Kirchner prometió a Gelman que pedirá a Batlle por los restos de su nuera
«Tengo elementos para suponer que (el presidente del Uruguay, Jorge Battle) conoce, y no para suponer, sé que conoce el nombre del asesino de mi nuera y que tiene una idea bastante sólida acerca de dónde fueron sepultados los restos de mi nuera», le dijo el poeta a los periodistas luego del encuentro la noche del lunes en el despacho presidencial de la Casa Rosada.
Gelman, que vive habitualmente en México, fue acompañado al encuentro por su compañera Mara La Madrid y el secretario de Derechos Humanos del gobierno argentino, Eduardo Luis Duhalde. Este se encargó de informar a la prensa, subrayando que a Gelman «no es necesario presentarlo: Premio Nacional de Literatura, pero además un hombre que ha tenido duras consecuencias, fruto de la política realizada durante la dictadura militar en cuanto a su hijo, su nuera y su nieta recuperada después de estar desaparecida casi durante 23 años».
Gelman explicó: «Pedí esta entrevista con el Presidente de la Nación porque tal vez ustedes conozcan que estoy tratando de recuperar los restos de mi nuera, que de estar secuestrada en (el campo de ) Orletti fue llevada, por militares uruguayos a otro centro clandestino de detención en Montevideo cuando estaba embarazada de 8 meses y medio. Era una niña de 19 años que no ofrecía el menor interés político para la dictadura uruguaya. Ahí esperaron que diera a luz, la dejaron dos meses con la beba y luego la asesinaron para robarle a mi nieta y entregarla a una pareja de la policía. Bajo nuestras dictaduras se cometieron muchos crímenes y éste me parece particularmente ominoso. Se trató de aprovechar el marco creado por el Plan Cóndor y como consecuencia de él, robar un vientre. Esto fue un secuestro de vientre. Luego fue llevada de la Argentina al Uruguay. Estos son los hechos. Mi nuera, desde luego, era argentina, María Claudia García Irureta Goyena, y le pedí esta entrevista al Presidente porque entiendo que el gobierno argentino debe preocuparse por la suerte corrida por sus ciudadanos en cualquier lugar del mundo y, sobre todo, en estas circunstancias. El Presidente escuchó con mucha atención, me dio su apoyo».
Explicó que «lo que le pedí es una intervención del gobierno argentino ante el gobierno uruguayo que el señor Presidente y sus ministros sabrán cómo llevar a cabo no sé cómo solicitando información, en primer lugar, sobre qué pasó con mi nuera y, también, que sus restos sean hallados y devueltos. Esto a lo mejor puede parecer la búsqueda de unos huesos, como alguien me dijo, pero no es así». «Y no es así porque agregó el poeta este caso es un fragmento de una red, de un tejido de dolor que padeció el país y cada fragmento representa a todos. Mi hijo también fue asesinado por los militares argentinos y recién después de 13 años de su asesinato pude recuperar sus restos y enterrarlos cerca de donde descansan mis padres. Debo decir que eso me dio cierto sosiego, no se acabó el dolor pero sé dónde están, puedo rendirle homenaje, está en un lugar de memoria y fue sacado de esa segunda muerte que es la desaparición, como se llama. Ustedes saben que desaparición quiere decir secuestro, tortura, asesinato y desaparición del cadáver. Por esta razón insisto en la necesidad de recuperar los restos de mi nuera».
Se supone que Kirchner, luego de analizar el caso con su secretario de Derechos Humanos, tal vez con Cancillería hará las gestiones ante el gobierno uruguayo. Por lo que informó Duhalde «no hay antecedentes de pedido de recuperación con intervención del Estado Nacional». Por ahora, sostuvo el funcionario, Kirchner «ha recibido a Gelman, ha comprometido su apoyo y las acciones las determinará a posteriori». Más aún, ningún gobierno civil después de la dictadura se ocupó de este caso, aunque se trata de una ciudadana argentina». Este es el primer gobierno que toma este caso y seguramente, pienso yo, con seriedad», sostuvo Gelman. Un periodista quiso conocer si Gelman «tuvo alguna colaboración del gobierno de Batlle respecto de la situación que usted está manifestando y, por otra parte, a partir de este debate abierto en la sociedad respecto de la posibilidad de extradiciones de ex represores, quisiera saber su postura, si usted considera que se deben juzgar en el país o está de acuerdo en que eventualmente se juzguen en el exterior».
