Llamadas al Director

Estoy indignado con Pippo

Señor. Director:

Por este medio le hago llegar a usted mi indignación ante la sarta de mentiras con que nos bombardea artículo tras artículo el señor Antonio Pippo en las diferentes columnas de su diario. Por lo que se adivina entre líneas este personaje melancólico de viejas dictaduras, está actualmente al servicio de las empresas transnacionales de petróleo o quizás simplemente obsecuente de las políticas privatizadoras que fundieron Argentina y nos llevan a nosotros en esa dirección. Ese personaje se enojó con las declaraciones de Bordaberry acerca del uso del gas natural como combustible en los automóviles, los problemas que podría tener Ancap debido a esto y termina su columna haciéndole los mandados a Batlle y Lacalle y echándole la culpa del alto costo de los combustibles al Estado ineficaz y sugiriendo la solución de importar la nafta refinada y listo. Este buen señor mayor, en su discurso delirante pretende confundir al lector mezclando dos cosas que no tienen relación: el uso del gas natural y el precio del combustible. La verdad es una sola. Blancos y colorados usan las empresas públicas como club político para pagar favores en forma de contratos de obra poniendo a políticos fracasados que no los votan ni en su familia y pagándole cualquier suma como asesores, etc. Que el Estado está mal y mal administrado, estoy de acuerdo, si no, basta ver el disparate que se gastó Antel en la Torre Sanguinetti, lo que tiró en los negocios de Ancap en la Argentina o transfiriendo dinero a los bancos para que lo sacaran por la puerta trasera. Pero hay una realidad que rompe los ojos y es que privatizando no vamos a mejorar. Basta mirar la otra orilla del Plata o Uragua en Maldonado. ¿Sabía usted qué pasó en los países que privatizaron las empresas petroleras? Aumento de precio al consumidor, transferencia de millones de dólares a las trasnacionales, formación de monopolios privados, falta de inversiones que terminaron en crisis energéticas, imposibilidad de obtener recursos para la seguridad social, jubilaciones, salud, etc. Usted dijo que el costo de la refinación en el Uruguay es de once dólares el barril mientras en la región es de tres con cincuenta dólares. La verdad es que el costo de refinación en Ancap es de tres dólares con sesenta y siete el barril. Usted dijo que importar combustible es más barato que refinarlo por lo tanto bajan los precios si lo traemos importado. La verdad, datos de febrero del 2002 y de técnicos de Ancap, si se importaran los refinados de Argentina el costos sería 16 millones de dólares al año más caro que refinar en nuestro país y si se importaran de otros países y con los precios que rigen internacionalmente, las pérdidas para nuestro país serían muy superiores a los 16 millones de dólares. Usted dijo que el problema es de precios y que hay que bajarlos. La verdad: los precios al consumidor del combustible hay que bajarlos. Estamos de acuerdo. Pero que nos digan cómo. Nosotros proponemos activando la producción en el Uruguay, elaborando combustibles alternativos y nacionales y mejorando la gestión de Ancap. Cuando usted compra combustible paga un porcentaje promedio 39,8 por ciento de costo de petróleo; 4,5 por ciento de salarios y aportes al BPS; 4,4 por ciento de costos de funcionamiento, 1 por ciento de ganancia de Ancap, 38,3 por ciento de impuestos del gobierno y el resto de ganancia de privados. Todos estos datos son extraídos de la Comisión de Defensa de Ancap. 685 mil uruguayos se informaron y firmaron para que Ancap siga siendo nuestra. Así que considero que el señor Pippo no está a la altura informativa o intelectual de LA REPUBLICA o quizás sea yo el equivocado y él tenga razón y los Peirano delincuentes y Juan Carlos Blanco digno representante nuestro en el Mercosur. Señor Fasano si no tiene con qué llenar parte de su diario, le sugiero ponga un crucigrama o una sopa de letras o si lo desea me ofrezco a escribir una columna sobre actualidad nacional sin obsecuencia con el poder. Ya sé que es un diario plural, pero le recuerdo que no es lo mismo libertad que libertinaje. Muchas gracias por el espacio, perdone la extensión.

Un «Ancapiano» más.

Teléfono: 3072…

El Director: Entiendo su discrepancia con nuestro columnista Antonio Pippo sobre sus posiciones sobre Ancap. El tiene su punto de vista y usted, estimado ancapiano, el suyo. Son las reglas de la libertad de opinión. No entiendo empero sus juicios sobre la personalidad de Antonio Pippo. No fue un melancólico que extraña a las dictaduras, fue claramente un ciudadano antidictatorial y sigue siendo un demócrata que siente la necesidad de un cambio social y político en el país. Tampoco coincido en que Pippo no esté a la altura informativa o intelectual de LA REPUBLICA. Se podrá discrepar con él. Yo lo he hecho en ocasiones y él lo ha hecho conmigo, pero su prosa rica y su análisis riguroso está fuera de toda duda. Enfréntelo en el campo de las ideas pero no lo denigre en sus capacidades intelectuales porque así no podrá convencer ni persuadir que usted tiene razón. Es mi opinión.

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