Llamadas al Director

Sobre las connotaciones peyorativas del término «poetisa»

Señor Director:

Esto es una contestación a una contestación suya. Yo no dudo de la solvencia y honestidad del señor Hugo Acevedo, a tal punto que cuando vi el comentario, pensé que no era de él, que no podía haberlo hecho él. Yo supongo, señor, que si en un comentario a un libro suyo hablan de «la señora Federica Fasano», a usted no le gustaría nada; creo que es bastante grave. En cuanto a que usted me corrige lo de «poeta» quisiera decirle que en el ambiente literario últimamente la palabra «poetisa» se considera un poco devaluada, peyorativa, y se acostumbra a decir poeta, aún para la mujer. Fíjese usted, en la página siguiente del día de viernes 13, en la lista de artistas que piden por la nuera de Gelman, al lado de Idea Vilariño y de Circe Maia, va a ver que al lado dice «poeta» y no «poetisa». Discúlpeme este nuevo tirón de orejas.

Teléfono: 9084…

El Director: Estimada lectora: creo que quizás no nos pondríamos de acuerdo en un intercambio retórico que sería muy difícil y engorroso dilucidar. Sé perfectamente bien –aunque ignoro la misteriosa razón– que el término poetisa ha adquirido connotaciones peyorativas a tal punto que ha merecido la excomunión de literatos y literatas (¿se puede usar este femenino?), que lo reservan para referirse a las autoras de poemas cursis o sensibleros que se publican en gacetillas de provincia. Sin embargo, nos guste o no nos guste, el femenino de poeta es poetisa mientras la Real Academia no disponga otra cosa. Ahora bien, como tampoco soy sectario ni me aferro a rajatabla a lo que prescriben –y proscriben– las academias, no me opongo en absoluto a que el sustantivo poeta sea usado para ambos géneros, por lo que le propongo que hagamos las paces, ¿está de acuerdo?

 

Espero que a Lissidini no le pase lo mismo que al inspector Rivero

Señor Director:

Lissidini, el director de Aduanas, está yendo cada vez más hondo en el tema del contrabando. Ultimamente denunció que ha sabido de actividades de varios políticos y que los está investigando. Espero que no le pase lo mismo que al inspector Rivero, que por cumplir su función como policía de investigar a ver si había alguna irregularidad, fue destituido.

Teléfono: 3080…

El Director: Estimado lector: su prevención es para tenerla muy en cuenta. Espero -como estoy seguro que también la mayoría de los orientales bienintencionados- que la gestión pueda culminar con una aclaración real y profunda de los responsables de ese flagelo del contrabando que es sin lugar a dudas uno de los males que más comprometen nuestra estabilidad. Gracias por llamar.

 

En Teniente Galeano y Aparicio Saravia los vecinos vivimos atemorizados

Señor Director:

Lo primero es felicitarlo por su prestigioso y querido diario. Lo llamaba para quejarme por una situación que no aguantamos más. Somos un grupo de vecinos de los barrios Santo Domingo de Luján y 17 de Junio entre Teniente Galeano y Aparicio Saravia. Desde un tiempo a esta parte es tierra de nadie. Un grupo de muchachones se pasean por las calles prepoteando, mostrando sus armas de fuego, revólveres y escopetas recortadas a cualquier hora del día, de tarde o de noche, no respetan a nadie. Ya han saqueado varias casas y peatones. Prometen que te la van a dar y te la dan. Y nadie hace nada. Los policías de la 18 están pintados. Vienen, dan una vuelta y se van. No hacen nada. A una vecina la mandaron a la feria a ver si recuperaban algo de lo que le habían robado. Quiero que esta denuncia llegue directo al ministro Stirling, a ver si hace algo. Hay mucho miedo entre los vecinos y no se animan a hablar por temor a las represalias. ¡Por favor señores policías, hagan algo! ¿O no hacen nada porque este es un barrio pobre?

Teléfono: 3647…

El Director: Estimado lector, créame que comprendo su enorme preocupación y la de sus vecinos ante la situación que están viviendo. Lamentablemente sobrellevamos un tiempo muy difícil y hechos como el que usted denuncia aparecen en nuestra cotidianidad como consecuencia de una sociedad que está siendo agredida desde diversos ángulos y suele responder con este tipo de desgraciadas situaciones. No dudo en absoluto que tal como usted lo solicita, el propio ministro del Interior se preocupará por esta situación y en la medida de sus posibilidades dispondrá las actuaciones que ella exija.

 

Los pecados blanquicolorados

Señor Director:

Los siete pecados de estos 18 años de gobierno blanquicolorado: Primero: soberbia; Segundo: arrogancia; Tercero: maldad; Cuarto: engaño; Quinto: saqueo; Sexto: codicia y Séptimo: perversidad política. Conclusión: ¡Os saludo triunfadores rabanitos!

Teléfono: 9152…

El Director: Estimada lectora, transcribo su mensaje textualmente y lo dicho me exime de todo comentario al margen. Sería un pecado capital que intentara hacerlo. Gracias por llamar.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje