desde el punto de vista técnico, que la liquidación fuera el camino adecuado'». *

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