El poeta informó que «del gobierno del doctor Batlle no recibí ninguna respuesta. Aquí ha habido una campaña internacional por la cual 88.700 escritores, poetas e intelectuales, incluyendo a 9 premios Nobel, le han escrito al presidente Batlle, le han escrito diputados europeos de los 15 países que eran en aquel entonces; le han escrito legisladores porteños, el senador (Edward) Kennedy, y hasta ahora no ha dado absolutamente ninguna respuesta. Sin embargo, tengo elementos para afirmar que él conoce el nombre del asesino de mi nuera y conoce el lugar donde la sepultaron. De esto hace más de tres años. De ahí guarda un silencio de plomo y si se me permite hacer un juego de palabras guarda un silencio sepulcral cuando quien necesita sepulcro es mi nuera».
«Con respecto a la segunda pregunta, a mí más bien me gustaría que esos militares fueran juzgados en el país, pero mientras existan estas leyes del perdón es imposible. En consecuencia, si van a ser juzgados en otro país, que así sea, pero deben pagar los crímenes que cometieron, con todas las garantías que la ley ofrece y que ellos no le dieron a ninguna de sus víctimas», respondió.
¿Quien mató a la nuera de Gelman?
LA REPUBLICA y Brecha han informado hace ya más de un año que el presidente Jorge Batlle sabe que a la nuera de Gelman la mató en Montevideo el capitán de Granaderos Ricardo Medina Blanco y que su cuerpo estuvo enterrado en el Batallón 13 de Infantería. El senador Rafael Michelini dijo ante el juez argentino Jorge Urso y ante el juez uruguayo Gustavo Mirabal que Batlle le confió en una conversación privada en el año 2000 que sabía que el asesino de la nuera de Gelman era Medina y en qué circunstancias había sido la muerte.
Actualmente, y como informara ayer LA REPUBLICA, Mirabal entregó al fiscal Enrique Moller el Anexo II de la Comisión para la Paz sobre la nuera de Gelman. En lo que se conoció públicamente del Informe de la Comisión para la Paz, se dijo sobre María Claudia García Irureta Goyena en el punto B.4) apartado B: «Considera confirmada parcialmente 1 denuncia, en función de que existen elementos de convicción coincidentes y relevantes que permiten asumir que la persona que se individualiza en el Anexo 5.2 fue detenida en la Argentina y trasladada a nuestro país, donde estuvo detenida en un centro clandestino de detención y dio a luz una hija que le fue quitada y entregada a una familia uruguaya, pero no ha podido confirmar plenamente las circunstancias de su muerte». Ante el juez Mirabal un nutrido número de testigos, entre los que se cuentan el propio Michelini, periodistas y ex presos políticos, ratificaron la versión de la presencia de María Claudia García Irureta Goyena en el SID.
La Comisión para la Paz dice manejar dos hipótesis, una la que señala Michelini y avala la investigación de LA REPUBLICA, con fuentes militares propias, las mismas que permitieron identificar a la nieta. Otra, acercada a la Comisión por fuentes militares, sostiene que María Claudia fue devuelta con vida a Buenos Aires, después que se le robó la bebé.
LA REPUBLICA ha informado largamente sobre la identificación de la nieta desaparecida de Juan Gelman, e incluso realizó una investigación de seis meses que, en conjunto con la desarrollada por el propio Gelman y su esposa Mara La Madrid y una tercera llevada adelan
te por Batlle, permitió encontrar y luego devolver su identidad a la muchacha de 26 años. Cuando en mayo de 1999 Gelman se entrevistó con Elías Bluth y luego cuando en octubre de 1999 envió una carta a Julio María Sanguinetti sabía que su nuera estuvo secuestrada en Automotoras Orletti por lo menos hasta octubre de 1976 y que había sido trasladada a Montevideo.
Como ya informó LA REPUBLICA varios testimonios de prisioneros políticos e incluso de militares ubican a una joven mujer argentina embarazada a término (María Claudia) en la sede del SID, en Bulevar Artigas y Palmar, en noviembre de 1976.
Los mismos testimonios afirman que en el lugar clandestino de detención se pidió una ambulancia y que María Claudia fue trasladada al Hospital Militar donde dio a luz. Posteriormente la joven fue trasladada nuevamente al SID, soldados y ex presos recuerdan haber visto pasar militares con biberones.
A fines de diciembre de 1976, como también lo informara LA REPUBLICA hace ya tres años, María Claudia y su pequeña hija fueron retiradas del SID por el coronel Juan Rodríguez Buratti y el capitán Ricardo Arab, a quienes se les atribuye la frase pronunciada a un soldado de guardia «a veces hay que hacer cosas embromadas». Según la información desprendida de la investigación de LA REPUBLICA, María Claudia y su beba fueron trasladadas a una base clandestina de los servicios de Inteligencia, en la zona de Villa Dolores, que se denominaba «Base Valparaíso» y quedaba en la calle Francisco Rodrigo. Allí operaba una flota de taxis que trabajaba para los servicios de Inteligencia y María Claudia fue trasladada en un Mercedes Benz modelo 220. En la noche del 14 de enero de 1977 la beba fue depositada en una canasta en la puerta de la casa de un oficial policial, ubicada en el barrio de Punta Carretas. Quienes realizaron la entrega fueron el coronel Jorge «Pajarito» Silveira y el capitán de la Metropolitana Ricardo Medina, como también publicara LA REPUBLICA hace tres años.
Tanto Medina como el oficial policial que recibió a la beba y la crió como su propia hija mantuvieron luego del retorno a la democracia una estrecha relación con el senador del Foro Batllista, Pablo Millor. Medina trabajó en la secretaría parlamentaria de Millor y en las campañas electorales de éste y el oficial policial, hoy fallecido, fue designado en un importante cargo policial por el presidente Julio María Sanguinetti. La identificación de la identidad de la nieta de Gelman mediante las investigaciones y luego con un examen de ADN con un 99,9% de certeza dejó abierto el tema de lo sucedido con su madre. Gelman afirmó que fue traída solamente con el objetivo de tener a su hija, «como un envase».
La información de LA REPUBLICA y lo que le dijo Batlle a Michelini, permiten afirmar que la mató Medina y que su cuerpo estuvo sepultado en los predios del Batallón 13 de Infantería.
¿Quién es Ricardo Medina?
Como informara LA REPUBLICA en varias notas y también el periodista Samuel Blixen en Brecha, Ricardo Medina era conocido en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) como «El Rambo», aunque su apodo más conocido es «Conejo».
Medina operó en Orletti y en otro centros clandestinos de detención de Argentina bajo las órdenes directas de los oficiales José Nino Gavazzo y Manuel Cordero. Medina operó también en coordinación con la banda paramilitar de Aníbal Gordon, en maniobras extorsivas y secuestros. Medina participó del traslado clandestino de militantes del PVP a Uruguay en 1976 y de la maniobra montada por la dictadura en el chalet Susy de Solymar, para hacerlo parecer como una invasión. En esa ocasión Medina se disfrazó de «subversivo». Trabajó en Inteligencia policial, bajo las órdenes del inspector Víctor Castiglioni, en secuestros y torturas. Durante el primer gobierno de Sanguinetti trabajó en el Ministerio del Interior en el contralor de las agencias de seguridad, aunque estaba directamente vinculado a una agencia. En 1995 es procesado junto a Gavazzo por la falsificación de moneda extranjera. Posteriormente se vinculó al senador Pablo Millor, tuvo responsabilidades en la parte financiera de las campañas y además trabajó en la secretaría del senador. Actualmente tiene un local bailable en la Avenida Giannattasio, poco antes del peaje. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad