Llamadas Director
El Maciel sin medicamentos
Señor Director:
Soy paciente de Salud Pública y me atiendo en el Maciel, necesito unos medicamentos siquiátricos y hace dos meses que me dicen que no los tienen y yo no los puedo comprar. ¿Qué tengo que hacer?
Teléfono: 3097…
El Director: Me he preocupado de averiguar y de acuerdo a lo que se me ha informado si usted es paciente de Salud Pública, con su carné y la receta del médico siquiatra tratante del Hospital Maciel, si allí no disponen de los medicamentos recetados, puede usted dirigirse al Hospital Filtro donde se me ha dicho que generalmente no existen problemas de entrega de medicamentos de ese tipo contando con las recetas respectivas autorizadas.
No compren celulares en las ferias
Señor Director:
Llamo para poner en alerta a los lectores que se vean tentados de comprar celulares en ferias o de ofertas en la calle que se encuentran estos días hasta por cien o ciento cincuenta pesos. Todos esos aparatos son robados y los que los robaron se los están tratando de sacar de encima porque ahora se ha implantado un nuevo sistema que cuando el que compra uno de esos celulares quiere adjudicarle una línea, salta que es robado y se inutiliza. Mi hija cayó en esa en la feria de Piedras Blancas y por eso averiguamos.
Teléfono: 9170…
El Director: Es conveniente su advertencia entonces para aquellos ciudadanos que ignorando su origen pudieran verse tentados como le pasó a su hija, a comprar un aparato celular por tratarse de una «verdadera ganga». Aquello de que lo barato sale caro viene como anillo al dedo en este caso.
Solymar más caro que Punta del Este
Señor Director:
Fuimos con nuestros hijos a la playa de Solymar. La playa es un encanto, pero le juro que llegar hasta ella por la rambla es un atentado. Los pozos son cráteres. Entonces, con mi marido decidimos volver por Avenida Italia, y salimos por una de las calles internas para tomar después Márquez Castro hasta Giannattasio. Y fue peor el remedio que la enfermedad. En un pozo rompimos punta de eje de nuestra modesta citroneta. Final: Grúa del Automóvil Club. Mi marido en el camión con la citroneta al taller y nosotros en ómnibus con bolsos, sillas y sombrilla. Y la otra, como mi marido tiene un reparto y trabaja con la camionetita, sobre el gasto del taller, los días perdidos. Realmente, nos hubiese salido más barato ir un fin de semana la Conrad en la Punta. Bromas aparte ¿Nadie puede pararle la mano a Hackenbruch?
Teléfono: 6132…
El Director: Su testimonio se une al de cientos de lectores tanto residentes como visitantes a la hermosa Costa de Oro canaria, que aparece lamentablemente abandonada por las autoridades municipales de Canelones. Más allá de lo irónico de su ejemplo, es indudable que para usted y su familia fue un fin de semana carísimo. Imagínese aquellos residentes permanentes que todos los días deben entrar y salir del balneario y consuélese un poco.
Yo soy un rehén de no sé qué conflicto
Señor Director:
Estoy afiliado a una mutualista por Disse desde hace varios años, pero resulta que esa mutualista es una barbaridad de cara en sus órdenes, tiques y demás. Es más, como me atrasé en el pago de algunas órdenes de emergencia, no me da atención de medicina general, ni urólogo, ni otros especialistas que necesito hasta que no pague mil y pico de pesos que debo en órdenes de urgencia. Y dicen que no tengo derecho al pataleo porque la atención no se me niega. De urgencia se me atiende, pero si me mandan medicamentos en farmacia no me los dan si no pago lo que debo. Y estoy enganchado porque no me puedo cambiar de sociedad porque dicen que hay una ley que lo prohíbe. Y yo soy un rehén de no sé qué conflicto y me quitan el derecho constitucional de decidir dónde y cómo quiero atenderme con el dinero que me sacan de mi sueldo y que pago religiosamente. ¿Y si me muero sin atención médica quién va a ser responsable? ¿El gobierno que dictó esa ley o la sociedad que no me atiende? ¿O Salud Pública que tampoco me atiende porque aparezco como afiliado a una mutualista. ¿Y a mi quién me defiende?
Teléfono: 4819…
El Director: Situaciones parecidas a la suya han sido denunciadas por varios lectores en esta misma sección. Ello responde según se ha informado en su momento a una ley que se aprobó para evitar que se negociara con las afiliaciones a sociedades médicas con los afiliados a Disse proponiéndoles distintas prebendas por parte de organizaciones de promotores para que cambiaran de institución médica. De esa forma, usted y otros tantos quedaron finalmente enganchados dentro de una disposición que muchos como usted creen que altera básicos principios constitucionales como el más elemental del derecho de decidir sobre dónde y con quiénes quiere que su salud y la de su familia sea atendida. Pero por tratarse de una ley que fue aprobada en su momento por el Parlamento, solamente a través de esta misma institución podría derogársele para que la situación cambiara. Se me ha informado que en algunas circunstancias especiales, y mediante trámites privados en el MSP, se han logrado excepciones.
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