Larrañaga: "Siento una enorme frustración por haber hecho campaña para votar por Batlle"
–Senador Jorge Larrañaga, ¿cómo visualiza la actual situación del país y cuáles cree que deben ser las medidas a impulsar desde Alianza Nacional y el Partido Nacional?
–La situación del país es muy difícil. Hay un notorio y claro empobrecimiento del país, con un mayor empobrecimiento del interior de la República según las propias cifras de Estadística, esto sin crear una falsa oposición entre Montevideo e interior; pero es una realidad. Uno advierte pobreza en la campaña, verdadera pobreza; yo soy un recorredor del país y sé de lo que estoy hablando.
El gran déficit que Uruguay tiene es haber reducido notablemente la actividad económica. En 1998 teníamos un PBI de más de veinte mil millones de dólares, y hoy no supera los 11.500 millones. Con esas dos cantidades, la incidencia del gasto público que supera los cinco mil millones de dólares está generando un crecimiento en los impuestos, en las tarifas públicas, que la gente no resiste más, no aguanta más. El crecimiento de las tarifas de UTE, OSE, Antel, más combustibles, más peajes, más el precio de los boletos departamentales e interdepartamentales ha generado en la población una angustia y desazón enorme porque a todos los uruguayos se les ha retaceado su salario como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo del salario real público y privado.
El gran problema es cómo logramos hacer crecer al país, la actividad económica, y en ese marco cómo podemos generar trabajo para empezar a hacer descender la desocupación que ya trepó al veinte por ciento y constituye un drama social de indudable importancia.
Faltan políticas activas de empleo. El país necesita imperiosamente encontrar caminos que permitan a través de alguna asistencia externa, excepcional, establecer alguna política de empleo. Con urgencia, como se ha aplicado en otros países con empleo excepcional, transitorio, incluso de poca remuneración pero que quite del informalismo al compatriota que no tiene trabajo y termina muchas veces en la crisis que retroalimenta el propio informalismo.
El tema del endeudamiento del país es otro gran problema nacional: un endeudamiento interno de más de nueve mil millones de dólares, el endeudamiento agropecuario. No estamos de acuerdo con el proyecto que la mayoría herrerista del Partido Nacional celebró la semana pasada con el ministro de Economía, que paradojalmente ya ha sido poco menos que rechazado por importantes voceros del BROU.
Con relación al tema del endeudamiento agropecuario, sin acudir a facilismos voluntaristas ni a perdonazos que terminan perjudicando a la economía en su conjunto, si se han utilizado más de 2.600 millones de dólares para intentar evitar el colapso definitivo del sistema financiero, es necesario que el país encare y resuelva el tema del endeudamiento del sector agropecuario que constituye un fenómeno con una cara social y otra económica. Con el legislador Garat en Senadores y en Diputados con los legisladores de nuestro sector (Lara, Cardozo, Perdomo, Arrarte), más la firma de González Alvarez, presentamos un proyecto de ley solicitando la reestructura del sector agropecuario. Levantamos firmas para solicitar una reunión extraordinaria en el Senado que se efectuará el próximo miércoles 29.
Sobre el aumento a jubilados y pensionistas nuestra propuesta muy clara estriba en otorgar una cifra estimada en el entorno del cinco por ciento para jubilados y pensionistas, pero como partida fija una cantidad de alrededor de 250 pesos por jubilado. Se sirven 716 mil jubilaciones aun cuando los jubilados como personas físicas son 570 mil. Se deben buscar formas de mejorar jubilaciones y pensiones de sectores de la población con bajísimos ingresos que configuran cifras realmente impactantes: para dar una idea el sesenta por ciento de los jubilados percibe de uno a tres salarios mínimos nacionales.
Si usted le da una partida fija a los de abajo les constituye un aumento que por lo menos significa una mejor perspectiva para parar la olla. Si usted le da un uno por ciento o un tres por ciento de dos mil pesos, son cantidades prácticamente irrisorias, cuando jubilados y pensionistas en nuestro país han perdido en 2002 un 25 por ciento de sus ingresos. Otro tema que consideramos inevitable para el país es que hay que convocar a un diálogo nacional que lamentablemente este gobierno no ha tenido la grandeza de impulsar: el acto de decoro nacional, el acto de estar a la altura de la situación de angustia, de desesperanza y frustración que viven miles de uruguayos. El gobierno debe vencer su soberbia y convocar a los referentes de todos los partidos para buscar dentro de una agenda las soluciones a los importantes temas como forma de trasladar confianza a la sociedad uruguaya. Hoy tenemos un tema por delante: el país no puede seguir pagando la deuda externa a costa de las políticas sociales, a costa de lo que no se invierta en salud, educación, en vivienda, de los uruguayos. No estamos hablando de no pagar. Estamos hablando de buscar, negociar en mejores condiciones ante los organismos internacionales de crédito, lo que le debemos exclusivamente a los organismos internacionales de crédito y no lo que tiene que ver con los Bonos, con las Letras de Tesorería. El país con esos adquirentes tiene un compromiso absolutamente irrenunciable y temporalmente preciso que no puede prorrogar, pero sí estamos hablando de renegociar el componente de la deuda externa que significan las obligaciones directas con los organismos internacionales de crédito.
