Con críticas a Lacalle, la izquierda y el gobierno, el líder de Alianza Nacional lanzó la campaña

"No somos la izquierda o el centro: somos los blancos", dijo Larrañaga

En la curva de Maroñas, donde en 1971 Wilson Ferreira Aldunate iniciara su campaña proselitista para los comicios de ese año, y ante una mltitud estmada en varios miles de personas según la organización del evento, Larrañaga planteó sus ideas básicas de campaña, que tienen por objetivo «cambiar en junio para que el país cambie en octubre y noviembre». El legislador habló durante casi una hora, y señaló que su lema de campaña es: «Crecimiento con justicia, con igualdad de oportunidades». Desde el arranque de su discurso, Larrañaga buscó evitar la confrontación. El dirigente blanco afirmó que en el país del «empate, del no se puede, del no dar la cara», es necesario «no hablar de los otros, sino de nosotros, los uruguayos». No obstante, afirmó que se debe «terminar con la necedad del pensamiento de los políticos porque nos golpea el país real, nos golpea el país de los jóvenes que se van, el país de los jóvenes que se quedan y se frustran, nos golpean los asentamientos marginales, la pobreza».

Dijo que desde el Partido Nacional procura «vencer el facilismo y el voluntarismo demagógico. Los problemas no tienen color partidario, y los políticos tienen que solucionarlos».

En materia de propuestas, Larrañaga presentó su «plan nacional de desarrollo integral». Planteó un «crecimiento con justicia» para «combatir» al país de la «exclusión social» y «poner al Estado al servicio de la producción».

Reclamó terminar con los «ajustes en tiempo de recesión», tener «certezas en materia económica» que permitan mantener la inflación en un dígito, que no se «manipule» la política cambiaria «afectando a la producción», y «responsabilidad fiscal», ya que no hay «derecho para imponer más impuestos». Planteó, además, una reforma tributaria que lleve a que el sistema sea «justo y sensible». Unido a este tema, está el combate al informalismo, apuntando a «los grandes evasores».

Otros planteos de Larrañaga fueron una tarifa única de Antel, impulsar un combustible productivo con precio diferencial que potencie la producción, política de frontera, explotación mayor de recursos naturales, instalación en el interior del país de la Facultad de Agronomía, creación de la «ciudad universitaria» en la ex cárcel de Miguelete, convocar a la Comisión Sectorial de Descentralización. Si bien fue en pocos momentos, Larrañaga se desmarcó del gobierno, de su rival en la interna Luis Alberto Lacalle, y de la izquierda, en menor medida.

«Hemos tenido y tendremos discrepancias con este gobierno. Las tenemos, sí señor. Las tenemos por lo que no hizo, las tenemos por lo que no supo hacer, y las tenemos también por lo que no supo acordar teniendo al Partido Nacional a su lado», dijo.

Recordó que su sector no votó la ley de ajuste fiscal de 2002, «porque siempre expresábamos en nuestras discusiones con el equipo económico que en una economía de recesión no era procedente, oportuno ni sensato ponerle más impuestos a la gente, porque lo único que iban a lograr era profundizar y agravar la crisis económica. Resulta que ahora teníamos razón». Recordó que por esta postura se les acusó de «afectar la estabilidad económica e institucional», y por tal razón llegaron «a declarar asunto político una ley del Estado».

También recordó que siempre «trabajó» para derogar el impuesto a los sueldos (IRP). En tal sentido, criticó al gobierno y a los «otros» (en referencia a Lacalle), que ahora hablan de derogar ese impuesto. «Parece que nadie puso los impuestos», ironizó el dirigente blanco. Larrañaga cuestionó los discursos que se realizan durante las campañas políticas: «algunos prometen bajar los impuestos; otros, miles de puestos de trabajo, y otros, las dos cosas a la vez».

El precandidato blanco también buscó desmarcarse de los análisis que lo ubican más cercano a la izquierda. «Nos van a poner etiquetas, nos van intentar asociar con tal o cual partido. Nos van a tratar con determinados calificativos. Que lo hagan, yo simplemente les voy a contestar con algo que me parece fundamental: nosotros no nos definimos en función de los demás, nosotros no somos término medio de nada, nosotros no somos los moderados frente a los exaltados, nosotros no somos la izquierda o el centro, nosotros somos los blancos». Fue en este momento cuando Larrañaga provocó el mayor respaldo de los asistentes al acto. Incluso, la máxima dirigencia que estaba sentada en el estrado se puso de pie para aplaudirlo. *

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