Informe técnico-forense confirma los planos donde LA REPUBLICA señaló las tumbas del Batallón Nº 13
Un informe técnico del Instituto de Antropología Forense enviado al Juzgado Penal de 1er Turno, comprobó que en la década del ochenta se removieron tierras en el Batallón de Infantería Nº 13, precisamente en el mismo lugar donde hace dos meses un testigo militar señaló a LA REPUBLICA que se habían enterrado los cuerpos de varios desaparecidos en 1976.
La confirmación de la existencia de un cementerio clandestino en el Batallón 13º surge de un estudio realizado por el profesor titular de Geomorfología, ingeniero agrónomo Daniel Panario y la asistente, licenciada Ofelia Gutiérrez, ambos de la Facultad de Ciencias, quienes trabajaron junto al antropólogo forense, doctor Horacio E. Solla, del Instituto Técnico Forense del Poder Judicial, y la asistente del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades, licenciada Elizabeth Onega.
Planos idénticos
El equipo de técnicos realizó un estudio geomorfológico y arqueológico que señala como presuntos lugares de enterramientos clandestinos los mismos sitios marcados por el testigo militar de LA REPUBLICA en un plano publicado en su edición del pasado 8 de setiembre.
El lugar, a su vez, coincide con el área señalada en un plano elaborado en el año 2001 por otra fuente militar, cuyas informaciones permitieron a un equipo de periodistas de LA REPUBLICA confirmar las investigaciones del poeta argentino Juan Gelman, para encontrar el paradero de su nieta, nacida en cautiverio y entregada a una familia de policías. Los tres planos, paralelamente, también confirman el testimonio realizado en 1984 ante el Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y en 1997, en una entrevista con la revista Posdata, por el soldado Ariel López Silva (a) «el caminante», quien confesó que a mediados de 1976 y principios de 1977 había enterrado varios cuerpos, entre ellos el de una mujer, «detrás de la cancha de fútbol, junto a unos árboles» y «a la derecha de la cancha, donde había una cabaña».
En ese período, en el centro de torturas conocido como «300 Carlos», ubicado a los fondos del Batallón de Infantería 13º, se produjo la desaparición de al menos dos mujeres: la maestra Elena Quinteros y la nuera de Gelman, María Claudia García Irureta Goyena. También entonces, en la unidad militar habrían sido asesinados y enterrados los cuerpos de Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieba, Fernando Miranda, Carlos Arévalo, Julio Correa, Otermin Montesdeoca y Julio Lorenzo Escudero.
Qué dicen los informes
El informe de los técnicos universitarios y judiciales consistió en un estudio preliminar geomorfológico sobre una serie de fotografías aéreas de 1962, 1982, 1985, 1991 y 2000, que le permitieron realizar un mapa digitalizado en el que incluyeron cartografía referenciada procedente de estudios de la Intendencia Municipal de Montevideo y el propio Comando del Ejército. En sus conclusiones, señalan que efectivamente en 1982 se produjeron movimientos de tierra, que fueron luego tapados con panes de césped tomados de áreas cercanas e identificadas. Los panes de césped extraídos de un área de 800 m2 coinciden con la superficie de 830 m2 de la zona donde se realizaron las remociones. En el lugar, se plantaron árboles. En el estudio digitalizado se confirma también la existencia de las que podrían ser tres tumbas de dos metros de largo por uno de ancho y una eventual fosa común de diez metros de largo por dos de ancho. Los técnicos recomiendan la realización de un estudio arqueológico en el lugar y la utilización de sensores remotos que podrían ser adquiridos por la Fuerza Aérea Uruguaya o solicitados a la NASA norteamericana. El informe técnico presentado por el «Caso Elena Quinteros» ante el juez penal de 1er Turno, Eduardo Cavalli, veinticuatro horas después de regresar de su licencia médica y dejar sin efecto las actuaciones del magistrado suplente, doctor Alejandro Recarey, se encuentra ahora en manos de otra jueza suplente, la doctora Graciela Barcelona .*
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