TERRATENIENTES

¿Cómo se reparte la torta en el campo uruguayo?

El colectivo Hemisferio Izquierdo denuncia que los dueños de la tierra (los que solo arriendan y/o a su vez son empresarios) fueron los más beneficiados en la última década en Uruguay. “Desde el año 2002 embolsaron 13.400 millones de dólares, lo que es igual a seis veces el actual presupuesto educativo”, por ello plantean que el gobierno debe decidir “si la crisis del agro la pagan las trabajadores del campo y la ciudad bajando salarios y achicando Estado, o enfrenta los privilegios de los sectores rentistas”.

El colectivo Hemisferio Izquierdo realizó una campaña de “sensibilización” sobre el conflicto entre el gobierno y el sector agropecuario con el cometido de “contribuir a la comprensión de quién es quién en el campo y pensar en conjunto cuál debe ser el uso y destino de la tierra en Uruguay”.

Hemisferio Izquierdo es una plataforma que pretende fomentar el pensamiento crítico y los debates de izquierda, con foco en el Uruguay.

En el video se detalla que en el campo uruguayo viven de su trabajo “70 mil asalariados, 25 mil productores familiares que contando a sus familias llegan a unas 40 mil personas y son el 60% de los establecimientos agropecuarios pero solo ocupan el 15% de la superficie agropecuaria”.

También participan unos “15 mil empresarios de todos los tamaños, aunque no necesariamente viven allí y representan el 40% de los establecimientos pero abarcan el 80% de la superficie agropecuaria”.

Los productos agropecuarios tienen incorporados en su precio “el costo de arrendamiento de la tierra (lo que se le paga al dueño y se conoce como renta agraria)”.

Aquí aparece un actor fundamental: “los terratenientes o dueños de la tierras”. Algo más el 25% de la tierra “está en manos de personas físicas o jurídicas  que solo son dueños de ella, pero no producen ni gestionan esa superficie y reciben una renta por ser propietarios”

Sin embargo, “cuántos y quiénes son y a qué destinan esos ingresos, es algo que no se sabe aún”.

El colectivo también manifiesta que muchos empresarios y productores familiares son, a su vez, “dueños de la tierra” y, además de la ganancia que obtienen por su actividad, “también reciben renta agraria teniendo de esa manera ganancias extraordinarias”.

Reparto de los ingresos

campouruguayo

En la última década los ingresos generados en el sector se repartieron de la siguiente manera: “18% fueron salarios para los trabajadores, 9% fue el ingreso de los productores familiares, 7,5% la recaudación del Estado, 25% las ganancias para los empresarios, y un 40% fue la renta del suelo que apropiaron los dueños de la tierra”.

“Los dueños de la tierra (los que solo arriendan y/o a su vez son empresarios) fueron los más beneficiados en la última década. Desde el año 2002 embolsaron 13.400 millones de dólares, lo que es igual a seis veces el actual presupuesto educativo”, asegura Hemisferio Izquierdo.

Los ingresos que el conjunto de terratenientes reciben anualmente “han crecido de 200 millones de dólares en el año 2000 a 1.400 millones en el 2017, cifra superior a los presupuestos de los ministerios de Desarrollo e Interior por todo un año”.

“Debemos discutir si los beneficios de la tierra uruguaya son para la acumulación de unos pocos, profundizando la desigualdad o para el desarrollo del país”, plantea el colectivo.

Agrega que buscar una salida que atienda la problemática de los productores agropecuarios al borde de la quiebra sin debilitar los servicios públicos ni descargando el ajuste sobre los que viven de su trabajo “es posible”.

“El gobierno debe decidir si la crisis del agro la pagan las trabajadores del campo y la ciudad, achicando Estado y bajando salarios, o enfrenta los privilegios de los sectores rentistas”, propone.

Por otro lado, el colectivo aclara: “Vale remarcar para despistados y malintencionados, que ni el spot ni nuestros trabajos buscan defender al gobierno”.

“Es más, los datos que presentamos lo que muestran es que los grandes beneficiados durante las gestiones progresistas han sido los terratenientes, tanto nacionales como extranjeros. En realidad nuestra preocupación va más allá de los gobernantes coyunturales, y es que el desafío para los que vivimos de nuestro trabajo es superar una forma de sociedad que sobrevive gracias a la desigualdad estructural y que desde hace al menos 60 años siempre descarga todo el peso del ajuste sobre nuestras espaldas. Por eso, para dar vuelta la taba, hay que empezar a cuestionar privilegios”, puntualiza.

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