Un ministro ausente
–¿El Partido Nacional qué medidas puede promover para modificar esta política?
–El Partido Nacional ya dio un gran paso para intentar cambiar en parte el rumbo del gobierno. La situación en los hechos le ha dado un profundo mentís a los que afirmaban que se venía el Apocalipsis, a los que decían que si se terminaba la coalición de gobierno entre blancos y colorados poco menos que todos los males se avecinaban en la puerta del país.
El Partido Nacional está con ese gesto de la Convención del 3 de noviembre, de romper la coalición, creo que de alguna forma ha procurado enderezar el rumbo del barco del gobierno, y en alguna medida lo ha logrado.
Hemos logrado para el país que saliera la ley de los bancos con el apoyo de todos los partidos; quizás en un régimen de coalición no hubiera salido con el apoyo de todos.
Ante aquellos que decían que era una irresponsabilidad romper la coalición, de alguna forma con la actitud de algunos en el Partido Nacional hemos contribuido a buscar cambios en la forma en cómo se conduce el gobierno. Lamentablemente a este gobierno le faltan ideas, propuestas, le faltan ejecutores de esas propuestas.
¿Cuál es la conducción en materia industrial del país a partir de lo que significó el alejamiento de nuestro compañero Abreu de Industria? ¿Cuáles son las políticas en materia agropecuaria en el país, cuando el Presidente de la República dice las vacas les ganan? Cuando el Presidente dice que con mayor rentabilidad el sector va a pagar el endeudamiento. El Presidente dice que la recuperación va a venir por el agro y tenemos un ministro de Ganadería ausente de todos los temas de la agropecuaria nacional. En 2001 dijimos que el ministro tenía que renunciar. Seguimos absolutamente convencidos de que la actuación de este ministro de Ganadería es verdaderamente lamentable, por ser suaves. No ha estado en las políticas de desarrollo del agro nacional. Anunció un plan de desarrollo de 200 millones de dólares y la montaña parió un proyectito de desarrollo ganadero de nueve millones y que no sabemos cómo se está ejecutando. En el tema del endeudamiento agropecuario ha brillado por su ausencia. En el
combate de la aftosa y de las enfermedades del sector agropecuario ha sido lamentable en materia de prevención. Incluso incumpliendo los acuerdos. Recuérdese el IVA a las frutas y verduras importadas que era para salvar los efectos de la turbonada del 10 de marzo y quedan más de 300 productores a los cuales todavía no se les arregló nada y son los que tienen mayor daño.
El MGAP dice que de las indemnizaciones quedan por pagar 1.600.000 dólares y lo que sabemos por los granjeros es que faltan 3,5 millones.
Advertimos que faltan ejecutores, equipo en este gobierno que no tiene ritmo y no hace más que aplicar la política de andar con el bomberito bajo el brazo. Cuando se le prende fuego el rancho sale con el bomberito. Esta es la realidad que advertimos. Sin embargo, el Partido Nacional como fuerza política que ha ayudado y que va a seguir ayudando al país a través de la ayuda al gobierno, intenta lo posible –no lo imposible ni lo voluntarista ni lo demagógico, sino lo posible–. Muchos compañeros desde adentro decían que si los blancos retirábamos los ministros del gabinete, nadie iba a poder detener la desmelenada acción de algunos blancos –y siempre leían Larrañaga abajo– que van a empezar a interpelar ministros todos los días, y eso no acontecido para beneficio del país y para no seguir alterando el precario equilibrio de Uruguay.
–¿Usted tiene diálogo con Batlle?
–Seguramente porque nosotros hemos sido demasiado críticos, hace más de seis o siete meses que no hablamos con el Presidente de la República. Antes teníamos algún tipo de diálogo y de entendimiento. Estamos siempre abiertos a dialogar con quien sea, con el propio Presidente que votamos. Lamentablemente. ¿Quiere que le diga una cosa? En lo personal tengo una enorme frustración por haber hecho campaña para votar al hoy presidente Batlle. Esa es la verdad. Una enorme frustración por haber hecho campaña y haber inducido a blancos, fundamentalmente, en cumplimiento de la resolución del Directorio del Partido Nacional a que votaran por el candidato Jorge Batlle. Realmente no ha tenido la inteligencia suficiente como para aprovechar la generosa disposición y noble actitud del Partido Nacional para construir las mejores soluciones para el país;entonces han salido retazos, parches, leyes a la apurada fruto de la tremenda improvisación del gobierno. *
«Con Bensión, hoy estaríamos encima de un volcán»
–Desde el Ministerio de Economía se anuncia, como lo manifestara también Alberto Bensión, que la reactivación vendrá en el próximo semestre.
–También quiero pasar otra factura. Si usted me permite, y es el medio que más nos permite a nosotros pasar facturas cuando de antecedentes políticos tenemos que hablar. Porque en su momento también se nos dijo que éramos irresponsables cuando pedíamos la renuncia del entonces ministro de Economía. Claro, cuando la pidió el doctor Lacalle a los quince días el doctor Lacalle no era irresponsable, cuando lo pedía Larrañaga, era irresponsable. Pero también, ¡cuánta razón teníamos! Con el ministro de Economía Bensión hoy en el ejercicio del cargo no se hubiera podido siquiera emparchar la situación del sistema financiero de este país y estaríamos hoy encima de un volcán. El ministro Bensión no hubiera conseguido la ley de reprogramación de los depósitos de los bancos públicos en el mes de agosto y mucho menos la ley de diciembre. Este es un mérito para los que sosteníamos que Bensión debía irse y para quienes sostenemos que deben juzgarse las responsabilidades en la conducción del anterior ministerio de Economía y en la conducción anterior del Banco Central.
Sobre el crecimiento, son expresiones de buenos propósitos, todos queremos que el país crezca. Tenemos que ponernos en un enorme esfuerzo nacional y colectivo para que el país crezca, de todos los sectores políticos y sociales, y no quedarnos de brazos cruzados para ver si la economía crece o no, siempre dependiendo del mercado en un liberalismo ortodoxo, a ultranza, que termina siendo la ilusión de los que creen aquello de que es bueno honrar los compromisos, cuando honrar los compromisos hasta pagar el 45 por ciento de los depósitos fue tal estupidez como la de dar meses para que cuatro o cinco banqueros inescrupulosos que jugaron con las expectativas y los sueños de miles de compatriotas, cometieran los desfalcos. Estupidez en el control y estupidez al creer que con la plata arriba de la mesa estaban enfrentando un problema de corrida y de crisis de confianza que era más regional que del propio país. *
«Vamos a cambiar la mayoría del Partido Nacional»
–¿Qué opinión le merecen las encuestas que dan al EP-FA muy encima de los partidos tradicionales?
–He visto muchas veces como un toro se vuelve vaca. Así que nadie dé por cazada la piel del oso todavía. Falta mucho tiempo, muchos acontecimientos y creemos en las enormes posibilidades que tiene el Partido Nacional. Estamos convencidos de ir a la interna próxima sin prisa, pero con una enorme seguridad: construir una alternativa a favor del Partido y de los nacionalistas; aspiramos a que engrosen las filas cuando cambiemos las mayorías y la vamos a cambiar dentro del Partido Nacional.
–¿Cómo la piensa cambiar?
–Trabajando, intentando ser mejor, compitiendo con lealtad, entendiendo que la política no es forcejeo, no es codazo, no es serrucho en mano ¯ así se trabaja en política. La mejor política, decía un paisano de mi pueblo, es la buena obra.
Bajo esas líneas vamos a las internas, sin atacar a nadie, sin contestar ataques ni agravios de nadie, sintiendo que nuestros adversarios son los problemas de la gente y no los eventuales contrincantes que se puedan contraponer frente a nuestro proyecto político. *
«No estamos bien por estar cumpliendo al pie de letra las recetas del FMI»
-¿Y cómo ve el proceso del Mercosur?
-Respecto al Mercosur creo que el país tiene encolumnarse con Brasil y la Argentina en torno a relanzar el Mercosur. Eso no conspira contra la estrategia de acuerdos bilaterales que el país pueda tener con Estados Unidos o con el ALCA. Nuestros países están pobres y dependientes fundamentalmente de los organismos internacionales de crédito porque siempre terminan negociando en malas condiciones sin advertir que una negociación colectiva de América latina para solucionar el tema de la deuda es la mejor estrategia, como es la mejor estrategia la conformación de un mercado común del Cono Sur, con la mayor cantidad de países posibles para construir el nuevo concepto de libertad. El nuevo concepto de libertad no va a ser en los próximos años elegir presidente, senadores o diputados o intendentes. Será el de construir posibilidades para producir y vender y con el producido ser más libre en lo interno y con mayores niveles de dignidad y decoro para el vivir de su gente. Ese será el nuevo desafío de esta América latina pobre y dependiente que lamentablemente siempre termina siendo el banco de pruebas de algún grupo de economistas del FMI que termina haciendo experimentos con nuestros países. ¡A ver cuánto aguanta! Es buena la lección de Stigils hablando de Argentina que no está mal por haber desoído al FMI sino que la Argentina está mal por haber escuchado demasiado al FMI. Y nosotros no estamos bien por estar cumpliendo a pie de letra las recetas del FMI que nos vienen a aplicar recetas que ellos no aplican en sus países. Y como vamos a pedir, terminamos firmando cualquier cosa como terminamos firmando en el correr del 2002. *
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