En el Congreso se vivieron momentos de tensión
Además, varios de los temas más polémicos no fueron analizados en profundidad en el plenario del Congreso, sino que se derivaron a comisión para ser tratados más adelante.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cerca del mediodía, cuando se analizó el planteo de derogar la Ley de Caducidad. Tal como lo adelantó ayer LA REPUBLICA, la medida no prosperó.
No obstante, el Congreso aprobó un agregado que señala que «el gobierno progresista reafirma la posición clara que las normas de tratados internacionales sobre derechos humanos tienen igual valor que las leyes nacionales. Se promoverá la adecuación de la legislación interna a los tratados internacionales».
El punto de discusión fue el planteo realizado por el dirigente del PVP, Hugo Cores, quien al texto anterior le agregó la siguiente frase: «anulando las normas que lo contradigan, sobre los cuales existen fundados cuestionamientos de los organismos internacionales de derechos humanos».
Cores argumentó que la Ley de Caducidad «no resolvió» las consecuencias que dejó la dictadura militar. «Ser respetuosos de los tratados internacionales es esencial», dijo.
Agregó que su moción «se remite a un sistema de garantías, de que hay delitos que por su naturaleza son permanentes. Una ley que caduca la pretensión punitiva del Estado está reñida con los tratados internacionales. Creemos que es una señal imprescindible que con el Frente Amplio no habrá normas que garanticen la impunidad».
En contra de este aditivo, argumentó el senador del MPP, Eleuterio Fernández Huidobro. El legislador recordó que cuando se realizó el referéndum de la Ley de Caducidad, «nosotros dijimos que íbamos a acatar el veredicto popular nos gustara o no nos gustara. No le podemos dar al país el mensaje de que nosotros cuando tenemos mayorías parlamentarias circunstanciales dejamos nuestro compromiso y el cumplimiento de nuestra palabra. Le entregaríamos en bandeja a la derecha este argumento para colocarlo en la campaña electoral, desenfocándonos de los problemas de nuestro pueblo. Este es el congreso de la victoria, y no le haríamos ningún favor ni a nuestro niños, ni nuestra gente, arriesgando la victoria con una torpeza política aprobando esta propuesta (la de Cores)».
Puños
Otro tema que generó fuertes momentos de tensión, fue el referido al área educación. En este punto, hubo un enfrentamiento entre la diputada del MPP Nora Castro y la senadora comunista Marina Arismendi.
Castro llevó adelante la moción de sustituir el planteo inicial por el documento elaborado por la Unidad Temática. En su intervención, Castro señaló que en un gobierno progresista al frente de los organismos de la educación no podrán estar aquellos que «llevaron» adelante esa reforma. Además, se planteó que los organismos creados a instancias de dineros de instituciones internacionales, BID, FMI, se desmantelen y se reorganicen.
Arismendi argumentó en contra, y acusó a Castro de buscar un «perfilismo». «No logro comprender por qué se han negado de manera sistemática a sintetizar (la documentación) y hacer una comisión de trabajo; salvo que sea para marcar perfilismo (…) Yo no permito que como persona, maestra y como representante de mi partido, que peleamos desde la primera hora contra la reforma educativa… me tenga que venir a aguantar que me digan que prácticamente nos vendimos al Fondo Monetario o al BID».
Finalmente, los votos no alcanzaron, y quedó vigente el documento aprobado en el último congreso.
Pero mientras se producía la votación, hubo momentos que casi llegan a los golpes. El diputado José Bayardi tuvo un intercambio de palabras con un integrante de la Unión de Juventudes Comunistas. «Esto lo arreglamos con votos o con puños, vos elegís», le dijo Bayardi, según informaron personas presentes en ese momento. El dirigente de la UJC se le acercó rápidamente al legislador, pero fue separado. El problema derivó a uno de los corredores ubicados debajo de una de las tribunas del Palacio Peñarol. Allí también hubo empujones e intentos de golpes, esta vez entre integrantes de la UJC y el PCU.
«El gobierno es más importante que cualquier despelote circunstancial», gritó Carlos Gamou desde la mesa del Congreso, a la vez que reclamaba calma. El secretario general del PS, Roberto Conde, en tanto, señaló que los problemas «lo resolvemos con votos, y el que no lo entiende así que se vaya».
A todo esto, varios integrantes de los comités de base se quejaban a la mesa y acusaban de que se «maniobraba» con las mociones.
El Congreso aprobó, además, restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, una vez que se llegue al gobierno, dar los mismos derechos laborales que tienen los trabajadores de la industria y el comercio a los trabajadores rurales, y levantar el secreto bancario para la Justicia tributaria, los organismos de contralor y el Poder Judicial.
En tanto, quedaron a estudio en Comisión, el ajuste del salario mínimo a la canasta básica, las AFAP, política de defensa nacional, y profundizar en materia de política de relacionamiento de la fuerza política.
Los lineamientos básicos fueron aprobados en general, con la acusación de las bases de que el tema fue puesto a consideración sin tener el quórum necesario.
En este tema, se comenzó a analizar el relacionamiento entre el gobierno y la fuerza política. En tal sentido, el ex senador Carlos Bouzas señaló la necesidad de una autonomía del gobierno, debido a que quedar subordinado a la fuerza política puede dejar «paralizado» al Ejecutivo, ya que ambas partes no «manejan los mismos tiempos». En tanto, el dirigente Juan Carlos Venturini explicó que si bien el gobierno tiene «una autonomía relativa» de la fuerza política, debe «prestar atención» a las resoluciones, balances que haga el Congreso.
La reunión de la dirigencia frenteamplista culminó cerca de las 20 y 30, debido a la falta de quórum para sesionar. Quedó por analizar el trabajo de la comisión de Transparencia y la declaración final. *
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