Argentina desclasificará documentos de la represión durante la dictadura militar
Néstor Kirchner encabezó anoche la ceremonia donde se creó el Archivo Nacional de la Memoria, un reclamo largamente aguardado por las organizaciones de Derechos Humanos que en casi todo su amplio espectro estuvieron en la casa Rosada.
Ceremonia solemne, que incluso arrancó lágrimas cuando el Presidente dejó entrever que los «30 desaparecidos» estaban con ellos en el acto lo que generó que Nora Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) pegara el grito sonoramente repetido: «30 mil detenidos- desaparecidos, Presente. Ahora y Siempre». Kirchner, emocionado, abrazaba a los dirigentes de los organismos, a quienes antes les había pedido que dejen de lado diferencias para luchar para que efectivamente se acabe con la impunidad.
La impunidad de los años de plomo y la de tiempos constitucionales, sugirió en clara alusión al caso de los sobornos en el Senado Nacional en el 2000.
Este Archivo es un nuevo paso, a otra decisión previa: la orden a todos los organismos del Estado, FFAA inclusive, para que abran los cofres con todos sus secretos y esclarecer todo lo ocurrido en los años del terror. Ya se sabe que en 1985, la Comisión Nacional por los Desaparecidos (Conadep) llegó a la conclusión que eran alrededor de 9 mil los verificados como víctimas del Terrorismo de Estado. Ahora se informó a los organismos internacionales que esa cifra corroborada es de 13 mil y las investigaciones continúan.
Kirchner advirtió a la derecha que no se haga ilusiones, que no habrá en el futuro nuevas «leyes de impunidad» como fueron aprobadas en 1987 en el clima de una asonada castrense. Esa legislación ha sido anulada por el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia, en proceso de renovación, emitió señales en dirección a declarar inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
El discurso del Presidente, que siguió al del ministro de Justicia Gustavo Beliz de cuya área dependerá la novedad, fue aplaudido ruidosamente por los dirigentes de movimientos humanitarios entre los que estaban la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, el Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, actualmente al frente de la Comisión de la Memoria bonaerense, el periodista Horacio Verbitsky en su carácter de presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, la mencionada Cortiñas, pero faltó Hebe de Bonafini, de otra rama de Madres, pese a que mantiene con Kirchner un fluido y amistoso diálogo.
¿Podrá Kirchner lograr que se abran los cofres mejor guardados de la historia contemporánea? Los militares repiten desde 1983 que los archivos fueron quemados. Las palabras presidenciales dejaron la sensación que confía en avanzar en favor de la verdad, un proceso que hay que subrayarlo está amasado por las viejas luchas de los organismos y los espacios en esa dirección generados en instancias judiciales.
No por casualidad el Presidente habló que no habrá más planes Cóndor, que son los que permitieron crímenes contra luchadores del Uruguay y otros países. El Presidente, se sabe, tiene la obsesión de terminar por aclarar dónde están los restos de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman. Es decir, que las autoridades del Uruguay cumplan con la verdad. *
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