Llamadas al Director
Lissidini (1)
Señor Director:
Es evidente que a Lissidini lo tienen acorralado, y quería agregar que en el tiempo que ganaron los blancos, la primera vez que ganaron, pusieron a Erro de ministro, que era persona de confianza de Herrera y también lo sacaron. Para mí que es la misma rosca que sacó a uno la que saca al otro. Muchas gracias por su atención.-
Teléfono: 3080…
El Director: Es muy oportuno su recuerdo de don Enrique Erro, estimado lector. Independientemente de la acción judicial –y más allá de que no me parece que la Justicia actúe respondiendo a presiones ni a grupos de intereses– llama la atención la falta de apoyo político a la gestión de Lissidini.
Lissidini (2)
Señor Director:
¿Qué pasa con Lissidini? Una vez que tenemos un director de Aduanas que se toma muy en serio su trabajo y se emplea en él muy a fondo, dando la cara a pesar de las amenazas para él y su familia, se lo acusa y es llevado por la Policía como si fuera un delincuente. ¿No será que tocó a gente que nadie se atreve a tocar? Tienen que dejarlo hablar. ¡Sabe mucho!
Teléfono: 6013…
El Director: Me remito a la respuesta precedente.
Lissidini (3)
Señor Director:
Le habla Juan Carlos Ruiz Díaz para decirle que conozco personalmente al doctor Víctor Lissidini, me parece (en lo que tengo de conocimiento de él) es una excelente persona y que fue en su momento director del Departamento Jurídico del Automóvil Club del Uruguay. Creo que allí habrá estado suficientemente analizado como para ser jefe de un plantel de abogados. Me he sentido por él magníficamente representado y lo considero un hombre de bien. Reconozco, como es vox populi, que existiendo las mafias enquistadas en lo político y en lo dirigencial de las masas del contrabando a todos los niveles, este hombre ha sido otra vez una víctima más de dichas mafias. Pienso que es de hombre apoyarlo en este momento y no dejarlo desprotegido porque entiendo que el doctor que lo está representando está diciendo grandes verdades a través de la prensa. Gracias Fasano y como siempre a las órdenes.-
Teléfono: 2091…
El Director: Me remito también a la respuesta precedente.
Me cambiaron las reglas de juego al jubilarme
Señor Director :
Acepté el incentivo para los funcionarios públicos para acogerme al régimen jubilatorio. Se nos dieron cuatro tiques de alimentación desde enero y supuestamente firmamos al aceptarlos a descontar de futuros aumentos. Ahora, como yo me retiro para jubilarme, me los quieren descontar todos juntos de un saque. Me parece que está contraviniendo el sentido de cuando entregaron los tiques. Se cambiaron las reglas de juego y eso no tendría que ser posible. Le agradezco que lo publique e investigue por qué la CGN remitió un instructivo número 7/03. ¿Por qué están haciendo eso con la gente que se retira para jubilarse, si de la jubilación bien pueden hacer los descuentos correspondientes?
Teléfono: 4085…
El Director: Comprendo su inquietud, estimado lector, y estimo que le asiste razón. No obstante, la respuesta solamente puede ser evacuada por la propia Contaduría General de la Nación de donde partió la circular estableciendo dicha medida.
Beneficios de los parlamentarios son una indecencia
Señor Director:
Es realmente una indecencia que los parlamentarios -el otro día en un programa televisivo la periodista le preguntó a Fernández Huidobro sobre esto, él que fue tan luchador- que tengan pago hasta después que se muere toda la familia la asistencia médica y otros beneficios. Pero ¿dónde se vio esto? Eso es corrupción también, no como dijo Fernández Huidobro que son derechos adquiridos. Pero la ley se cambia si se quiere, como cambió la ley de jubilaciones. En los hospitales hay enfermos que se mueren porque no consiguen medicamentos. Tendrían que mandarlos a todos al Palacio a reclamar los remedios que ellos tendrán en su casa amontonados para ellos y sus familiares, no sé qué se creen los diputados y senadores, esto que es una vergüenza nacional. Una vergüenza pública.
Teléfono: 9241…
El Director: Es indudable, estimada lectora, que aun hay mucho que corregir. Y los privilegios, aunque sean ganados o adquiridos como derechos, no dejan de ser ante la realidad de su entorno otra cosa que eso: privilegios. Y tan es así que no hace mucho el propio Parlamento ha comenzado a reparar esos abismos, estableciendo nuevos índices de ajuste en los salarios parlamentarios, iguales a los del resto del funcionariado público. Por algo se empieza, ¿verdad?
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