Stirling dijo ser partidario de incorporar a las Fuerzas Armadas a la lucha contra el abigeato
Los primeros se suscitaron cuando algo más de veinte personas (entre hombres y mujeres) aplaudieron al ministro apenas arribado al edificio de Jefatura, en plena calle. Los segundos a partir de que el secretario de Estado ingresó al edificio y saludó a los oficiales, comisiones de seguridad barrial del vecino departamento y el Comando floridense en pleno.
El abigeato tampoco escapó a las declaraciones del visitante. LA REPUBLICA lo consultó sobre las quejas que han mantenido en forma pública varios gremios de productores ante la disociación que mantienen la Policía (que apresa a los malhechores) y la Justicia (que los libra al poco tiempo).
«Yo creo que debemos coordinar cada vez más con la Justicia por este gran tema, debemos conformar mesas de trabajo los productores, los fiscales, jueces, intendencia, el Ministerio de Ganadería…».
En ese marco amplió el abanico de sorpresas y dijo que las fuerzas militares deberían estar compenetradas del asunto y tomar parte.
Lo expresó con el pedido de que los medios lo difundan. «Bueno fuera analizar la posibilidad de que las Fuerzas Armadas colaboraran en esta etapa que está viviendo el sector agropecuario. Las FFAA han cumplido misiones realmente decisivas en la vida del país, sobre todo en la época de la aftosa y del contrabando, ha significado un dique de contención. Y en este momento que el abigeato no deja de ser un problema, creo que deberíamos analizar con un concepto de política de Estado la colaboración de las Fuerzas militares con los productores y con la Policía y por ende con la economía del país. Merece que este tema lo profundicemos con las jerarquías del Ministerio de Defensa de forma tal que una vez más contribuyan ellos a dar respuesta a un problema nacional».
Admitió públicamente que los recursos escasean por las veredas policiales, aunque no lo separa del momento económico que comenzó a vivir el Uruguay hace dos años. «El país se desfondó, nos repercutió Argentina y Brasil pero ahora estamos saliendo».
Defendió la gestión del presidente Batlle y su «manejo serio, lo cual permitió que al recuperarse los precios internacionales hoy estemos dando a los productores y a la gente otra perspectiva, hemos pasado del 19 al 14% el índice de desocupación, y eso se está notando…».
A la espera del Foro
Stirling fue abordado en primera instancia sobre los aspectos políticos, sobre todo a partir de que el presidente Dr. Jorge Batlle lo nombrara (en el marco de la 91ª Expo Durazno) como «el candidato del Partido Colorado».
Dijo al respecto de su visita que bien podría ser la última como ministro ya que «estamos esperando las resoluciones de la agrupación del Foro Batllista que se reúne mañana (por hoy) bajo la égida del Dr. Sanguinetti para evaluar la propuesta de que yo pueda ser el candidato de unidad del Partido Colorado. Sería no creíble el hecho de que le dijera que no es un halago, es un honor, pero esperemos las resoluciones del órgano partidario al cual yo me debo».
«Significa que uno debe tener un gran respeto hacia las resoluciones del órgano partidario, hay pendiente una resolución del Foro y la vamos a esperar», recalcó (véase página 4).
También el ministro aceptó las conversaciones con el primer mandatario aunque dijo que estas fueron en el orden de «las reuniones de acuerdos con ministros, nada más».
Sobre los posibles malestares generados en otras figuras del Partido Colorado (tal el caso más notorio del diputado José Amorin Batlle, un posible nominado) por la aparición de la candidatura única, Stirling dijo «no me preocupa, eso se va a ir procesando. Lo que todos bregamos es por la unidad del Partido y máxime en las circunstancias que ha atravesado el país. Nuestro partido ha gobernado al Uruguay en la instancia más difícil de la historia y eso lo debemos entender: es mejor si nos unimos». *
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