Tras debate que insumió 8 horas, la Cámara rechazó el proyecto de Rendición de Cuentas
En la pasada jornada, la rama baja parlamentaria se abocó por aproximadamente ocho horas al análisis de la Rendición de Cuentas. Por primera vez, desde el retorno a la democracia, el Parlamento rechazó una instancia presupuestaria con la oposición prácticamente unánime de los sectores políticos no gubernamentales. De un total de 76 legisladores presentes en sala, 50 se opusieron al mensaje del Ejecutivo.
El gobierno no logró, a pesar de varios días de negociaciones con el Partido Nacional, el respaldo de los legisladores nacionalistas debido a la posición monolítica del Ejecutivo de no proceder a la apertura del proyecto para incluir la eliminación del aditivo al Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) para la primera franja y para una readecuación de los gastos de los ministerios.
La argumentación tanto del EP-FA como del Partido Nacional en contra de la Rendición de Cuentas se basó en que el balance presupuestal «no es veraz, no refleja los resultados y disimula las pérdidas del año 2002 ya que todos los aportes que realizó el Estado, fundamentalmente a la banca privada, no deberían aparecer como activos».
El diputado Gabriel Pais (Batllismo-Lista 15), miembro informante en minoría a favor de la Rendición de Cuentas argumentó que las leyes no generan la riqueza de un país, sino los hombres y mujeres con su inteligencia y trabajo diario; en cambio, las leyes sí pueden generar catástrofes».
En ese marco, sostuvo que si en lugar de votarse una Rendición de Cuentas de artículo único, «que obviamente no puede generar riquezas y tampoco una catástrofe, si alegremente se votara lo que pide la Universidad de la República sí se generaría una catástrofe».
«Diario íntimo maquillado»
El diputado Alvaro Alonso (Desafío Nacional) definió la Rendición de Cuentas como «el diario íntimo del peor año que vivió el país». Sostuvo que se trató de un proyecto que nadie quisiera votar, aunque reconoció que es una Rendición en la cual él tuvo «responsabilidades políticas» y que, por tal motivo, la acompañaba.
Por su parte, el diputado León Lev (Alianza Progresista), en una exposición encendida, enfatizó que la población está viviendo «una situación económica y social terrible. Pero en apariencia el gobierno dice que se ha resuelto la crisis y que ahora viene la bonanza».
«Este argumento lo hemos escuchado muchas veces y la historia ha demostrado que esas previsiones fracasaron, porque en julio de 2002 no sólo fracaso el ex ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, sino un modelo que en forma artificial quiso hacer del Uruguay una plaza financiera sobre la base de capitales de corto plazo especulativo, que fueron matando todo el esquema productivo del país».
Lev añadió que la Rendición es «mala por su forma y contenido», y cuestionó las expresiones del diputado Alonso al señalar que no se trata del diario íntimo del peor año, porque un diario intimo diría toda la verdad, mientras que éste está maquillado».
En el mismo sentido, el diputado Martín Ponce de León (Vertiente Artiguista) planteó una serie de artículos adicionales, que finalmente no fueron considerados, a través de los cuales procuraba lograr «la recuperación del poder adquisitivo de la población, a partir de las recuperaciones de ingresos públicos, buscar aflojar las tribulaciones y carencias de tantas familias y recuperar dinamismo en el mercado interno».
En tanto, el diputado Luis Leglise (Herrerismo) sostuvo que la presentación del Poder Ejecutivo, de la Rendición de Cuentas con artículo único «no es adecuada para el momento actual ya que es la última oportunidad que tenía el gobierno de proponer reformas profundas en las estructuras del Estado».
Agregó que el gobierno no quiso que se aprobara la Rendición, y sostuvo que el ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, a quien le reconoció su rol articulador, «no estuvo a la altura de su capacidad».
Tales afirmaciones de Leglise provocaron la reacción del diputado Pais quien solicitó el uso de la palabra para responder al legislador nacionalista que el gobierno pretendía que la Rendición se aprobara tal cual estaba, y agregó que el Ejecutivo «no estuvo dispuesto a admitir que se aumentaran los gastos o se bajaran los ingresos en salvaguarda de toda la ciudadanía».
Próximo a la hora 19.20 se aprobó, a pesar de la oposición del Partido Colorado, una moción que presentó el EP-FA para que se considerara como suficientemente discutido el proyecto. Hasta ese momento habían hecho uso de la palabra 14 legisladores de una lista compuesta por 21 parlamentarios.
No obstante, la propuesta generó una fuerte reacción de los legisladores del Partido Colorado quienes argumentaron que con tal actitud se estaba «coartando la libertad de expresión» de los legisladores que no habían podido argumentar.
En tanto, el diputado Iván Posada (Partido Independiente) manifestó que «la mejor contribución que el Parlamento podía hacerle al país es evitar que «la demagogia desbocada haga todavía mayores estragos en las tenues expectativas de reactivación económica y en la alicaída confianza de los uruguayos en el sistema político». *
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