La columna de Sherlock

Miguel Vieytez: un «pesado» en el Banco Central

* -¿Es verdad que hay malestar entre los periodistas que cubren la información en el Palacio Legislativo por una actitud del vicepresidente del Banco Central, el economista Miguel Vieytez?

-Así parece… el otro día prepoteó, «de pesado», a un colega y han gente que quedó molesta.

-¿Cómo pasó tal cosa?

-Cuando Vieytez salió de la investigadora sobre lo ocurrido en la banca fue llamado por tres periodistas y preguntó: ¿De qué quieren hablar?

-Me imagino la respuesta… de lo que había pasado en la investigadora. ¿Verdad?

-Sí, pero allí fue cuando encaró a un periodista y le dijo: ¿Hay algún problema?

-¿Por qué? Le respondió sorprendido el periodista.

-«Por la cara que tenés»   le dijo Vieytez con tono «pesado».

-«Es la cara que tengo»   fue la respuesta.

-¿Qué le parece?

-Me parece… que hay mucha gente nerviosa… ¿No hubieron disculpas?

-Hasta el momento no han trascendido.

Jorge Sanguinetti compra «malo, feo y caro»

* -¿Todavía no pasó a la justicia el tema de Ancap?

-Es una pregunta que habría que trasladarle al presidente del Senado, Luis Hierro López, que tiene en sus manos el tema.

-¿Lo está reteniendo?

-Realmente no lo sé.

-Es que la discusión sobre los negocios de Ancap en Argentina fue saldada con una resolución muy crítica tanto de la Comisión Investigadora del Senado, como por parte del plenario de la cámara alta que resolvió por 19 votos pasar todos los antecedentes a la Justicia.

-Y ello no precisamente porque fue un negocio brillante.

-Claro. Sabe que durante la investigación el actual directorio presidido por Jorge Sanguinetti se mostró discrepante o al menos distante con los negocios del anterior directorio. Pero ¡Sorpresa! En la última etapa, no sólo se han sumado a la justificación, sino lo que es mucho peor, se ha sumado a los malos negocios.

-¿Por qué dice esto?

-Es que como usted sabe la semana pasada, con sólo el voto de los directores colorados se decidió comprar la petroquímica en Argentina. Y… pagaron 5 millones de dólares, después de haber abonado por la espera, es decir por la opción de compra, más de 4 millones.

-¿Y?

– La pregunta que se hace todo el mundo es por qué no compraron hace un año y así se hubieran ahorrado 4 millones de dólares. Y si además es un buen negocio, Ancap hubiera podido hacerse de ese «excelente negocio», muchos meses antes.

-¿No explicaron esa tardanza?

– La argumentación de que estaban esperando que la DGI argentina les anulara una deuda de más de 30 millones, es un bumerán. Porque hasta la fecha la DGI no anuló en absoluto la deuda generada por los socios un poco «ligeros» que Ancap se eligió en Argentina.

-¡Qué panorama!

-Y parece que las malas nuevas para Ancap no terminan nunca. Dentro de poco explotará el tema del portland. Al parecer las lomas negras que hay en el camino desestabilizarán no solo a Ancap sino a su directorio.

-¿Entonces?

-¿Qué se puede decir a esta altura? Por lo menos que los tres directores que en solitario decidieron adquirir la planta petroquímica cumplieron a con aquel fatídico dicho de «compraron malo, feo y caro».

Una llamada presidencial al comando de Menem

* –Parece que van mal las cosas para Carlos Menem. Las encuestas lo colocan 30 puntos por debajo de Néstor Kirchner y el día del balotaje se acerca…

-Pero, hubo un hecho nuevo…

-Si las cosas siguen así será una derrota estruendosa. El candidato del FMI quedará en el camino…

-Le repito, hay un hecho nuevo…

-Y si pierde Menem muchos quedarán desairados…

-¡Me deja hablar!- le digo que hay un hecho nuevo…

-¿Qué dice?

