La dirigencia ya está pensando en la campaña electoral

El 5 de febrero el EP-FA pondrá en marcha a todos sus motores

En particular la preocupación se basa en el significado de un triunfo por adelantado, al que todos aspiraron el pasado 7 de diciembre, que no sólo muestra el potencial de crecimiento que tiene el EP-FA con miras a las elecciones nacionales, sino que a la vez la hace sentir interpelada por la opinión pública y por los operadores de los partidos tradicionales.

La izquierda y el progresismo saben que hasta octubre de 2004 se montará por parte de la dirigencia de los partidos tradicionales y de los operadores comunicacionales de la derecha, un escenario donde los dirigentes del progresismo serán interpelados ante cada situación por las que pase el país.

En cambio el principal temor que ya se esboza en las despedidas de 2003, es cómo lograr que la ciudadanía no solo se pregunte sobre los pasos que deberá dar el EP-FA en el gobierno, sino que a la vez interrogue a los dirigentes de los partidos tradicionales sobre qué soluciones van a plantear en los meses que quedan hasta el próximo octubre. Uno de estos dirigentes dijo hace pocos días a LA REPUBLICA que su preocupación «es que la gente deje de plantearse qué le pasaría al país si las coaliciones de los partidos tradicionales continúan gobernando», porque si eso llegara a ocurrir «podemos pasarnos todo el 2004 dando examen, lo que nos puede llevar a un desgaste importante».

Para muchos de estos dirigentes esta preocupación ya fue alertada por Tabaré Vázquez, cuando desde el Congreso del Frente Amplio dijo que el único derecho al que no tenía el EP-FA es «no cometer errores», aunque esto haya sido referido fundamentalmente al ejercicio del gobierno.

Hay conciencia a la vez que del Congreso del FA surgieron las bases fundamentales para seguir creciendo, pero que en no pocos aspectos las minorías tuvieron posturas que no condicen con la estrategia de acumulación de fuerzas de Tabaré Vázquez, quien ha priorizado «una estrategia de país», que muchas veces no es comprendida con sectores más o menos radicalizados de la izquierda uruguaya.

Si bien amplios sectores moderados reclaman en el Frente Amplio una mayor coherencia en la conducción diaria de la fuerza política, no encuentran una solución práctica para avanzar en ese sentido. Todos coinciden que la conducción no debe quedar exclusivamente en manos de la Mesa Política, incluso que no es necesaria la sobre exposición de Vázquez en la misma, sino que se debe retornar a las reuniones semanales de los dirigentes cabeza de lista (los senadores principales), «organismo» que fue reunido por Vázquez, luego de mucho tiempo, después del referéndum por Ancap y antes del Congreso del FA.

Estos sectores también saben que los sectores más radicalizados de la izquierda, cuyas mociones no prosperaron, han cambiando de escenario, trasladándose a otros ámbitos.

Uno de ellos es el de los Derechos Humanos, que ha sido recogido con énfasis por la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, donde el PVP tiene un protagonismo sustancial.

La intención parece ser «jugar de afuera, para exigirnos definiciones», dijo uno de los interlocutores moderados a LA REPUBLICA.

En este sentido muchos dirigentes del FA perciben que la lucha por el centro del electorado que ha sido la conducta predominante hasta la fecha, está dando paso a la lucha por ganar el espacio izquierdista donde el PCU, PVP, 26 de Marzo y Corriente de Izquierda apuntan a poner todas sus energías y a competir por la conquista de esos votantes.

Otro de los temas que comienza a sobrevolar sobre la mesa de análisis de la mayoría del EP-FA es la posibilidad de que en octubre el Partido Nacional sea liderado por el senador Jorge Larrañaga, un adversario que no estaba a la vista. Si la dispuesta electoral de octubre fuera entre el EP-FA y el Partido Nacional, llevando a Larrañaga a la Presidencia, «no sería el escenario mejor para el país»,.dijo una de nuestras fuentes.

A pesar de que todos confían en ganarle en la primera vuelta al ex Intendente de Paysandú, sienten que aún no están preparados para enfrentar a un adversario que no fue centro de sus críticas durante los últimos años.»Larrañaga tiene un talante programático similar al nuestro, aunque en lo concreto haya estado comprometido con lo sustancial de la política del gobierno de Batlle», se nos dijo, para agregar que «además Larrañaga puede llegar a ser un socio interesante cuando ganemos el gobierno y por eso no podemos llegar peleados a octubre».

Este nuevo cuadro político seguramente adelantará el retorno de las vacaciones de los dirigentes del progresismo, quienes largarían con todas sus fuerzas a partir del 5 de febrero, cuando su cumpla un nuevo aniversario del Frente Amplio. Por eso se asegura que antes de fin de marzo las listas sectoriales estarán prontas con miras a las elecciones internas. Donde además se sabrá si Asamblea Uruguay lanza la precandidatura de Danilo Astori a la Presidencia de la República. *

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