Fuentes militares señalaron a LA REPUBLICA su preocupación por la "politización" del tema

A partir de ayer las FFAA de Uruguay deben "imponer" la paz en el Congo

El contingente uruguayo que integra los «cascos azules» en el Congo, se encuentra desde ayer sometido a las implicancias del Capítulo VII de la Carta de la ONU que prevé la «imposición» de la paz, mientras sus comandos en Montevideo, preparan un relevo de efectivos y equipamiento, a la vez que no descartan, ante el «cambio de misión», un incremento en el «riesgo de bajas».

El ministro de Defensa Nacional, profesor Yamandú Fau, recibió a las ocho horas de ayer el primer informe sobre la situación de los militares uruguayos en la zona de conflicto, donde no se habían registrado incidentes y se mantenía una calma que viene reinando desde los últimos siete días.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, por unanimidad, el lunes 28 una modificación del «mandato» que se había dado a la Monuc (Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo), que de una fuerza para el «mantenimiento de la paz» (Capitulo VI) fue facultada a «imponerla».

El Artículo 42 del Capítulo VII de la Carta de la ONU, prevé la posibilidad de que el Consejo de Seguridad autorice a «ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales».

El mandato original de la Monuc a través de la Resolución 1291 del 24 de febrero del año 2000, ordenaba «vigilar la aplicación del Acuerdo de cesación del fuego» de Lusaka, en un marco de «prestación de ayuda humanitaria y supervisión de los derechos humanos».

El nuevo escenario de confrontación en el Congo, que determinó un fuerte debate político y parlamentario en los últimos días, evidencia la falta de una «política de Estado» en la materia y generó preocupación entre los familiares de los efectivos enviados al continente africano.

El Poder Ejecutivo presidido por Jorge Batlle no promulgó ningún decreto o resolución autorizando a los militares uruguayos a la nueva misión de la Monuc por considerar que su actuación bajo las órdenes de la ONU ya había sido autorizada por el Parlamento en su oportunidad.

 

El recambio y el riesgo de bajas

Fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA señalaron que la modificación de las «reglas de empeño» de la fuerza de ONU en el Congo, incidirá en la implementación de un previsto recambio de los efectivos que comenzará a realizarse en el mes de setiembre y continuará en diciembre.

«El cambio en las reglas de la misión de Paz, implicará nuevas órdenes (que definirán en las próximas horas los mandos de la ONU a los que está subordinada la fuerza uruguaya) y eso determinará el envío de los nuevos efectivos, que deberán estar capacitados y equipados para cumplir la nueva misión», se explicó.

Los informantes consideraron que el debate público sobre el tema ha generado confusión en la población y preocupación entre los familiares de las tropas uruguayas dado que la posibilidad de imponer la paz por la fuerza ya estaba incluida en el mandato original de la MONUC.

«Actuando en conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas el Consejo de Seguridad también decidió que la Monuc podrá adoptar las medidas necesarias en las zonas de despliegue de sus batallones de infantería y dentro de sus posibilidades, para proteger al personal de las Naciones Unidas y al personal coubicado de la CMM (Comisión Mixta Militar), así como las instalaciones y equipos; garantizar la seguridad y libertad de circulación de su personal; y proteger a los civiles amenazados de violencia física inminente», rezaba en su último párrafo aquel «mandato».

Las fuentes reconocieron la preocupación existente en los mandos de las tres armas por las implicancias «políticas» que tendría ahora la eventual baja de un efectivo uruguayo en una acción de combate. Uruguay ha sufrido ocho bajas en 20 misiones de Paz, pero todas ellas por accidentes o enfermedades.

«La aplicación del Capítulo VII no genera un crecimiento en el riesgo de bajas, por el contrario la habilitación del uso de la fuerza es disuasorio y siempre han sido mayores las bajas en misión de mantenimiento de paz (Capítulo VI). Lo que puede hacer prever un mayor riesgo de bajas es una eventual radicalización del conflicto en el Congo», analizaron.

 

Circular del Comando del Ejército

Las nuevas características de la Misión de Paz en el Congo, motivaron preocupación en el ámbito militar, donde los familiares de los efectivos asignados a esas tropas de la ONU multiplicaron sus consultas y reclamos de información y explicaciones a los mandos respectivos.

