Violentos combates en Bunia
Por lo menos 10 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas ayer en violentos enfrentamientos con armas pesadas entre facciones rivales en Bunia, noreste de la República Democrática de Congo (RDC), indicó a la agencia AFP un responsable de la ONU.
Al mismo tiempo, una reunión cumbre consagrada a la situación en esta región debía celebrarse el miércoles y jueves en Dar es-Salaam (Tanzania) entre el presidente congolés Joseph Kabila y los responsables de varios grupos armados que operan en el distrito de Ituri.
El conflicto enfrenta a los combatientes lendu (etnia mayoritaria en Ituri) con los rebeldes de la Unión de patriotas congoleses (UPC, mayoritariamente hema) que el lunes retomaron el control de la ciudad luego de haber sido expulsados el 6 de marzo por el ejército ugandés.
Un contingente de 500 «cascos azules» uruguayos se halla apostado en Bunia, bajo el mando de Naciones Unidas, colaborando en el mantenimiento de la paz.
«Hubo 10 muertos y más de 100 heridos en los combates de hoy (miércoles). Y éstas sólo son las víctimas que llegó a ver la Monuc», la Misión de la ONU en la RDC, indicó por teléfono un portavoz de la Monuc, Mamadu Bah, con sede en Bunia.
Mamadu Bah añadió que unos disparos de armas pesadas seguían oyéndose el miércoles por la tarde.
Según el portavoz, las 10 muertes ocurrieron en el hospital o en camino al hospital, como consecuencia de las heridas.
«Todos los heridos son civiles, en su mayoría mujeres o niños», dijo otra portavoz de la Monuc, Patricia Tomé.
Por su parte, el ministro congolés de Derechos Humanos, Ntumba Luaba, pudo aprovechar una breve tregua en los combates para dejar la ciudad a bordo de un avión con destino a Dar es-Salaam, donde él y su delegación deben reunirse con el presidente Kabila, según dijo la Monuc.
Los combates se suceden en la ciudad de Bunia desde hace tres días, pese a la presencia de unos 700 soldados de la Monuc. Francia se dijo «dispuesta», el martes, a enviar un batallón a Ituri bajo los auspicios de la ONU a fin de contribuir a «estabilizar» esta región, desgarrada por estos enfrentamientos étnicos que desde 1999 causaron unos 50.000 muertes. *
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