Diputado, en misión, debió abandonar avión de Pluna-Varig
Desde que el Estado resolvió privatizar Pluna, las relaciones de la nueva Sociedad Anónima con el Parlamento han ido de mal en peor. Los integrantes del directorio de Pluna S.A., en representación del Estado uruguayo, le han negado al Parlamento todo informe sobre la empresa, como lo hacen con el Tribunal de Cuentas, con la excusa de que ahora es una empresa privada.
Estas relaciones sufrieron otro deterioro cuando el diputado Mahía, a su retorno de San Pablo en misión oficial ante el Parlatino, fue obligado a descender del avión. Ante este incidente, el legislador remitió un pedido de informes al Ministerio de Transporte y a Pluna.
En su nota a las «Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea», el diputado por Canelones recordaba el incidente. «La oficina de Relaciones Internacionales de la Cámara de Diputados contrató los servicios de la empresa Rumbos, que incluía el traslado aéreo en Pluna-Varig, confirmándose la salida desde el aeropuerto de Carrasco para el día martes 14 de marzo a las 17 horas y 10 minutos y el regreso de la mayor parte de la delegación el día domingo 19 a las 8 horas y 10 minutos.
Una vez en Sao Paulo, el día jueves 16 en horas de la mañana desde la sede del Parlamento Latinoamericano, confirmamos nuestro regreso los diputados Enrique Pintado y quien suscribe; al día siguiente lo harían los restantes miembros de la delegación uruguaya.
En la mañana del domingo, el personal del Consulado uruguayo en Sao Paulo se comunica telefónicamente, con el personal de Pluna Varig en el aeropuerto, confirmándole nuevamente nuestro vuelo. Fue así que nos presentamos en el aeropuerto una hora antes de la partida del vuelo tal cual se acostumbra hacerlo habitualmente y es aquí donde nos llevamos la sorpresa de enterarnos de que uno de los seis integrantes de la delegación no podía viajar debido a que el vuelo ya estaba completo.
Las protestas de toda la delegación y del personal del Consulado uruguayo en Sao Paulo tuvo como mayor «éxito» que, quien suscribe, esperara el arrepentimiento de último minuto de algún pasajero, hecho que sucedió bajo la forma de un «simulacro»: efectivamente, fui informado de un lugar disponible, tomaron mi boleto, accedí al avión, guardé mis efectos personales, me ubiqué en el asiento, me coloqué los cinturones de seguridad y …¡oh sorpresa!, fui convocado por micrófono e invitado a descender del avión con mis efectos personales porque finalmente el personal a cargo del vuelo llegó a la conclusión de que no había más lugar en el vuelo».
En su nota, Mahía consideró que esa acción fue «un destrato a un miembro de una delegación oficial (en este caso a un legislador), que fue ‘invitado’ a retirarse sin motivo alguno, de un avión de cuya línea es copropietario el Estado uruguayo», y «muestra de una pésima política comercial de la empresa Pluna Varig».
El diputado añade además que lo mismo le sucedió a otros 14 compatriotas que volvían de Estados Unidos.
«Espero que en el futuro, estos acontecimientos no le sucedan más a ningún pasajero, nacional o extranjero, pues nada bueno dicen de una empresa que en el pasado supo ser totalmente uruguaya y que hoy, asociada en forma minoritaria a una empresa extranjera, sigue siendo estratégica para nuestro país», concluía el legislador en su carta a Pluna. Como única respuesta, Pluna explicó que la que realizaba la gerencia era Varig, y que harían llegar el planteo formulado al directorio de la empresa. El legislador debió después regresar al país por sus propios medios y con varias horas de atraso.
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