El propio comandante en Jefe del Ejército, teniente general Carlos Daners, redactó un «memorando» en el que explicó a la oficialidad las decisiones adoptadas con respecto a la misión en el Congo, donde reconoce los cambios generados y la sumisión a las determinaciones del Poder Ejecutivo.

«Ante la disyuntiva que enfrenta actualmente la posición tradicionalmente mantenida a nivel nacional, para la participación en Operaciones de Mantenimiento de la Paz con la evolución que a nivel internacional está modificando el concepto que las implementa, este Comando General al realizar las apreciaciones que corresponden, tiene la convicción de que la fuerza está altamente capacitada, entrenada, equipada y motivada para enfrentar como hasta el presente, con el profesionalismo y la entereza que lo distingue desde sus inicios, los desafíos que puedan surgir a partir de esta nueva realidad», indica el Punto 3 del «memorando».

«Este Comando General mantiene, como base de análisis de sus escenarios prospectivos de actuación, irrestrictamente la posición de respeto a los principios rectores de la política exterior del Estado, para la cual es un instrumento de proyección y a los principios básicos que, a partir del pensamiento del General José G. Artigas, definen y pautan la actuación, participación y preocupación por el quehacer nacional desde el origen mismo del Ejército Nacional en 1811, por lo que sin perjuicio de las decisiones políticas que se adopten en otros niveles, la posición del comandante en jefe del Ejército es la única que corresponde: Estamos en condiciones de cumplir la misión y queremos cumplirla», arenga Daners.

Los informantes de LA REPUBLICA reconocieron la preocupación que existe en las FFAA ante el debate político desatado por las misiones de Paz uruguayas y señalaron su temor por una «politización» del tema en una coyuntura de confrontación por el referéndum de Ancap y de precampaña electoral.

También aceptaron los déficit que en «política de Estado» tiene Uruguay respecto al tema y la incidencia que en las decisiones tienen los gobiernos de turno y hasta los matices que se puedan observar en los ámbitos internos del Ministerio de Defensa Nacional y el de Relaciones Exteriores.

 

1.526 soldados uruguayos en acción

La República Democrática del Congo, en guerra desde el 2 de agosto de 1998, posee el 80 % de la reserva mundial del coltrán, un mineral combinación de la columbita y la tantalita, imprescindibles para el desarrollo de las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones, industria espacial y armamentista.

Las principales potencias industrializadas, particularmente Estados Unidos, y las grandes transnacionales utilizan en sus industrias las variadas derivaciones del coltrán y la tantalita. Ruanda y Uganda, países limítrofes al Congo, tienen intereses específicos en la producción del mineral.

Las fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA reconocieron la existencia de intereses económicos y políticos internacionales en la región, pero r
echazaron ser comparados con «mercenarios» o considerar que pueden constituirse en fuerzas al servicio de una ONU influenciada por los intereses de un hegemónico Estados Unidos.

Las Fuerzas Armadas uruguayas constituyen la principal fuerza dentro de los 3.981 efectivos y 534 observadores de 46 países que se encuentran a la fecha en la Monuc, bajo las órdenes del General de División senegalés Mauntega Diallo, quien comanda las acciones junto al norteamericano William Lacy Swing, representante del secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Uruguay mantiene a 1.526 efectivos a disposición de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, desde que en 1999 viajó a Africa el primer grupo de observadores. En la actualidad, hay 24 oficiales, 23 observadores y 1.479 revisten como personal de tropa.

La segunda fuerza presente es la de Marruecos con 658 efectivos, seguida por Sengal con 484, Chana con 421, Tunez con 280, Bolivia con 208 y Sudáfrica con 153. El resto de los países ha asignado menos de un centenar de soldados a la Monuc.

Las tropas uruguayas están desplegadas en todo el territorio congoleño. El Ejército centra sus operaciones en Bunia (junto al Lago Alberto, frontera con Uganda), en Kalomie (a orillas del Lago Tanganika, frontera con Tanzania) y en Kisangani (zona centro), mientras la Marina opera en la central Kindú y en la oriental Mbandaka. Las tres fuerzas también están en Bukavu, junto al Lago Kiva.

Hasta el momento, antes del cambio de «mandato» en la misión de la ONU en el Congo se había registrado un total de 17 bajas, que incluyen a 9 militares, 6 observadores militares, 1 civil internacional y 1 civil local, según la página web que la Monuc tiene en Internet. *

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