Dos ex clientes del Citibank demandan a esa institución
Tiempo atrás y después de 15 años de operar con el Citibank, este matrimonio cerró sus cuentas en esa entidad bancaria, quedaron cheques diferidos pendientes que fueron pagados en el tiempo que estipula la ley. Sin embargo, según los denunciantes, el Citibank no lo registró así y comunicó al Banco Central la suspensión de sus cuentas, impidiéndoles operar financieramente.
Tras reclamar ante el propio Citibank, el 7 de agosto de 2001 el matrimonio denunció el hecho al Banco Central, para que fuera mediador del problema. El 8 de noviembre de ese año el Banco Central, a través de la Superintendencia de Intermediación Financiera, comunicó oficialmente al matrimonio el levantamiento de la sanción que pesaba sobre ellos.
En vista de la comunicación del Banco Central, Ana María Becavach y su esposo comenzaron las medidas preparatorias para un juicio. Entonces la jueza en lo civil de 10º Turno intimó al Citibank a presentar la documentación de que se valió para sancionarlos, esperando el plazo acordado en el que el Citibank no envió la mencionada documentación y tampoco se presentó ante la sede judicial.
El Citibank «nos obligó a pagar el capital de giro que estábamos utilizando en dicho banco, pretendímos solicitar un préstamo de dinero para soportar la situación en una tercera institución y el Clearing de Informes nos lo impidió debido a que la información de la suspensión ya se había extendido por toda la plaza financiera. También hago notar que un error de esta magnitud fue de gran significado para mi familia y negocio ya que usábamos el cheque diferido como medio de pago a nuestros proveedores, mano de obra, compra de la materia prima, insumos, etc., cerrándonos otros emprendimientos que teníamos en curso», señala en una carta Becavach.
El 29 de mayo Becavach envió una carta al gerente de Uruguay del Citibank, Constantino Gotsis, y no tuvo respuesta. Pero el 15 de agosto, en medio de la crisis financiera, se comunicó nuevamente con el gerente y la citaron a una charla informal para hacer una evaluación de los hechos. De ese encuentro participó la vicepresidenta del Citibank, Graciela Reybaud, un abogado del estudio Guyer & Regules y un auditor. «Ellos explicaron las políticas del banco y delante de mi abogado la señora Reybaud comentó que sí eran conscientes de que se habían equivocado y que sólo delante de un juez resarcirían. Además el abogado de Guyer & Regules me comunicó, claro que también «informalmente», que si yo atentaba contra la imagen del banco me demandarían», agregó Becavach, quien luego de ello informó de lo sucedido al presidente del Citigroup Sanford Weill.
Perjuicios, presunción y daños
«Nosotros, los usuarios del sistema financiero, debemos ser los vigilantes de la ley y exigirles acciones responsables, como lo hacen con nosotros. Definitivamente, después de los perjuicios que ocasionaron en nuestra vida laboral y económica, la presunción con que actuaron y los daños irrogados a la moral, confío que la Justicia uruguaya sea tan justa e imparcial como ha sido la excelente actuación del Banco Central hasta ahora», afirma en otra carta Becavach.
La misiva, firmada por el intendente de Instituciones de Intermediación Financiera del Banco Central enviada a Becavach y su esposa expresa: «De nuestra mayor consideración. Se pone en su conocimiento que la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera, con fecha 6 de noviembre de 2001, adoptó la resolución que se transcribe: En respuesta a su nota de 7 de agosto ppdo., ponemos en su conocimiento que se procedió a comunicar al sistema financiero la revocación de las suspensiones del Sr. Rodolfo Russi y de la Sra. Ana María Becavach, que Citibank N.A. informara a este Banco Central con fecha 26 de junio y 20 de julio del corriente respectivamente». *
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