El virtual presidente argentino se reunirá mañana jueves con Lula y el viernes con Lagos

Kirchner no viaja al Uruguay molesto con Jorge Batlle, que prefiere a Menem

Una nota publicada ayer por el diario Página/12 da cuenta que mañana jueves se reúne con Lula y el viernes con Lagos para consensuar políticas. En la gira, Kirchner, estará acompañado por el actual ministro de Economía Roberto Lavagna, quien también será su jefe de Economía.

La minigira tiene como objetivos aceitar contactos y avanzar en consolidar el Mercosur como polo de políticas en común, y es parte de la estrategia del comando de campaña de Kirchner de cara al balotaje, de mostrarlo como virtual presidente mucho más preocupado en los problemas del país que en discutir con su rival Carlos Menem. En el marco de esa estrategia es que se reunirá con Lagos y Lula. La agenda de los encuentros será abierta pero el candidato se encargará de dejar en claro que  en caso de resultar electo  las relaciones carnales con Estados Unidos quedarán en el olvido y que buscará consensuar todas sus decisiones de política exterior con Chile y, principalmente, con Brasil. El jueves a la mañana, Kirchner se encontrará a solas con Lula, y según la publicación ese es uno de los objetivos que buscó con más intensidad para esta segunda parte de la campaña. Hasta ahora, el presidente brasileño había cruzado acusaciones con Menem y repartía sus simpatías electorales entre Kirchner y Elisa Carrió. La foto del abrazo con el gobernador de Santa Cruz marcará el fin de su prescindencia en la compulsa electoral argentina. Pero Kirchner no quiere quedarse sólo con la foto sino que su idea es mostrarse como un presidente en funciones, preocupado por los problemas de la gestión mientras Menem le dice las peores cosas y se desgañita pidiendo que le den la oportunidad de debatir.

Luego de la invasión norteamericana a Irak, uno de los puntos medulares en el discurso de política exterior de Kirchner, pasa por su intención crear un bloque de los países de la región que funcione como contrapeso a las políticas de EEUU. En ese sentido Kirchner reconoce la iniciativa que ha tenido Lula en los meses que lleva como presidente para plantarse como alternativa a la prepotencia mostrada por la administración de George Bush. Por eso, más allá del abrazo, Kirchner quiere un preacuerdo con el líder del PT por el que se comprometen a consensuar todos sus pasos en política exterior si le toca ponerse la banda presidencial a partir del 25 de mayo. Después del almuerzo de rigor en el Palacio del Planalto, Kirchner se subirá al chárter que lo llevará directo a Santiago de Chile para la entrevista con el socialista Ricardo Lagos, que está agendada para el viernes a la mañana. Es cierto que el chileno no causa en el entorno de Kirchner el mismo entusiasmo que Lula. Para más, Lagos jugó su fichita en las elecciones argentinas al recibir a principios de abril al entonces candidato presidencial Ricardo López Murphy. No obstante, en el comando de campaña del santacruceño le otorgaban a este segundo encuentro una trascendencia especial porque le permitirá mostrarse junto a los líderes de las dos gestiones del continente que podrían considerarse modelos a imitar, por su discurso progresista y moderno.

A Uruguay, Kirchner no viene; es lógico. Batlle prefiere a Menem y no lo dijo en voz baja sino a los cuatro vientos y para más datos en los Estados Unidos en ocasión de su última visita al presidente George W. Bush, y por si fuera poco en las pantallas de la CNN. «Menem va a ser el próximo presidente de Argentina», dijo Batlle, repitiendo lo que manifestó un año atrás en la entrevista con la cadena Bloomberg. «Sabe quién va a ser el próximo presidente de la Argentina: Menem». A nivel de las autoridades uruguayas causó sorpresa el motivo por el que Kirchner no visitará el país.

Por la mañana, el canciller Didier Opertti fue consultado respecto a las visitas del candidato argentino a Brasil y Chile. «Bueno, es una decisión del candidato», expresó. El ministro también se refirió a las repercusiones que generaron los dichos de Batlle sobre el triunfo de Menem. «No percibo en mis contactos con (el canciller argentino Carlos) Ruckauf, ninguna reacción. Eso (la declaración) se ubica dentro de un contexto de hombres políticos que dan opiniones políticas». *

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