Pérdida de tercera parte del personal desde 1985 afecta trabajo en la Corte
Ayer, la Corte Electoral festejó sus 80 años de vida. Reunió a sus ex jerarcas, y conjuntamente con las actuales autoridades organizaron un acto y descubrieron una placa recordatoria en la sede del organismo.
El presidente del cuerpo, Carlos Urruty, en su oratoria hizo un llamado a sus ministros para continuar con la tradición de imparcialidad y responsabilidad que caracterizan al cuerpo, a fin de dotar garantías en los próximos comicios.
Una vez descubierta la placa recordatoria, Urruty admitió a LA REPUBLICA que el organismo «está padeciendo de insuficiencia de funcionarios, dada la cantidad enorme de tareas que tiene a su cargo, pero estos 80 años sirvieron para prestigiar al cuerpo». Transmitió su aspiración para que se mantenga una tradición de pureza en los pronunciamientos del cuerpo electoral.
Sostuvo que el presente año será especial para la Corte, teniendo en cuenta el intenso trabajo que tendrá por delante, con dos elecciones unas internas partidarias y otra nacional y una probable tercera instancia, el balotaje.
El jerarca manifestó su preocupación al tener que enfrentar, principalmente, «las elecciones internas de junio, que serán las más difíciles de todas las votaciones que tenemos que organizar, por la cantidad enorme de hojas de votación que se van a presentar».
Incluso, después de sortear este intrincado escollo, el organismo tendrá muy poco tiempo para instrumentar las elecciones nacionales de octubre. Sin embargo, Urruty se manifestó confiado en el esfuerzo del personal, que, a su entender, les permitirá «salir a flote».
Actualmente, la Corte Electoral cuenta con 980 funcionarios, y se perdieron, desde que se recuperó la democracia en 1985, la tercera parte del personal.
Incluso, no existe la posibilidad de ingreso de funcionarios excedentarios provenientes de otros organismos estatales porque, según explicó Urruty, «el problema es que los funcionarios de la Corte entran con una filiación partidaria, por exigencia de contralor de los partidos políticos, mientras que el resto de los trabajadores de la órbita pública no tienen filiación partidaria».
Con respecto al presupuesto con que cuenta el organismo, su presidente explicó que deben solicitar para los próximos actos eleccionarios, tal como lo hicieron para el referéndum del pasado 7 de diciembre, los fondos necesarios para implementar los comicios.
Urruty empezó de mensajero
En su oratoria, Urruty hizo un «racconto» de la Corte Electoral, destacando la función cumplida por numerosas autoridades, entre ministros y asesores letrados.
Urruty explicó que durante 60 de los 80 años de existencia de la Corte Electoral, estuvo cumpliendo diversas funciones en dicho organismo: fue mensajero y llegó hasta la presidencia del cuerpo. Sostuvo que el prestigio que tiene la Corte Electoral quizá sea mayor al nivel de Latinoamérica que dentro del propio Uruguay, y lo adjudicó a las numerosas figuras que pasaron por el organismo, «pero mucho más a personas que quedaron en el anonimato».
Hoy día, la Corte organiza las elecciones en numerosas instituciones tanto públicas como privadas. Tales son los casos de la Universidad de la República, Banco de Previsión Social, Cajas Paraestatales, Conaprole, Asambleas Técnico Docentes, e incluso el legislador le dio el contralor de instituciones como las cooperativas de ahorro y crédito, «que nos hacen perder nuestras buenas horas porque tenemos que dirimir los conflictos internos», explicó el presidente del cuerpo.
Urruty admitió que estas tareas deben realizarse con un personal superior al designado en 1924, «pero que ha quedado desbordado por una cantidad de tareas que antes no las tenía que hacer».
No obstante, aclaró al resto de las autoridades de la Corte de que están comprometidos en seguir el legado de sus antecesores en realizar el trabajo con sapiencia, imparcialidad y responsabilidad, para entregar «una antorcha», para que quienes la reciban aseguren un correcto funcionamiento del organismo.
El presidente de la Corte manifestó su deseo de que el organismo continúe siendo garantía para las próximas contiendas electorales. A fin de clarificar sus conceptos, citó al pensador José Ortega y Gasset, que, en «La rebelión de las masas», dice: «La salud de la democracia, cualquiera sea su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral».
Relato histórico
Explicó que la nación soberana se expresa a través de un órgano en forma directa, que es el cuerpo electoral. Ese órgano cumplió, hasta la Constitución de 1934, una única función: la electoral. A partir de ese año, ese órgano de gobierno directo coparticipa en la función constituyente, «porque no hay procedimiento para reformar la Constitución que no requiera la necesaria intervención de ese órgano electoral», explicó Urruty.
Desde la Constitución de 1966 participa también en la función legislativa, ya que el constituyente le dio la oportunidad de derogar leyes.
Lo que motiva la sanción de la ley en 1924 es crear un organismo que tenga la custodia y la organización del Registro Cívico Nacional. El mismo indica la manera en cómo debe estar integrado el cuerpo electoral. Antes de la aprobación de la Constitución de 1934, el electorado se integraba exclusivamente con ciudadanos uruguayos. Después de esa fecha, se da la posibilidad a los extranjeros radicados por determinado número de años en nuestro territorio a incorporarse al registro cívico y participar de las contiendas cívicas.
En las reformas constitucionales sólo participan los ciudadanos naturales; en los demás actos lo hacen todos los habilitados para votar.
En el año 1925, se le agregaron al Registro Cívico otras funciones tan importantes la de organizar las elecciones nacionales, realizar los escrutinios y proclamar los resultados. En el año 1934, la Corte se constitucionaliza y obtiene la condición de juez electoral, pero sin perder las competencias otorgadas por las leyes de 1924 y 1925. *
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