EP-FA es partidario de una participación activa del Estado en el desarrollo productivo del país
LA REPUBLICA accedió al borrador de la Comisión Integrada de Programa, que fija la concepción de «país productivo», que el EP-FA pretende impulsar desde un gobierno progresista de la Nueva Mayoría. El texto será sometido a las instancias orgánicas previstas para este año, tanto en el FA como en el EP.
La primera definición del borrador pone el acento en señalar que la economía debe estar «al servicio del ser humano, dejando atrás aquella concepción economicista que concibe a las personas como meros agentes económicos, con olvido de su dimensión integral y trascendente».
Ello determina que «será necesario una organización de la economía que atienda simultáneamente el crecimiento de la producción, la redistribución del ingreso y la estabilidad en las relaciones económicas y sociales».
Entre los puntos que conformarán la nueva organización, el documento ubica la centralidad del trabajo nacional, ya que «la fuerza de trabajo como el factor originario de la producción es lo que pone en funcionamiento las herramientas, las maquinarias y el saber para transformar insumos y materias primas en los bienes y servicios que constituyen la riqueza de un país. Será reconocida socialmente en el empleo y en una remuneración acorde al esfuerzo, especialización y conocimientos aplicados. Por lo tanto un objetivo central será la creación de fuentes de trabajo».
También se propone el mayor aprovechamiento posible de los recursos humanos, materiales, naturales, tecnológicos y financieros del país. Esto es particularmente importante, añade, «en lo referente a la utilización de la tierra, cuya forma de tenencia y explotación deberá guardar coherencia con los objetivos del modelo».
La complementación de esa concepción, es en la visión del borrador, la necesaria integración de los procesos productivos, con un vector en las agroindustrias.
Otra clave del modelo, es que el mismo «agregue el máximo valor posible a la producción nacional y lo haga valer comercialmente, para lo cual será clave destinar recursos y diseñar políticas para la educación en general, y para la investigación científica y tecnológica, en particular. Las políticas industrial y comercial del país tendrán por norte romper los círculos viciosos dados por la división internacional del trabajo, la dependencia científica y tecnológica, así como zafar de la dependencia comercial de las grandes corporaciones internacionales».
Fortalecer el mercado interno
Uno de los ejes del modelo será «dinamizar el mercado interno, dado que resulta indispensable para la construcción de una demanda básica y para el cumplimiento de objetivos centrales del modelo, tales como la generación de empleo, la distribución del ingreso, los niveles salariales, la inversión pública, etc».
En la otra dimensión, el borrador propone «fortalecer la proyección exportadora del país». Especialmente de «un tipo de producción que por su especialización, no compatible con la gran escala, nos permitiría superar la restricción que el actual diseño tecnológico plantea para la industria moderna, basado en escalas de producción que superan los límites de nuestro aparato productivo».
Una de las condiciones es el desarrollo de una producción sustentable, que impida la depredación del medio ambiente.
El modelo tendrá un rasgo distintivo en la distribución de la riqueza, «mecanismos de inclusión y participación social. El gobierno del EP-FA promoverá que el proceso de agregación de valor se realice con una simultánea distribución equitativa del ingreso generado. Para que esto se cumpla las políticas sociales del gobierno del EP-FA tendrán un nítido carácter redistributivo. En este marco, respetaremos y promoveremos las formas participativas de organización de los ciudadanos, en especial la sindicalización y las diversas formas asociativas que apunten a dichos fines, como el cooperativismo y en tal sentido, consideraremos especialmente el factor integrador de las pequeñas empresas y las expresiones de organización de la sociedad civil».
Desarrollar al país, añade el texto, «en base a su potencialidad productiva y distribuir su resultado con justicia social requiere un Estado activo, capaz de orientar ese proceso. Está demostrado que el mercado, interferido por el poder, por sí sólo no es buen asignador de recursos. La intervención del Estado, se basará en un Plan de Desarrollo Económico surgido de acuerdos con trabajadores y empresarios».
Para ello, el Estado deberá considerar «todos los instrumentos de política económica, sin descalificaciones a priori, tales como los subsidios, el crédito selectivo, controles al movimiento de capitales, evaluando su aplicación o no cada situación particular y en cada coyuntura». También se compromete la puesta en práctica del Sistema Nacional de Innovación y la elaboración de «políticas sectoriales, tales como política agropecuaria, industrial, de turismo, etc».
Modificar el secreto bancario
Al borrador no escapa la necesidad de reformar el Estado y de hacer transparente su gestión. Por lo que «va implícito que esa transformación deberá incluir la erradicación de prácticas clientelistas y de cualquier forma de corrupción, de fraude y de abuso de funciones. Propiciaremos cambios en la estructura del gasto público e introduciremos verdaderas reformas en la educación, en la seguridad social y en la Administración Central. En las empresas públicas, en tanto tengan rol estratégico, las reformas salvaguardarán el patrimonio y la gestión estatal y se tenderá a que las tarifas se fijen teniendo en cuenta los costos globales de producción eficiente, criterios de selección de productos y el interés social, evitando su uso como impuesto encubierto».
En cuanto al sistema financiero, el documento de la CIP plantea la creación de un «fondo de garantía de depósitos, la adecuación de la tasa de interés y retornar al uso preponderante de la moneda nacional. En otro sentido se reverá el carácter del ‘secreto bancario’, adecuándolo a la necesaria confidencialidad sin que esto se constituya en un instrumento para la evasión impositiva y otras actividades ilícitas».
Otra medida a promover por un gobierno progresista será una «profunda reforma en el sistema tributario», donde «el criterio básico será acentuar la carga impositiva sobre las ganancias elevadas y sobre la gran acumulación de riqueza y aliviar la correspondiente sobre la producción y el consumo».
El texto afirma que para «un país productivo hará falta un Mercosur productivo», que implica «concebirlo no sólo como una integración comercial, sino como complementación económica, donde se promueva la integración de las cadenas productivas y la máxima coordinación que sea posible en las políticas macroeconómicas».
Así como «aspirar a una negociación conjunta de los temas que hacen a los objetivos o a la problemática común, como son la integración con el Pacto Andino, posición sobre el ALCA, el relacionamiento con la UE, así como el tema del endeudamiento externo y eventuales controles sobre el movimiento de capitales». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad