Gelman a LA REPUBLICA: "Es mi nieta y yo su abuelo"

Desde el interior de México, el poeta argentino Juan Gelman se comunicó telefónicamente con LA REPUBLICA poco después de confirmarse científicamente la identidad de la joven uruguaya, a quien ya había localizado en Uruguay e identificado como su nieta a partir de una minuciosa búsqueda de más de 20 años. «La persona buscada y encontrada es mi nieta y yo, su abuelo», afirmó anoche en emotivas y exclusivas declaraciones.

Textualmente, sus primeras palabras fueron las siguientes: «Poco puedo agregar a lo dicho por el señor presidente, doctor Jorge Batlle, con meridiana claridad: los análisis de ADN realizados en el Uruguay arrojan resultados altamente positivos que han de afinarse aún más en el curso de esta semana. Dicho de otra manera: la persona buscada y encontrada es mi nieta y yo, su abuelo. Esto me produce una alegría inmensa y señalo, con orgullo, la entereza y valentía con que esta joven enfrenta y se hace cargo de su historia.

Sobre su nombre nada tengo que decir.

Espero que los medios del país perseveren en la elevada actitud ética de la que han dado prueba hasta el presente manteniéndolo en reserva.

En realidad, se ha obtenido la confirmación científica de los datos fácticos reunidos en tres minuciosas investigaciones que se llevaron a cabo por cuerda separada: la de mi esposa, Mara La Madrid, y yo, con la ayuda y el aliento de incontables personas; la del diario LA REPUBLICA, infatigable en ese empeño; y la que supo ordenar el doctor Jorge Batlle, a quien agradezco profundamente la humanidad, la determinación y la hidalguía con que tomó este caso en sus manos. Creo que es al doctor Batlle, entonces, a quien corresponde formular los anuncios necesarios cuándo y cómo lo estime pertinente.

Sólo una cosa más. Sé que estos datos científicos aguarán la fiesta que tal vez pensaban realizar ciertos sectores interesados en que el resultado fuera negativo. Y que decepcionarán a quienes, muy sueltos o muy sueltas de cuerpo, se atrevieron a afirmar públicamente que era negativo.

Para no hablar de quienes rotundamente negaron y sistemáticamente encubrieron el nacimiento de mi nieta en cautiverio y la desaparición de su madre en el Uruguay de finales de 1976. Me permito sugerir a todos ellos la lectura de ‘Las mil y una noches’, la invención más bella, más humana, más verdadera que la que esas personas se dedicaron a propalar».

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