Pérez Piera: "La población reclama un cambio que ya no puede dilatarse más"

«El país está reclamando un cambio que no puede dilatarse más», afirmó Adolfo Pérez Piera, el hombre número dos de la Intendencia capitalina, el «subintendente» como suelen llamarlo dentro del gabinete municipal. El director del Departamento Jurídico de la comuna e intendente suplente, afirmó que el Frente Amplio está capacitado para ser gobierno a nivel nacional ya que cosechó una cultura política adquirida en la administración municipal y el respaldo de la gestión a nivel de la ciudadanía que avala la eventualidad de asumir el gobierno uruguayo. Pérez Piera se manifestó partidario del recurso de referéndum por Ancap, por considerar que este no es el mejor momento para la asociación, teniendo en cuenta la debilidad del actual gobierno y a poco para realizarse las elecciones nacionales. Pérez Piera es abogado, tiene 64 años, es casado y tiene tres hijos. Desde el año 1995 se desempeña como director del Departamento Jurídico de la Intendencia Municipal de Montevideo. Su carrera como funcionario municipal comenzó hace 40 años. Pertenece a la Alianza Progresista y dentro de dicho sector integra el Partido Demócrata Cristiano.En la presente administración, ingresó, al igual que en el primer gobierno de Mariano Arana, como segundo suplente del intendente, y tras el fallecimiento del ex director Ernesto de los Campos (primer suplente), debió en varias oportunidades asumir la conducción de la comuna capitalina. Desde el año 2000 a la fecha, Pérez Piera ejerció como intendente interino en 5 oportunidades. El período más extenso que estuvo al frente de la comuna fue durante julio, cuando suplió la licencia anual de Arana durante un mes.

 

–¿Usted considera que el Frente Amplio está capacitado para asumir el gobierno nacional?

–Sí, llevamos ya una experiencia política larga, en la oposición, en el gobierno nacional, y en el gobierno departamental de Montevideo que nos ha hecho asumir una cultura de gobierno que la izquierda no tenía porque no tenía la oportunidad de ejercer el gobierno. Además, la población reclama un cambio que ya no puede dilatarse más. Recuerdo cuando asumió por primera vez la izquierda en Montevideo en que hubo un período de aprendizaje y de dificultades pero que se fue asumiendo paulatinamente la cultura de gobierno. Como ha dicho Tabaré Vázquez: los resultados que han tenido las gestiones en Montevideo, con un apoyo creciente de la ciudadanía, con un 34% en el gobierno de Tabaré, un 46% en el primer gobierno de Arana y un 56% actualmente, reflejan la conformidad de la población con el gobierno municipal. Ciertamente no es lo mismo (administrar) un gobierno departamental que uno nacional, son otros desafíos y condiciones, pero se aprendió a tomar decisiones rápidas, a saber que hay un tiempo para discutir y otro para resolver. Que hay que arbitrar en intereses contrapuestos, muchas veces legítimos, que no se pueden contemplar todas las posturas y que hay que optar.

 

–El relacionamiento con los funcionarios ha sido por momentos un punto de tensión y hasta de conflicto. ¿Como debería procederse en caso que la izquierda acceda al gobierno nacional?

–Dentro de la sociedad hay intereses diversos. Ya sea proveniente de los trabajadores, empresarios, productores o ciudadanos comunes que pueden coincidir en los grandes objetivos nacionales, pero en los particulares, puede afectarse los intereses de unos en perjuicios de otros. Eso genera protestas que debemos asumir como una parte natural del proceso democrático. Sabemos que desde el gobierno no podemos satisfacer a todos de inmediato y que hay que priorizar y esta priorización va a suponer que haya conflictos sociales. En un régimen autoritario los conflictos no se presentan porque no se pueden expresar esas discrepancias. De hecho, en la Intendencia tuvimos que arbitrar y resolver intereses contrapuestos, como se atiende el tema de las grandes superficies, que de pronto son cuestionados por los pequeños comerciantes y a veces son defendidos por los propios consumidores. También lo que ocurre entre el comercio formal y el informal; el establecimiento de ciertas normativas, como el estacionamiento tarifado, que opera en beneficio del tránsito de la ciudad pero que de pronto ocasiona perjuicio a los sectores comerciales establecidos. Todo esto lo hemos ido aprendiendo.

En la medida que nos acercamos a las elecciones nacionales y que se ve como posible ganar el gobierno, las posturas que la fuerza política va asumiendo no son las posturas que se puede tener desde una oposición que ve muy lejos la posibilidad de alcanzar el gobierno y donde sus opiniones no tienen demasiada relevancia. Lo que hoy diga el Encuentro Progresista en cuanto a los grandes problemas nacionales, son opiniones que lo comprometen para cuando mañana sea gobierno.

 

–¿En particular la experiencia del conflicto con Adeom sirvió para anticipar situaciones que eventualmente podrían generarse en un escenario nacional?

–Sin duda. Son situaciones que pueden replantearse, y es natural que los gremios reivindiquen en función de sus legítimos intereses por mejoras salariales que aspiren, más cuando estamos viviendo una situación de recesión económica. Nosotros no somos una patronal, sino que somos los administradores de los recursos de los montevideanos, electos para eso. La función del gobierno es asignar el gasto público atendiendo a las prioridades.

–¿Cómo se neutraliza desde la izquierda el desgaste que implica el ejercicio del gobierno?

–Hay varios elementos importantes. Uno es tratar de evitar el aislamiento en el ejercicio del poder. Ello supone un contacto permanente y directo con la fuerza política, con las organizaciones sociales y con la ciudadanía. En segundo lugar, es importante la renovación. Este es un cierto déficit que hemos tenido nosotros a nivel no sólo de gobierno departamental, sino de toda la estructura política, que es a veces la dificultad que encuentran los sectores más jóvenes para ocupar posiciones de relevancia. Es un problema que se dan en todas las estructuras políticas, y por lo cual deben estar abiertas a la renovación y esa es una forma de no aburguesarse. Si la gente se anquilosa en los cargos y permanece por muchos años, de alguna manera, ese impulso inicial se va a agotar. Por eso el criterio que impulsó Mariano (Arana) de que no hubiera nadie en el mismo cargo por más de 10 años me parece un criterio razonable. De pronto si a esa misma gente se le otorga otras responsabilidades, las asume con mayor energía e inventiva.

El tercer cambio es la fidelidad con los objetivos básicos de la propia fuerza política. A veces uno se pierde en los problemas cotidianos que hay que resolver y que son muchos, pero siempre debe tener presente cuáles son los grandes ejes de la plataforma. Hay que hacer una revisión permanente de estos aspectos que nos permiten ver los errores.

 

–¿Eso se está haciendo?

–No se hace con la fuerza con la que debería hacerse. A veces los problemas cotidianos se convierten en prioritarios.

 

–Recientemente usted, cuando ejerció como intendente, manifestó que existía cierta dificultad para el recambio de piezas en el gabinete y que a veces esos cambios se producían en forma traumática.

–Eso es parte de la dificultad de renovación. Muchas veces la gente pierde la perspectiva de que está en los cargos de forma transitoria y que es una pieza de un engranaje, y que las piezas se van gastando y que hay que renovarlas para mantener el motor funcionando. Han sido bastante traumáticos en general los recambios de gabinete. La gente que está piensa en que no tiene que irse. Cuando el intendente entiende que corresponde dar un nuevo impulso, las pe
rsonas afectadas o los sectores políticos a las que pertenecen las personas también lo toman mal. Ese mismo fenómeno también se puede dar en las internas de los partidos cuando se procesan las distintas candidaturas para los cargos legislativos, donde se supone que hay como un derecho adquirido de quien llega a un cargo a permanecer hasta el final de sus días en ese cargo. Lo importante no son sólo los nombres sino formar equipos y cuyos integrantes sintonicen.

 

–¿Comparte las afirmaciones de que el Frente Amplio gana la Intendencia de Montevideo sin importar el candidato que presente?

–Esa es una verdad a medias. Por supuesto que hay una mayoría política en Montevideo que ha venido respaldando las elecciones departamentales. De todas maneras no creo que sean mayorías mecánicas que voten cualquier cosa. La fuerza política tiene la obligación de hacer una oferta de candidatos y de programa acorde a esa expectativa. Si no tiene el cuidado de presentar a los candidatos mejores, de presentar el mejor programa y pelear las elecciones como si fuera una fuerza políticas más, puede llevarse una sorpresa desagradable, porque la gente no es boba, y aquí no hay corderos llevados por las ideas.

 

–¿En qué medida la aprobación de un código de ética estuvo relacionada con la situación que rodeó al ex secretario privado del intendente?

–La aprobación de estas normas de transparencia se debió a una sugerencia de la comisión asesora para la transparencia municipal creada por el intendente Arana en diciembre del año pasado. En marzo de este año, la comisión sugiere la incorporación de la normativa, adecuándola a la legislación municipal. Se proponen estas normas pero no pensando en un caso concreto, son coincidentes en el tiempo, responden a la preocupación de lograr una mayor trasparencia, más allá de casos particulares.

 

–¿La Intendencia de Montevideo tiene una postura uniforme respecto al plebiscito por Ancap?

–No hay una postura institucional, sino personales. A nivel de la mayoría de la fuerza política hay un respaldo al referéndum.

 

–¿A su entender, por qué sí al recurso de referéndum?

— Creo que la fuerza política evaluó que la ley de asociación no es la mejor ley que se podía redactar en torno a un tema donde no hay una discrepancia de fondo con la eventualidad de una asociación, pero que el tipo de asociación previsto en la ley no es el mejor y nos deja desguarnecidos frente a un eventual socio.

La experiencia de las privatizaciones nos han indicado que se deben tener resguardos y ser muy celosos con ellas.

Hubo algún problema porque se produjo una participación de senadores del Frente Amplio en su momento muy activa, que no se resolvió de la mejor manera posible y eso nos ha dejado hoy en una situación más débil, porque algunos senadores entienden que la ley es buena y que ellos contaban con el respaldo de la fuerza política.

Allí hubo un manejo no demasiado feliz en cuanto a tomar posiciones claras que fueran definiendo la conducta del FA más allá de las conductas personales. Esto no invalida la postura general de hoy al decir que esta ley en este momento no es lo mejor, discutámoslo de otra manera, mucho más cuando esto se va a implementar a poco más de un año de asumir otro gobierno.

No es la mejor oportunidad para negociar una asociación en las actuales condiciones.

 

–¿No es bastante crítico con el comportamiento interno del FA?

–Me parece que la autocrítica es uno de los elementos que hacen a la mejora de la gestión. *

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