Error de tipeo provoca una "gaffe" histórica

* -¿Se enteró que Sergio Previtali, el hijo de Alba Roballo, tenía un secreto muy bien guardado?, dijo uno de sus informantes a nuestro sabueso.

-¿Cuál?

– Que fue uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional (MLN)

-No me haga chistes, Previtale nunca estuvo en la lucha armada, más bien discrepó con ella y eso está bien claro.

-Pero, ¿usted no leyó el último número de Brecha?, en la página 11 lo dice, realmente me sorprende que un periodista de su nivel no lea toda la prensa. El propio Previtali dice que fue de los fundadores del MLN, junto a muchos de los históricos, Raúl Sendic, Pepe, Eleuterio…

-Permítame que le explique…

-Pero le leo alguna frase que lo pinta totalmente al Sacha: «Yo soy de los que sentimos al MLN como nuestra casa, como nuestro partido» Ve, está claro, es de los históricos pero estaba «tapado»

-¿Le puedo explicar?

-Dice además: «Los que llegamos a la formación del MLN no hicimos para beber el licor del triunfo, sino para dar todo por la herramienta del MLN»

-¡Basta, déjeme hablar!

-Dijo además, lo que me pone estupefacto, que….

-Basta, por favor: ¡BASTA! – dijo Sherlock desaforado ante la insistencia del hombre.

-Bueno, hable usted… Pero le digo algo más razonando como y por qué vericuetos se llega a la verdad histórica.

-No se da cuenta que hubo un error de tipeo en esa nota, donde dice MLN debió decir Frente Amplio. Previtali fue fundador del Frente Amplio.

-Pero, además dice.

-Lo que oye, fue un error de tipeo y corrección. En el único lugar de la carta en donde el término es el correcto es en la posdata.

-Entonces, no fue… Como puede ser…

-Hay que tirarle de las orejas a «Brecha» por el error histórico. Obviamente tanto el corrector como el tipeador son personas jóvenes sin referencias a aquello que vivimos todos. Me imagino la bronca de Sacha que debe, como todos, amar a los jóvenes, pero estar ahora embroncado con ellos.

-Si usted lo dice… Pero si también expresa que…. Es la verdad histórica, la palabra impresa.

-¡No aguanto más! dijo nuestro sabueso y se retiró del lugar.

El hombre, con ojos desorbitados, sudoroso, seguía mascullando su sorpresa. *

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