-Qué hay un hecho nuevo que puede cambiar las cosas… torcer el devenir de la historia del Río de la Plata.

-¿Qué?

-Una llamada de Batlle al comando de Menem, pidiendo que su candidato no renuncie pese a la adversidad. ¡Qué él y Bush lo apoyan!

-No haga chistes

-Usted cree que lo son… ¿Por qué?

Preocupación de KPMG por situación de Ancap

* -¿Conoce el dictamen de la auditora KPMG sobre el balance 2002 de Ancap?- le decía un informante a nuestro sabueso, al que había citado en el nostalgioso bar de Paysandú y Rondeau.

-Todavía no…   dijo Sherlock con voz que denotaba sorpresa. ¿Cuándo se conoció?

-Hace pocas horas. Se adjuntó al balance de Ancap del año pasado que recién fue elevado a los organismos de contralor.

-¿Y qué dice?- indicó Sherlock mientras degustaba un líquido ambarino de 12 años.

-Le leo algo que, según KPMG, surge de los informes llegados de Buenos Aires. Dice: «Los dictámenes de Petrolera del Conosur y de Petrouruguay y el informe de «revisión limitada» sobre SolPetróleo contienen salvedades por incertidumbres en el alcance de su trabajo, de tal magnitud, que no fue posible formarnos una opinión sobre el resultado de las inversiones de 460 millones 710.924 pesos».

-Poco claro…

-¡Le parece! Dice que no han podido formar opinión sobre el resultado de las inversiones. ¿Qué le parece? Leo algo más: «Tampoco nos fue posible  sigue diciendo la auditora KPMG  satisfacernos respecto al valor registrado de dichas inversiones ni de la participación en sus utilidades».

-¿Y?

-«Tampoco pudimos evaluar  sigue el informe  la recuperabilidad de los saldos a cobrar a las referidas subsidiarias por un importe de U$S 28.949.461 y pesos argentinos, 287.500,(equivalentes a 788.842.474 pesos uruguayos)».

-Finalmente…

-La KPMG afirma que no está «en posición de opinar sobre eventuales previsiones que se requerirán para las garantías otorgadas a las empresas mencionadas  y agrega  porque en los estados contables de 2002 se han producido cambios significativos en el entorno económico de Ancap, los que determinaron un aumento considerable de los riesgos empresariales».

-Me abruma. ¿Pedimos otro?- dijo nuestro sabueso levantando su vaso.

-Claro, pero que no sea de Ancap.

Los amigos de Bensión y un oneroso juicio contra el Estado

* -¿Recuerda que Bensión aseguró que los tres bancos extranjeros, socios en el Comercial, nunca iniciarían un juicio contra el Estado?

-Usted habla del JP Morgan, el Dresdner Bank y el Crédit Suisse First Boston, con los que Bensión firmó el acuerdo que se guardó bajo las siete llaves del secreto.

-Y… ¿Qué pasó?

-Esos tres bancos iniciaron un juicio contra el Estado uruguayo en los tribunales de Nueva York. De entrada nomás se deben pagar, de manera urgente, 287.500 dólares en la apertura del juicio, como cargos inherentes al mismo. Ello estaba establecido en el acuerdo «secreto», al igual que las diferencias legales se resolverían en este ámbito judicial.

-¿Será un juicio difícil?

-Los que saben del tema estiman que más que difícil. De perder el Estado uruguayo, por lo bajo deberá pagar cien millones de dólares.

-Pero, ¿por qué perder el juicio? Luego de la estafa de los hermanos Röhm y el escándalo de lo ocurrido hay argumentos suficientes…

-Eso en la teoría. Pero, es que se hicieron las cosas tan mal que los bancos van a lo seguro. El contrato «secreto» es un arma invalorable para hacer polvo al Estado uruguayo.

-Mi Dios querido.

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